Transporte digno
Puede que haya razones de peso para que las tarifas en el transporte público de Sinaloa se hayan incrementado en la última semana. Las condiciones de este 2026 no son las mismas de hace cuatro años y muchos de los productos o servicios, y los insumos, también han subido de precio.
Puede también que el balance financiero del sector transportista se haya colocado en un punto de alarma al ver cómo los ingresos por el servicio estaba llegando a ser insuficientes ante los costos que significa mantenerse en operación.
Y también puede haber mucho de cierto que la crisis de inseguridad que ha vivido Sinaloa en los casi 20 meses, haya tenido un impacto en la afluencia de usuarios y en la reducción de rutas por su propia seguridad.
Razones para subir de precio un producto o servicio siempre están sobre la mesa y siempre tienen su peso específico para tomarlo en cuenta y decidir.
Pero en la contraparte, también hay razones para que los usuarios del servicio estén inconformes por el incremento.
Porque los usuarios también han tenido que enfrentar un incremento en los costos de productos y servicios con niveles salariales que apenas alcanzan para cubrir sus necesidades.
Porque los usuarios también reclaman que el servicio que se ofrece no sea el adecuado, tanto en las condiciones de las unidades como en la frecuencia de las rutas.
Y les molesta además, que de parte de las autoridades, no haya un compromiso real por atender las necesidades de quienes utilizan este servicio, y demandar que los compromisos del sector transportista que hacen cuando se acuerda un nuevo incremento en las tarifas, realmente se cumpla durante su vigencia.
En el caso de Sinaloa y en todo México, el transporte público está concesionado y por lo tanto, no exime al Gobierno estatal de cumplir con la responsabilidad de supervisar y garantizar que el servicio cumpla con las expectativas y las necesidades de los usuarios, que ahora, habrán de pagar más por utilizarlo.