Omisiones

Editorial
16 abril 2026

Un informe del Comité de Desapariciones Forzadas de la ONU, que señala al Estado Mexicano de ser responsable de la crisis que vive el País, ha generado un rechazo de parte del Gobierno, quien reclama que no se ha valorado lo que se ha hecho en la actual gestión para atender ese problema.

Y su molestia parte de que la crisis de los desaparecidos, que no se ha frenado pese a que se ha incrementado durante los últimos años, ha sido atendida desde la óptica oficial.

Sin embargo, en el supuesto de que ha habido acciones de parte del Estado Mexicano, es que no ha habido respuesta a las decenas de miles de casos de desapariciones en el País en el que incluso, integrantes de instituciones públicas han sido responsables de esos delitos.

Y el problema es que al Gobierno le cuesta trabajo reconocer que algo ha estado mal, y sigue estando mal, porque se trata de una situación en la que no se va a recibir un reconocimiento y por el contrario, se tienen reclamos permanentes de parte de las familias de las víctimas.

Y en otras gestiones, el tema de las desapariciones se intentaba mantener debajo del tapete, para que nadie se diera cuenta de que existía y por lo tanto nadie tuviera argumentos para hablar de ello.

Pero el problema creció, sigue creciendo y seguramente seguirá en aumento si el tratamiento público sigue la misma ruta de minimizarlo, no darle la importancia, no dar soluciones y por lo tanto, no garantizar que habrá justicia por cada uno de esos casos.

El haber permitido que creciera a los niveles en que hoy se encuentra, ha ocasionado que encontrar que uno de esos tantos casos reciba justicia, se vuelve una tarea titánica para las instituciones encargadas de investigarlo.

Las fiscalías, como las de Sinaloa, tienen un rezago en la atención de los casos, no solo en la integración de las carpetas de investigación, sino en la localización de las víctimas y de encontrar a los responsables para castigarlos.

México sí vive una crisis de desapariciones y reconocerlo puede ser el primer paso para orientar acciones que ayuden a esclarecerlos y evitar que sigan ocurriendo más.