Cuento de Navidad
19 diciembre 2005
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Aarón Díaz
Había una vez un país, en el que los diputados desarrollaban sus actividades de tal manera que era prácticamente imposible llegar a acuerdos. Estaban acostumbrados a ser lo que ellos mismos llamaban "ser de oposición"."Hacer oposición" era para ellos su razón de ser, su móvil de acción, la esencia misma de su trabajo. Por ello, ante cualquier iniciativa de algún Diputado de otro partido, es decir "de oposición", lo que había que hacer en forma automática era presentar precisamente oposición, independientemente de la propuesta en sí y del valor que ella pudiera tener.
El resultado de lo anterior era que el país permanecía estancado y sus habitantes se sentían abandonados a su suerte. Mientras observaban con enojo y frustración que otros países, en donde los diputados trabajaban de otra forma, se fortalecían y desarrollaban.
Pero sucedió que repentinamente, en pleno invierno legislativo, los diputados y diputadas de pronto estuvieron dispuestos de verdad, a escuchar con atención los puntos de vista de los demás, incluso de aquéllos que pertenecían a otros partidos políticos. Era la víspera de Navidad.
La sensación de disposición que experimentaban los diputados y diputadas era para ellos algo extraño, indescriptible y casi inexplicable. Entonces descubrieron algo sorprendente...: que los diputados de otros partidos ¡pueden tener buenas ideas! Desde luego, tal hallazgo comenzó a preocupar a más de uno...
"Oigan, se supone que debemos presentar oposición a las iniciativas de los demás partidos", dijo uno de los diputados a sus compañeros de bancada al darse cuenta de que él y sus colegas sentían el deseo de apoyar iniciativas de diputados de otros partidos. "¿Pero por qué?" cuestionó uno de ellos, a lo que el otro le respondió: ¡pues porque siempre ha sido así!, ¡así debe ser!, ¡para eso nos pagan! " respondió en forma categórica.
Entonces dijo otro: ¿"Oigan, pero qué no sería mejor que en lugar de considerarnos "de oposición" debiéramos concebirnos como diputados "a favor"?.... todos se miraban atónitos...¿A favor de qué? inquirió uno... ¿Pues a favor de todo aquello que beneficie a los ciudadanos, que siente las bases para que ellos, con su trabajo honesto, creativo y responsable, puedan elevar sus niveles de bienestar, de seguridad, de calidad de vida" respondió quien había hecho tan "descabellado" planteamiento.
Varios de ellos se miraban incrédulos unos a otros y se preguntaban si no cometerían alguna falla al establecer acuerdos con diputados "de oposición".
"Pero ¿qué van a decir de nosotros los ciudadanos cuando vean que estamos de acuerdo con los diputados de otros partidos, cuando propongamos leyes en conjunto, sin pleitos ni agresiones?". Entonces una Diputada contestó: "Pues quizá piensen que finalmente cambiamos la manera de hacer las cosas, que por fin estamos trabajando y, quien sabe, igual hasta llegan a pensar que ser Diputado puede ser un trabajo digno, como el ser bombero".
La respuesta fue contundente por lo que los diputados resolvieron apoyar las buenas propuestas de los demás partidos y, aprovechando que el mismo ánimo de colaboración invadía a los diputados de los otros partidos, comenzaron a exponerles sus ideas y puntos de vista, los cuales eran valorados en su justa medida.
Y fue así que los diputados tomaron una gran diversidad de acuerdos y el país y sus habitantes iniciaron un proceso acelerado de crecimiento y bienestar. Era la víspera de la Navidad.
El autor es Secretario General del PAN
joseespina@gppandf.org.mx