La necesidad del altruismo

26 febrero 2014

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Sugey Estrada/Hugo Gómez

¿Qué es lo que motiva al ser hu­mano a actuar. ¿Amor, egoísmo, poder, fama, soberbia? ¿Cuál de estas razones tendrá preponderancia sobre las otras?
"Cada uno de los movimientos de todos los individuos se realiza por tres únicas razones: por honor, por dinero o por amor", señaló Napoleón Bona­parte.
De acuerdo al emperador francés, son únicamente estas razones las que mueven al ser humano a actuar; las dos primeras por intereses soberbios o egoístas, mientras que la tercera, por generosidad. A estas tres causalidades se podrían añadir otras motivaciones, como el afán de poder.
Thomas Hobbes, a diferencia de Napoleón, habló de tres causas prin­cipales que mueven al ser humano a la discordia: "Primera, la competencia; segunda, la desconfianza; tercera, la gloria. La primera impulsa a los hom­bres a atacarse para lograr un benefi­cio; la segunda, para lograr seguridad; la tercera, para ganar reputación".
Thomas Nagel, en su obra La po­sibilidad del altruismo, mostró su desacuerdo con aquellas personas que consideran que los motivos de las acciones del ser humano se rigen sola­mente por motivos egoístas, ya que la moralidad se convertiría en una simple ilusión.
"Así como hay requisitos racionales sobre el pensamiento, hay requisitos racionales sobre la acción, y el altruis­mo es uno de ellos", señaló.
Nagel distingue dos clases de de­seos: los motivados y los inmotivados. Estos últimos surgen espontáneamen­te, como los apetitos y los impulsos. En cambio, los primeros están fundamen­tados en consideraciones racionales (prudenciales y altruistas) a las que se llega "por decisión y tras deliberación", con lo que se pone completamente en guardia contra el subjetivismo moral.
Para decidir cómo actuar, el ser hu­mano debe considerar primeramente qué razones, no solamente deseos, son las que tiene para obrar.
¿Considero el altruismo sólo una posibilidad, o una urgente necesidad?
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