¿Y Ucrania?
El dolor ajeno nos importa... hasta que deja de ser noticia: La guerra de Ucrania continúa, aunque ya pocos hablen de ella.
Los ucranianos siguen muriendo, se calcula que han muerto más de un millón 500 mil, pero también mueren los rusos, alrededor de 500 mil ya perdieron la vida.
¿Qué ha cambiado en el territorio de uno de los conflictos más añejos del mundo? Está a punto a cumplir cinco años y no se ve que Vladimir Putin vaya a renunciar a sus pretensiones expansionistas.
Rusia se ha adaptado a una economía de guerra, ha conseguido acallar cualquier manifestación en contra de la guerra y se niega a escuchar la palabra paz.
Los que también se han adaptado a la guerra son los ucranianos. Han desarrollado un ejército que planta cara a los rusos, han frenado el avance de los invasores y han creado una impresionante tecnología de drones de guerra.
Gracias a esos drones, Ucrania ahora es capaz de atacar territorio ruso, llegando a la capital rusa, Moscú, que se encuentra a 400 kilómetros de la frontera con Ucrania. Incluso ha conseguido impactar blancos con un alcance de 2 mil kilómetros.
Ahora los ucranianos no se contentan con atacar al ejército ruso, ahora sus objetivos están en la población rusa y las grandes instalaciones petroleras rusas, con la intención de desgastar a la población e impactar en el corazón económico ruso.
En las trincheras el conflicto sigue atascado, ninguno de los dos ejércitos consigue avanzar. Ahora la guerra es cibernética, un preludio de lo que serán las guerras del futuro.
Sin embargo, en una guerra nunca hay ganadores, lo que siempre hay son perdedores. Una generación completa de jóvenes ha sido empujada a morir bajo el asedio aéreo o empujada al exilio.
Y mientras las dos naciones se despedazan, un pequeño grupo de políticos continúa en el poder gracias a una guerra que destruye millones de vidas.