Trastocado, el espíritu
del Domingo de Ramos
El Domingo de Ramos, el ritual que marca el inicio de la Semana Santa, se vio ayer sacudido en el corazón de la cristiandad.
En el Santo Sepulcro fue imposible la celebración, debido a la guerra en la región.
Y aunque luego de horas de polémica donde acusaban al Gobierno de Israel de haber impedido la realización del ritual, luego el propio Cardenal Pizabella, de esa diócesis católica, aclaró que todo se realizó en acuerdo por seguridad, y que finalmente se celebró una pequeña ceremonia.
Fue tal el cuestionamiento a nivel mundial para el Gobierno israelí, que éste tuvo que salir a aclarar que se impidió la celebración como medida de precaución, ya que la llamada Ciudad Vieja ha sido objeto de ataque de los misiles iraníes.
Independientemente de las explicaciones o justificaciones precisas, lo cierto es que el corazón de la cristiandad fue alterado y trastocado por el conflicto armado en la región.
Ya de por sí la zona, usualmente muy activa en turismo todo el año y más en esta época, ha sido prácticamente desalojada y se han dejado de ver las visitas masivas de visitantes.
Lo que es un hecho es que este Domingo de Ramos de 2026, el Santo Sepulcro, que para los católicos simboliza la victoria sobre la muerte, hoy está rodeado por destrucción y violencia.
A pesar del miedo y la incertidumbre, la celebración en este lugar no se detuvo, y se realizó de manera íntima y en grupos pequeños, visto más bien como un acto de resistencia de la religión y la paz sobre la guerra.