No es sólo imagen, es realidad
Ciertamente se dice que percepción es realidad, y en el caso de nuestro País es más que eso, es realidad pura.
Nos referimos por supuesto a la imagen de violencia e inseguridad que transmitimos al mundo. Y el problema es peor, pues esa imagen corresponde fielmente a la realidad.
Como si no fuera suficiente el caudal de actos violentos cometidos por el crimen organizado a lo largo y ancho del País, esta semana nos enfrentamos a un hecho prácticamente inédito o por lo menos bastante inusual en México: un tirador disparando a diestra y siniestra en un lugar no sólo turístico sino símbolo representativo de nuestra Nación y el corazón de la República Mexicana.
El suceso ocurrido en Teotihuacán, una de las zonas arqueológicas más importantes de México, representa un acontecimiento sin precedentes en la historia del turismo en nuestro País, pues, a diferencia de los incidentes de violencia comúnmente asociados con el crimen organizado en regiones específicas, este ataque fue perpetrado por un tirador solitario disparando a mansalva a los paseantes en general.
El hecho lastima la ya deteriorada imagen que tenemos dentro y fuera de nuestras fronteras, y esa percepción impacta en el turismo nacional e internacional, sobre todo considerando que para colmo de males la víctima mortal fue una persona extranjera.
El contexto es por demás delicado, pues no sólo estamos en la antesala del Mundial de Futbol, del que México es una de las tres sedes, sino también entre el cuestionamiento internacional por la inseguridad y el tema alarmante de la crisis de desaparecidos.
Este ataque marca, en definitiva, un punto de inflexión para el País tanto en seguridad como en turismo.