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26 mayo 2013

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JANNETH ALDECOA /JOSÉ ALFREDO BELTRÁN

"El león falleció ¡triste desgracia! Y van, con la más pura democracia, a nombrar nuevo rey los animales". Los sinaloenses, en esas andamos.
Así inicia un poema cuya autoría se le atribuye al poeta mexicano Guillermo Aguirre y Fierro, creador de la afamada pieza poética titulada "El Brindis del Bohemio", misma que todavía se considera infaltable en muchos círculos familiares durante las veladas de Año Nuevo.
Agrego que Aguirre y Fierro fue un periodista nacido en San Luis Potosí y nos legó infinidad de versos, aunque su carta de presentación continúa siendo "El Brindis del Bohemio", popularizado por Manuel Bernal, el llamado Declamador de América. "En torno de una mesa de cantina, una noche de invierno, regocijadamente departían seis alegres bohemios... brindo por la mujer, pero por una, por la que me brindó sus embelesos y me envolvió en sus besos; por la mujer que me arrulló en la cuna". ¡Ah, qué tiempos aquellos!
El poema que me sirve de base para la presente, me fue hecho llegar por mi amigo, el periodista Alfredo Ramírez, y en el texto del mismo se afirma que fue divulgado el 26 de mayo de 1926, en un popular semanario católico llamado El Cronista del Valle, que se publicaba en la ciudad de Brownsville, Texas.
Lo tomé, a propósito de las próximas elecciones locales, cuyos primeros escupitajos dejan evidencia plena de que los partidos contendientes, y algunos de los actores involucrados, procuran el poder, no por vocación de servicio, sino vislumbrando una buena oportunidad de negocio y en una de esas, hasta con la pretensión de definir su posterior sucesión, expectativa dentro de la cual, no queda exenta la tentación de pensar en la esposa, el hermano, el compadre, ¡o qué sé yo!
También justifico el utilizar el verso de entrada, por el hecho innegable de que los electores tenemos arraigada una mal disimulada querencia por las monarquías y eso lo reflejamos en el endiosamiento que le dispensamos a nuestros gobernantes, quienes, por la magia del voto, pasan de ser "el fulano de tal" al grado de "señor don fulano", desviviéndonos por hacer notar nuestros halagos, los cuales se los tragan completitos y les eleva el ego a niveles superlativos, tanto, que hasta bonitos se sienten.
En la inminente contienda electoral, vamos a elegir a quienes ocuparán un escaño dentro del Congreso local, así como a los alcaldes, regidores y síndicos municipales de cada uno de los municipios sinaloenses. No hay monarcas a elegir, pero vale la analogía del poema eje; los sinaloenses procederemos: "a nombrar al nuevo rey de los animales".
Por otra parte, por regla general, el grueso de los electores no nos metemos a analizar las figuras que componen la planilla de aspirantes a regidores que acompañan al postulado por la Alcaldía, y mucho menos lo hacemos con los que juegan el papel de suplentes y o de Síndico Procurador. En muchas de las ocasiones, bastaría con darles una cascadita para hacer brotar la posibilidad de cambiar nuestra intención de voto.
Es decir, que por la modorra social que nos caracteriza, y otra vez, por la fascinación subconsciente hacia la realeza, nos dejamos llevar por las figuras centrales de la contienda, sin considerar que aspirantes a diputados o a las regidurías, en el caso de las alcaldías, pueden representar un verdadero peligro para la comunidad. Y en ello también van los suplentes de cada una de las representaciones populares citadas.
La fecha del poema atribuido a Guillermo Aguirre y Fierro, también nos refleja que el sistema democrático mexicano nació con deficiencias genéticas incurables, mismas que con el paso del tiempo se han acentuado, ya que los políticos no perciben la democracia como una vía para construir un mejor escenario para todos.
¡Nada de eso! Pues ello requiere del debate de ideas, de la lealtad a los principios, todo lo cual choca con la codicia de obtener el poder por el poder, así sea necesario el construir alianzas bastardas; tan perversas y desfachatadas, que ensucian la memoria de gente como Manuel Gómez Morín, Jesús Silva Herzog y Heberto Castillo; los grandes ideólogos del PAN, PRI y PRD, respectivamente.
Para muestra de las incongruentes relaciones referidas, vamos de nuevo con el poema completo de Aguirre y Fierro:
"El león falleció ¡triste desgracia! Y van, con la más pura democracia, a nombrar nuevo rey los animales...
"Prometieron la mar los oradores, y aquí tenéis algunos electores. Aunque parézcales a ustedes bobo, las ovejas votaron por el lobo; como son unos buenos corazones por el gato votaron los ratones...
"A pesar de su fama de ladinas por la zorra votaron las gallinas; la paloma inocente, inocente votó por la serpiente; las moscas, nada hurañas, querían que reinaran las arañas...
"El sapo ansía, y la rana sueña con el feliz reinar de la cigüeña. Con un gusano topó que a votar se encamina por el topo. El topo no se queja, más da su voto por la comadreja...
"Los peces, que sucumben por su boca, eligieron gustosos a la foca. El caballo y el perro, no os asombre, votaron por el hombre, y con dolor profundo por no poder encaminarse al trote, arrastrábase un asno moribundo a dar su voto por el zopilote. Caro lector que inconsecuencias notas... dime: ¿no haces lo mismo cuando votas?". ¡Ni modo de contestar que no!
Por hoy, es todo. Los invito a encontrarnos la próxima. ¡Buenos días!

osunahi@yahoo.com.mx