Juvenicidios

Editorial
20 febrero 2026

A propósito de la muerte de Ricardo Mizael en Culiacán, a sus apenas 15 años, la antropóloga, investigadora y activista mexicana Rossana Reguillo, en un artículo publicado en Animal Político recientemente, nos recuerda el concepto juvenicidio.

“¿De qué mueren los jóvenes en México? El caso de Ricardo Mizael y la estructura del juvenicidio”, es el título del artículo, donde la investigadora en Ciencias Sociales es contundente: “Ricardo no murió por azar. Su asesinato se inscribe en un patrón que lleva años consolidándose: la exposición sistemática de los cuerpos jóvenes a una violencia que opera con impunidad y que encuentra, además, una narrativa dispuesta a relativizarla”.

La especialista alerta de cómo los cuerpos de jóvenes son una especie de “residuos de una guerra que nadie declaró formalmente, pero que se ejerce con puntualidad devastadora”.

Y a la pregunta de “¿De qué mueren los jóvenes en este País?”, responde: “Mueren por bala. Mueren por desaparición. Mueren por sospecha. Mueren por estar en el lugar equivocado. Mueren porque su vida ha sido colocada en el margen de lo protegible”.

Nos insta a no dejar que Ricardo Mizael sea un número más en la contabilidad de homicidios dolosos.

“En un país anestesiado por la repetición, el dato podría diluirse en la estadística. Pero el nombre propio obliga a detenernos. Ricardo no es un número más en la contabilidad de homicidios dolosos. Es la expresión concreta de lo que he llamado juvenicidio: la producción sistemática de condiciones que hacen posible -y administrable- la muerte de jóvenes”.

Y remata: “El juvenicidio no es únicamente el disparo que termina con una vida. Es también el clima social que acepta que ciertas vidas jóvenes están siempre a prueba”.

Reflexión actual, vigente y devastadora.