Los otros Trump

Editorial
28 agosto 2026

Latinoamérica ha sido siempre el laboratorio de experimentos de las grandes potencias, salvo las culturas prehispánicas aquí siempre se ha bailado al ritmo, primero de los europeos y ahora de los estadounidenses.

Siempre remando en contra de la marea, tarde y mal, nuestros países han pasado por los procesos de independencia, industrialización y modernización más como invitados de último momento que como miembros de pleno derecho.

Hoy el péndulo de la política mundial oscila hacia la derecha, arrastrado por Trump y sus caprichos, y Latinoamérica, en general se escora gradualmente hacia la diestra.

Y no sólo es Latinoamérica, países como Italia, Alemania, Francia y España dieron ya un paso lateral a la derecha o están en camino de hacerlo.

Pero es en Latinoamérica donde la derecha gana enteros, Argentina fue el primero, Javier Milei, un habitual de los programas de debate sobre economía y política se convirtió en Presidente con un discurso rompedor que lo ubica, por momentos, mucho más allá de la derecha.

Perú eligió a Keiko Fujimori, la hija del ex Presidente peruano que terminó en la cárcel después de organizarse un autogolpe para eliminar al Congreso y gobernar sin oposición.

En Ecuador eligieron a un empresario, Daniel Noboa, que llegó profesando un amor a Trump y a las reglas del mercado libre que lo hicieron Presidente.

Colombia ya tiene a su propio Trump en la figura de Abelardo de la Espriella, un candidato que solía hacer TikToks bailando mientras sostenía banderillas de Estados Unidos.

Y no olvidemos a El Salvador, donde reina Bukele, un presidente municipal sencillo y soñador que ahora como Mandatario intenta crear su propia religión donde se ungirá como el dios de los salvadoreños.

Y Brasil sueña con regresar a Bolsonaro al poder, o por lo menos a su hijo.

Latinoamérica no escapa a esa terrible maldición de ir copiando modelos ajenos, incapaz de escapar de la estela de Estados Unidos, mientras el tiempo se le escapa como agua entre los dedos y su población sufre los caprichos de sus gobernantes.