Criterios

Editorial
04 noviembre 2026

La medida de prohibir el uso de celulares en los centros educativos en México, y del que Sinaloa no está exento, debería tomarse con algo de prudencia y considerar alternativas para que el alumnado pueda tener acceso a ellos en caso de emergencia.

La disposición es que los dispositivos electrónicos estarán prohibidos en las aulas, incluso, en el nivel básico, hasta en el recreo, con la finalidad de que las y los estudiantes puedan tener un mejor aprovechamiento en las escuelas.

Salvo la disposición de la prohibición a nivel nacional, tras el acuerdo de secretarias y secretarios de educación en los estados, no se ha difundido qué opciones se tendrán en los planteles educativos cuando alguna alumna o alumno necesite comunicarse.

Y con la puesta en marcha de la prohibición de los dispositivos celulares en las escuelas de todos los niveles educativos, se hace necesario que las autoridades, en el caso de Sinaloa, definan la ruta a seguir para que las alumnas y alumnos puedan usar los teléfonos cuando se haga necesario.

Y en una entidad como Sinaloa, que durante más de dos años se ha padecido una crisis de violencia y la comunicación se vuelve esencial, se hace necesario contar con protocolos para que las y los estudiantes puedan estar en condiciones de comunicarse cuando así se requiere.

Ante ello, lo más importante es la definición de los lineamientos de parte de las autoridades educativas para que en las escuelas quede claro bajo qué condiciones y circunstancias se podrá acceder a esos dispositivos.

Y en esa definición, también se vuelve necesario que las autoridades educativas definan cómo pueden incorporar el uso de los dispositivos como estrategia de aprendizaje en lugar de percibirlo como un obstáculo.

Sin lugar a dudas, el uso que hasta ahora se le da a los teléfonos celulares en niñas, niños y jóvenes es básicamente para el entretenimiento, pero podría también convertirse en una herramienta que acompañe las estrategias de aprendizaje, más allá de los juegos y también, más allá de un instrumento de comunicación.