Pendientes
El campo en Sinaloa ha atravesado por condiciones complejas en los últimos años que requiere de una atención especial de parte del Gobierno de México.
Para el área del maíz, se han enfrentado a los retos que implica alcanzar una comercialización con precios justos para lo que producen cada semana, frente a condiciones externas que tienen un impacto en el mercado.
Aunado a ello, se suma la falta de los esquemas financieros que anteriormente garantizaba el Gobierno y que se dejó de hacer y apenas se busca revivir, de una manera diferente, el acceso a ese tipo de recursos.
Y además, como si algo le faltara al campo sinaloense, los problemas de sequía de los últimos años que obligó a reducir la superficie de siembra ante la baja disponibilidad de agua que al parecer, para la siguiente temporada podría ser diferente.
Pero no solo el maíz es el que enfrenta escenarios complicados, porque igual se comparten retos de comercialización, mercados, financiamiento y agua en la producción de tomate, o el frijol, o el garbanzo, o las hortalizas o las frutas, como el mango.
Y estos problemas que enfrenta el campo sinaloense no se van a resolver por sí solos ni al País, que presume de ser un productor de alimentos, le conviene que se vayan alejando de la producción quienes no tengan los recursos para hacerlo.
La producción agrícola es un asunto de interés público y de interés nacional y por lo tanto, se requiere de una política agropecuaria efectiva para atender los retos que enfrenta el campo.
El Gobierno, con las reuniones frecuentes que ha mantenido con los productores agrícolas, debe tener claro cuáles son los problemas que se presentan en cada ciclo de producción y las soluciones que ha aportado a esos conflictos.
Por ello, sería preferible que comenzaran a adoptar medidas plasmadas en la Ley para atender las necesidades que tienen los productores, no solo los de Sinaloa, y así garantizar que las actividades productivas vuelvan de nuevo a ser productivas.