Editorial

20 octubre 2004

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Gestionan

¿Policías o delincuentes? Ante los hechos sangrientos que han lastimado severamente a Sinaloa en las últimas semanas, en los que están involucradas mafias del narcotráfico, es natural que se dé la intervención de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada. Esta corporación inició el jueves una serie de cateos en residencias y casas de Jesús Antonio Aguilar Íñiguez, Pedro Pérez López y otros ex funcionarios de la Policía Ministerial del Estado, sobre quienes recae la sospecha de complicidad y contubernio con narcotraficantes. Lamentablemente los agentes federales han incurrido en abusos y atropellos a periodistas y ciudadanos, no obstante que su obligación es precisamente garantizar y proteger la integridad y los derechos de los ciudadanos. No es posible que los agentes antidrogas actúen con tanta prepotencia contra periodistas que sólo cumplen con su labor de informar, que utilicen para movilizarse vehículos asegurados durante los cateos, y que incluso incurran en acciones aberrantes como la de sustraer papeles, fotografías, pasaportes y hasta 50 pesos, de uno de los domicilios a los que entraron. Definitivamente ese no es el comportamiento que se espera de elementos a quienes les ha sido conferida la alta responsabilidad de garantizar la integridad y los bienes de los ciudadanos. La esperanza de los sinaloenses es que las fuerzas federales vengan a poner en su sitio a las bandas de narcotraficantes que han roto desde hace tiempo la tranquilidad en el estado y que son ya una grave amenaza para la sana convivencia de los ciudadanos pacíficos y para las familias, como quedó demostrado el 11 de septiembre, en Culiacán. Lamentablemente, más que esperanza es desesperanza lo que generan los abusos y atropellos cometidos por los agentes federales, enviados a Sinaloa supuestamente para combatir a las bandas delictivas que desde hace tiempo hacen y deshacen a su antojo sin que nadie les ponga un alto. Reiteramos nuestro respaldo a toda acción, enérgica y decidida en contra de la delincuencia organizada, sin embargo no podemos quedarnos callados ante atropellos como los mencionados, y, como la mayoría de los sinaloenses, deseamos y esperamos que tales acciones se realicen dentro del marco de la legalidad, porque no es con ilegalidades y atropellos a los más elementales derechos como debe combatirse la ilegalidad.