La posición mayoritaria en la cúpula priista es que no se convocará a un periodo extraordinario de sesiones en agosto para discutir la reforma energética, por lo cual ésta se discutirá hasta el nuevo periodo ordinario de sesiones en septiembre

07 julio 2008

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Saúl Valdez / Fernanda González

El proceso legislativo sobre la reforma energética concentra la atención de todos los actores políticos y capta el interés de una opinión pública ávida de información veraz sobre el estado que guarda la industria petrolera nacional y las alternativas posibles para su fortalecimiento.
Los foros organizados por el Senado para debatir en torno a ello han generado información indispensable para formular un diagnóstico certero, lo cual no es favorable para los planes privatizadores del Presidente Felipe Calderón, el PAN y la fracción más derechista y neoliberal del PRI, misma que proyecta al Gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, como su principal prospecto para recuperar la Presidencia y tiene en el ex Presidente Carlos Salinas a su virtual jefe máximo, cuyo influjo sobre los coordinadores parlamentarios priistas, Emilio Gamboa Patrón en San Lázaro, y Manlio Fabio Beltrones en Xicoténcatl, es bastante obvio.
No en vano Juan Camilo Mouriño, secretario de Gobernación, puesto en picota por tráfico de influencias al haberse beneficiado empresas familiares de contratos con Pemex cuando él se desempeñaba como funcionario de la Secretaría de Energía, insiste en sellar un pacto con la elite salinista del PRI, propiciando encuentros "fortuitos" sobre todo con el ex Presidente Salinas como el que por casi una hora sostuvieron ambos recientemente en la fiesta organizada por el Senador Beltrones para festejar el matrimonio de su hija.
Bajo la premisa de que "no se puede frenar a la mayoría de manera indefinida", y que la consulta ciudadana para decidir sobre el petróleo u otros aspectos relevantes de la vida nacional, no estar tipificada en la ley, el Secretario de Gobernación confía en la culminación, sin mayores sobresaltos, del proceso legislativo en curso para agosto mediante un periodo extraordinario de sesiones, cuya realización sin embargo no está garantizada pues tanto el PRI como el PRD se oponen.
A contra macha de quienes pugnan por apoyar las iniciativas de ley enviadas por el Ejecutivo al Senado, se extiende en el PRI una visión distinta no sujeta al calendario previsto en el acuerdo parlamentario que superó el incidente de las tomas de tribuna por legisladores del FAP en ambas cámaras del Congreso.
Ahora la posición mayoritaria en la cúpula priista es que no se convocará a un periodo extraordinario de sesiones en agosto para discutir la reforma energética, por lo cual ésta se discutirá hasta el nuevo periodo ordinario de sesiones en septiembre.
De acuerdo al Diputado Carlos Rojas Gutiérrez, una de las voces más autorizadas sobre la temática, el PRI va "a observar y atender con gran disposición los resultados de los foros", contrarios al proyecto privatizador del panismo hecho Gobierno, anunciando además que las fracciones legislativas de su partido no han podido tener un "acercamiento" con las bancadas del PAN "para construir una propuesta de reforma que realmente fortalezca a Pemex".
En cambio, dijo, con el PRD "sí estamos trabajando para encontrar puntos de acuerdo en busca de una propuesta común".
Algo que no deja indiferente a la cúpula del sol azteca, sea para oponerse a una eventual alianza de tal naturaleza, como es el caso de miembros de la corriente Izquierda Unida identificada con AMLO, o bien para apoyar un posible pacto con el PRI para evitar la privatización de Pemex, tal cual sostiene Nueva Izquierda, corriente mayoritaria en el PRD conocida también como los "chuchos".
A contra marcha de la postura lópezobradoriana sobre la reforma energética, reacia inclusive a presentar una iniciativa de ley sobre el particular para no abrir la posibilidad de que la propuesta privatizadora termine, por pura aritmética, imponiéndose, que ve en una posible alianza con el PRI sólo "riesgos y desventajas", crece en el PRD la posición que busca una alianza con el PRI capaz de contra balancear el dominio de la derecha panista.
Previendo semejante eventualidad, el presidente del PRD, Guadalupe Acosta Naranjo, a la sazón miembro de Nueva Izquierda, vaticinó que a fines de septiembre "habrá reforma energética no privatizadora", colocándose en una posición distinta y distante del Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo, a cuyos actos rechazan ir los más destacados integrantes de la corriente de los "chuchos" para no sufrir el escarnio del abucheo masivo.
No obstante, la relación política de pareja tormentosa entre PRI y PAN es un referente insoslayable para evaluar los posibles desenlaces.
Hay indicios de que la relación entre el presidente Calderón y la mayoría de los gobernadores priístas se encuentra lastimada.
De ello dio cuenta el gobernador de Tamaulipas, Eugenio Hernández Flores, con su ácido reproche al Presidente Calderón porque "no nos está pagando bien el Gobierno federal y yo espero que sean suposiciones y no realidades de que nos estén espiando a senadores, diputados y gobernadores que no pertenecemos a la misma corriente política del Presidente Calderón".
Poniendo énfasis en que gracias al "comportamiento institucional" de los diputados y senadores del PRI pudo tomar posesión como Presidente de la República.
Pese a lo cual, "los mandatarios priistas enfrentan este año acciones del Gobierno federal encaminadas a centralizar el ejercicio de recursos, recortes presupuestales y suspensión de pagos por excedentes petroleros".
Ya embalado, el gobernador Hernández Flores exigió respeto para el PRI, dejando atrás "prácticas retrógradas", en tácita alusión al consistente intento gubernamental por dividir a las bancadas del PRI tocante al tema petrolero, y "otras acciones".
Aprovechando el tema del espionaje telefónico, rememoró que él fue víctima de lo mismo el dos de julio de 2006, al ser grabadas sus conversaciones telefónicas con Elba Esther Gordillo, donde ésta le pide generar voto útil para al candidato del PAN, Felipe Calderón, vendiéndolo caro, pues el "PRI se cayó".
Manuel Espino, ex presidente del PAN, recordó recién, "sin querer queriendo", la delicada situación del candidato panista a la presidencia, tras el segundo debate presidencial por las acusaciones de AMLO contra su cuñado incómodo, ante lo cual tomó la decisión de entrevistarse con 10 gobernadores del PRI para promover el voto útil en favor del PAN.
Más claro ni el agua de los volcanes. El trasiego ilegal de votos orquestado por algunos gobernadores priístas hizo posible el cerradísimo triunfo, "haiga sido como haiga sido", de Felipe Calderón.

dmartinbara@hotmail.com