El lenguaje del corazón

13 junio 2013

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Sugey Estrada/Hugo Gómez

Así como se establece una diferencia entre oír y escuchar, se puede también hacer una nítida distinción entre ver y mirar.
La palabra ver deriva de la locución latina videre, que significa el proceso físico de percibir con los ojos los objetos mediante la acción de la luz. Mirar, en cambio, procede de mirari, que significa admirar, asombrarse, extrañar, y posteriormente significó contemplar.
El ser humano ha sido llamado "depredador visual" porque ve hoy muchísimas cosas, pero son pocas las que mira. Ve películas, revistas, televisión, fotografías, videojuegos, Internet, espectáculos. Sin embargo, mirar es un proceso que implica cuidado, atención, concentración y estima.
"Va grande diferencia del ver al mirar, que quien no atiende no entiende: poco importa ver mucho con los ojos si con el entendimiento nada, ni vale el ver sin el notar", expresó Baltazar Gracián, en El Criticón.
Al ver se capta la exterioridad y la apariencia, pero no la profundidad ni la auténtica presencia. Al ver se trae el objeto a la mente en un vistazo; al mirar se inicia con el objeto un encuentro amoroso que culmina en abrazo.
José María Fernández-Martos, en su libro Cuidar el corazón en un mundo descorazonado, señala que sin amor permanece uno en la ceguera. Recalca que Bob Dylan, en la canción La respuesta está en el viento, denunció: "¿Cuántas veces tendrás que ver a un hombre pasar por tu calle para que, por fin, logres verlo?".
Añade que el rico Epulón vería muchas veces al pobre Lázaro que yacía a la puerta de su casa, y que vería también cómo le lamían los perros las llagas de que estaba cubierto, pero que nunca lo miró. Como bien dijo William Shakespeare, "la mirada es el lenguaje del corazón".

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@rodolfodiazf