También crisis de opacidad
Resulta increíble que las instituciones que deberían de mantener las cosas en la legalidad y en el respaldo de la ciudadanía cuando a estos les afecta la violencia, son las primeras que comienzan a entorpecer justo los procesos y ni se diga la información.
Desde que estalló la guerra entre facciones del Cártel de Sinaloa en nuestros territorio, el pasado 9 de septiembre de 2024, como medios de comunicación hemos padecido principalmente del manejo obtuso de la transparencia.
Lo peor es que este tipo de actitudes estalle justamente en medio de una crisis, cuando más se necesita informar a la sociedad de manera eficaz, precisa y con inmediatez.
Entendemos que hay una gran mortificación por parte de las autoridades, sobre todo de quienes administran el gobierno en este sexenio, pero es absurdo querer entorpecer el trabajo de los medios.
Y en este caso no solamente es la Fiscalía General del Estado, sino también la Fiscalía General de la República.
En la semana pasada la historia más importante ha sido el hallazgo de una fosa clandestina con un número no determinado de cuerpos.
No puede ser que sea más fácil tener información a través de las rastreadoras que por los propios peritos, o que hagan anuncios como que hay un cuerpo que podría ser de un minero, sin avisar cuántos cadáveres más hay, o si ya han hallado características que puedan confirmar su identificación.
Absurdo que las oficinas de prensa sólo se limiten a armar boletines sin lo más básico para informar y que no entiendan que el tamaño del interés público del tema es el compromiso que deberían tener para informar lo más pronto posible, porque la ciudadanía lo requiere.
Porque es obvio que no será, ocultando la información, que bajen los números de incidencia o de percepción de inseguridad, por más que lo deseen.