Peligro invisible
Las playas de Mazatlán y la coincidencia con el fenómeno de mar de fondo vuelven a encender las alertas, tras registrarse el fallecimiento reciente de dos personas por ahogamiento en el mar.
El fenómeno conocido como mar de fondo es un movimiento de olas largo y continuo generado por tormentas lejanas en el Océano Pacífico, que al llegar a la costa provoca un aumento drástico del oleaje, corrientes de retorno imperceptibles y un peligro invisible para quienes deciden adentrarse al agua.
La prevención oficial, con vigilancia y restricciones, se hace urgente y necesaria.
Por fortuna, ante el incremento del oleaje provocado por este fenómeno, el Escuadrón de Salvamento Acuático y la Secretaría de Seguridad Pública Municipal han intensificado las labores de monitoreo en las franjas costeras, particularmente en zonas de alto riesgo como Olas Altas y Playa Norte.
Sin embargo, es imprescindible que también se refuercen los exhortos a hoteles y prestadores de servicios recreativos para que informen debidamente a los huéspedes sobre las condiciones del mar.
Asimismo, está la responsabilidad ciudadana, es decir, la tarea de los bañistas, pues ningún operativo oficial es suficiente sin la corresponsabilidad de locales y turistas. El mar de fondo puede parecer engañosamente calmo desde la orilla, pero su fuerza interna genera canales de arrastre capaces de dominar incluso a nadadores experimentados, como ya se vio el fin de semana, cuando murió un triatlonista.
Respetar la señalización, sobre todo los banderines rojos, así como consultar a los salvavidas y evitar conductas de riesgo son responsabilidad de los bañistas.
Que exista la señalización en buenas condiciones y la presencia permanente y amplia de salvavidas, es responsabilidad de las autoridades, los hoteles y los prestadores de servicios turísticos.
Es imperativo evitar nuevas fatalidades como las que ya vimos en Mazatlán en estos últimos días.