Despliegue
Miles de elementos de las fuerzas federales se han desplegado sobre Sinaloa desde que estalló el enfrentamiento entre facciones del crimen organizado hace más de dos años y los problemas de violencia se siguen presentando.
El Gobierno federal anunció este 15 de septiembre el despliegue de más elementos del Ejército y de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana sobre Mazatlán, en otro intento por contener los hechos violentos.
La pregunta es si ese despliegue de los integrantes de los cuerpos de seguridad es suficiente para poder restablecer la seguridad que sigue esperando la población o si es momento de replantear la estrategia que se está planteando.
Porque sí, los reportes hablan de células delictivas detenidas, armamentos asegurados, laboratorios y plantíos de drogas destruidos, y despliegue y despliegue de más elementos.
Pero el problema es que la parte central de esta crisis, el de los hechos de violencia, siguen presentándose en la entidad y en algunas zonas, con más intensidad.
Sinaloa necesita una restauración para volver a tener la tranquilidad, la confianza y la rentabilidad, pero nada de ello podrá lograrse si no se logra recuperar la seguridad.
Qué bueno que haya más elementos de seguridad que puedan responder a la crisis que está viviendo Sinaloa, y ahora Mazatlán, con los hechos de violencia.
Qué bueno que el Gobierno procure que la vigilancia sobre las zonas más críticas estén cubiertas con todas las capacidades materiales y humanas para hacer frente a los grupos delictivos.
Ahora, lo que falta es que haya resultados, que la incidencia delictiva se reduzca en serio y que las condiciones de seguridad puedan ser aptas para todos.
Y falta también que las autoridades locales asuman su responsabilidad y reconozcan que por más militares y agentes federales y estatales, aún falta mucho por recorrer.