Lo que hace falta

Editorial
03 noviembre 2026

La inversión en equipamiento, cámaras y patrullas para Culiacán representa un paso necesario en la dirección correcta, aunque la ciudadanía mantiene una postura de cautela vigilante.

Si bien la incorporación de 11 unidades, equipos de radiocomunicación y la inversión de 6.54 millones de pesos en videovigilancia, sumados a las 14 Jornadas de Paz, envían un mensaje de compromiso por parte de la Gobernadora interina Graciela Domínguez Nava y el Ayuntamiento, la verdadera prueba de fuego no estará en los números presentados, sino en la percepción directa de tranquilidad al recorrer las calles.

Hasta ahora, la presencia de agentes de la Policía y de Tránsito Municipal sigue siendo reducida, por lo que este esfuerzo operativo debe traducirse urgentemente en un despliegue visible y efectivo que recupere los espacios públicos.

Sin duda, la expansión de la infraestructura tecnológica y de prevención busca optimizar las condiciones de trabajo de las corporaciones e impulsar la proximidad ciudadana. No obstante, la efectividad de estas herramientas dependerá de la capacidad de respuesta oportuna ante el delito y de una coordinación real entre las dependencias de los tres órdenes de gobierno.

Las cámaras por sí solas no previenen el delito si no hay personal capacitado monitoreando y desplegándose con rapidez. Para que esta importante inversión no quede como un mero anuncio publicitario, se requiere un monitoreo permanente del impacto de estas medidas y una evaluación transparente de los resultados en los índices delictivos a corto y mediano plazo.

Frente a la compleja realidad que atraviesa el municipio, la sociedad sinaloense exige que el fortalecimiento institucional no sea solo un evento aislado de entrega de equipo, sino una política de Estado sostenida y transparente. El gran desafío radica en transformar esta infraestructura en un verdadero escudo protector que restituya la confianza en las autoridades y garantice el libre tránsito y la paz social que las familias de Culiacán merecen.