Buscando
A lo largo y ancho del País, del que Sinaloa no ha sido la excepción, familias, principalmente las madres, mantienen la búsqueda de encontrar a algunos de los suyos que el crimen organizado ha desaparecido.
Entre ellas han logrado construir alianzas, se han constituido en organizaciones y han sido capaces de ir más adelante de lo que las autoridades pueden hacer.
Y siguen buscando a los suyos, pese a todo. Porque a veces, aunque hay un programa institucional de Gobierno para la búsqueda de personas desaparecidas, no todo el apoyo llega a todas las personas que lo necesitan.
Siguen buscando, no sólo a los suyos, sino a los de otros que también pasan por experiencias similares y no saben por dónde empezar y sobre todo, no quieren esperar a que las autoridades comiencen a hacerlo.
Y por eso siguen buscando, además de los suyos y los de otros, a que la autoridad les entienda y reconozca las aportaciones que han sido en la tarea de localizar a miles de desaparecidos, que sin su labor, seguirían bajo tierra en esos predios inexplorados a los que la autoridad no llega si no van los deudos que se organizan y avanzan, pese a todo.
Y esperan a que la autoridad los entienda, los atienda y se comprometa a dar más de lo que lo que hasta ahora han ofrecido para atender una crisis que no ha podido ser contenida y se sigue presentando todos los días, sí, en todo el País y también en Sinaloa.
Y seguramente no están buscando mucho de parte del Gobierno, solo el gesto comprometido de que se les apoyará, atenderá y acompañará para que no haya obstáculos en la búsqueda de encontrar a los que ahora faltan.
Las desapariciones es una de las crisis sociales más fuertes que enfrenta México y en la que el Estado Mexicano tiene una deuda pendiente con la sociedad: los casos no se resuelven y por el contrario, se acumulan más. Lo menos que merecen quienes han suplido las labores del Estado es ser escuchados, porque buscando, seguirán haciéndolo.