Lo justo
Hay quienes aunque guardan silencio, no se han resignado a perder la esperanza. Pero hay quienes han actuado y lo menos que esperan de parte de las autoridades, es que hagan su trabajo y resuelvan.
En la crisis de violencia que ha vivido en Sinaloa durante más de 18 meses, más de 3 mil 500 denuncias se han interpuesto por personas privadas de la libertad, que son las que las autoridades conocen de primera mano, con carpetas de investigación integradas por las denuncias y testimonios.
Pero también, hay quienes optaron por no denunciar, con la esperanza de que ese silencio les permitiera tener a los suyos de vuelta y con vida y no ponerlos en riesgo, aunque la espera se haya convertido en meses.
Y estos casos que las autoridades no atienden, son los que se quedan en lo que llaman la cifra negra, un espejo de la violencia que se vive en todo México y que también se integra a la percepción de inseguridad que se vive en las comunidades, porque sus casos resuenan en los barrios y en las colonias y en las redes sociales y en los espacios públicos.
Y los otros, los que llegan a los escritorios de la Fiscalía de Sinaloa, también empiezan a ocupar la conversación en espacios públicos, porque los dolientes se han cansado de esperar, a que los suyos vuelvan o a que las autoridades los encuentren.
Y por estos últimos es que los casos adquieren una mayor resonancia pública, porque se han cansado de ver que sus casos no avanzan, se desconocen si están investigando y si alguna vez, habrá claridad sobre lo que han estado haciendo.
Por eso, en los eventos públicos que encabezan las autoridades o donde sean más visibles, se manifiestan y reclaman, porque confiaron en que denunciando habría respuestas más expeditas, pero el tiempo se ha ido consumiendo.
Por eso hacen lo justo, de salir a las calles, a los lugares públicos, a donde están los responsables de actuar e investigar, porque esperan que hagan su trabajo y les den respuesta pronto. Y lo justo, también, es que las autoridades les respondan.