La mexicanización de Argentina

Humberto Trujillo
25 febrero 2015

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1. Una de las formas que tenemos los seres hu­manos para defen­dernos de la realidad, cuando la sentimos incómoda o peligrosa, es negarnos a aceptarla. Y aunque pareciera que son los avestruces quienes la inventaron, son l@s polític@s mexican@s quienes la utilizan con mayor frecuencia. También los adictos, que no quieren aceptar su vicio, o cualquiera de nosotr@s ante una tragedia que supera nuestra capa­cidad de asimilación.
2. L@s responsables de las re­laciones diplomáticas y del tu­rismo ponen particular empeño en negar algunas de las realida­des negativas de nuestro País. Se entiende. Su trabajo es vender una imagen positiva de México, y se dedican a exaltar lo bueno y a ocultar o negar lo malo. Lo que les importa es mantener el flujo de visitantes a nuestros destinos turísticos, para que siga pros­perando la famosa industria sin chimeneas.
3. De ahí que, con más fre­cuencia de la que se quisiera, el gobierno mexicano, a través de sus instancias oficiales, tiene que desmentir algunos comentarios vertidos en el extranjero que demeritan la buena imagen na­cional. Son muchos los incidentes diplomáticos que han surgido por esas aseveraciones, y a nuestros embajadores y cónsules les co­rresponde extender alguna nota diplomática en la que manifiestan la inconformidad de su gobierno.
4. En estos últimos meses: ¿qué se dice de México en el extranje­ro? Los temas más recientes son: Ayotzinapa, Tlatlaya, la casa blan­ca de la Primera Dama, las casas del Secretario Videgaray, los ob­vios conflictos de interés, y los aplausos que el Presidente espera y no se le otorgan. Podemos agre­gar a los migrantes asesinados en San Fernando, la corrupción de gobiernos perredistas -que son ex priistas- y la mala construcción de la línea 12 del metro en el DF.
5. Las críticas, claro, venían de los amargados de siempre. Hasta que el Papa se lanzó al rue­do esta semana para desear que Argentina, su país natal, "esté a tiempo de evitar la mexicani­zación". Es decir, que no se con­vierta en un país en donde reinan la corrupción y el narcotráfico... como el nuestro. Así como hace años nos preocupábamos por no caer en la colombianización, así ahora se utiliza la expresión en nuestra contra.
6. Francisco sólo alertó, en un correo privado, por cierto, a un amigo argentino de lo que podría pasar en su país, si Argentina se­guía los pasos de México. ¿Faltó al protocolo el Jefe de Estado del Vaticano? Quizá. ¿Dijo alguna mentira? Para nada. Basta con salir a la calle para darnos cuen­ta del País en el que vivimos. La observación papal surge de los diálogos que tuvo con obispos mexicanos el año pasado, duran­te su visita ad limina.
7. Ojalá y el Papa Francisco dejara de ser Jefe de Estado, y vol­viera a ser sólo el sucesor de Pe­dro. Se evitarían estos conflictos diplomáticos innecesarios. Pero ojalá también aprendieran nues­tras autoridades a reconocer la realidad, a no negarla, porque sólo así se puede transformar. Enfren­tando los problemas es como se pueden resolver, por más difíciles que sean, y aunque los haya enu­merado alguien... como el Papa.
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