Vigilancia desde dentro
Con la licitación que lanzó la Universidad Autónoma de Sinaloa para la adquisición de 730 minisplits y más de 6 mil piezas de mobiliario escolar, se retoma la urgencia que desde dentro de la misma Universidad, sean sus trabajadores los que la cuiden para evitar nuevos desfalcos.
Y es que resulta imposible no pensar en lo que desde Noroeste estuvimos investigando y publicando hace un par de años, una serie de reportajes que desencadenaron una docena de carpetas de investigación abiertas y procesos judiciales contra el Rector Jesús Madueña Molina.
Las investigaciones resultaron en la documentación de miles de operaciones irregulares contratadas desde la UAS, sobre todo en compra y servicios de mantenimiento de aires acondicionados, a sobreprecio o incluso sin comprobación de haberse entregado.
Las operaciones sumaron casi los mil millones de pesos.
El ejercicio periodístico pudo realizarse gracias a solicitudes de información, un derecho que han querido desaparecer y por lo menos hoy lo han convertido en un ejercicio complicado.
Y tan complicado fue que en Noroeste nos tardamos más de 20 años en hallar el modo de conseguir esa información.
Por ello la necesidad de que la UAS sea cuidada en actividades tan simples como las dos licitaciones públicas nacionales para adquirir 730 equipos de aire acondicionado y 6 mil 378 piezas de mobiliario escolar, entre butacas, sillas y pintarrones.
Sobre todo es importante porque estas licitaciones se pagarán con recursos propios, justo en medio de una crisis financiera que obliga a la administración a retrasar el pago de sus trabajadores cada quincena.
Sería muy injusto, entonces, que los funcionarios de la UAS vuelvan a cometer o avalar actividades irregulares en la s operaciones de compra de productos y servicios.