Los mundiales que vendrán

Editorial
18 junio 2026

Los mundiales de futbol nunca volverán a ser los mismos y México se ha convertido, sin querer, en un protagonista histórico de la vida del deporte más seguido en el planeta.

Antes del primer Mundial de México, el de 1970, los mundiales de futbol eran torneos con una organización tan pobre que podemos llamar a esa época “la infancia de los mundiales”.

Eran baratos, sencillos, una rareza en un mundo desconectado, en una sociedad global recién salida de las grandes guerras. Un acontecimiento que buscaba unir, entretener, regocijarse en esa actitud tan humana de descubrir lo que era capaz de hacer por sí misma.

Pero en México 70 la televisión lo cambió todo, por primera vez el mundo entero asistió a un mismo sitio: frente a una caja electrónica dispuesta en su propia sala, y desde esa caja emergió un rey llamado Pelé.

Cuando el Mundial regresó a México, en 1986, la pugna por los derechos televisivos, el interés político y la corrupción interna de la FIFA ya se entremezclaban en un evento donde lo deportivo cada vez era menos importante, y donde casualmente nació ahora un “dios”: Maradona.

Hoy asistimos a la muerte de un modelo, uno donde el ciudadano de a pie se desgarraba su camisa, lloraba a su Selección y se abrazaba al resto del mundo.

Cuando los intereses económicos controlan algo, el primero que desaparece es el ciudadano, el fanático, el apasionado; y en su lugar llegan los esbirros del capital, léase toda esa fauna de influencers, creadores de contenido, socialités. El alto vacío dispuesto a hacer cualquier cosa por participar en la exclusiva pachanga.

Y como síntomas de esta decadencia veremos estadios vacíos, redes saturadas de basura y finalmente el deporte afectado por causas externas.

La buena noticia es que una vez agotado el modelo, los mandamases del deporte serán expulsados y alguien tendrá que refundar un evento que verá sus mejores momentos en los años venideros.

Que así sea...