La suerte está echada
""
Sugey Estrada/Hugo Gómez
Cuenta Suetonio que Julio César pronunció esta frase al cruzar con sus tropas el río Rubicón, que era el límite entre Italia y la Galia, con lo cual prácticamente inició una guerra civil contra Pompeyo.
Narra que se apareció un hombre tocando una flauta de caña, arrebató una trompeta para tocar una marcha militar e invitó a los soldados a seguirlo, cosa que aprovechó Julio César para arengar a sus hombres, diciendo: "Esto no es más que la indicación de los dioses de que vayamos a vengar las afrentas que nos están haciendo Pompeyo y el Senado. Los dioses quieren que nos dirijamos a Roma y venzamos al enemigo. ¡Vayamos, pues! La suerte está echada (Alea iacta est)".
La frase hace alusión a cuando se lanzan los dados con la incertidumbre de no saber qué números caerán, pero una vez lanzados ya no se puede volver atrás.
Esta es la actitud que se asume cuando se toman grandes decisiones; ya no hay marcha atrás, se llega a un punto de no retorno. Steve Jobs lo precisó muy bien en su discurso en la Universidad de Stanford, el 12 de junio de 2005.
"El recordar que estaré muerto pronto es la herramienta más importante que he encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones en la vida. Porque casi todo todas las expectativas externas, todo el orgullo, todo temor a la vergüenza o al fracaso todas estas cosas simplemente desaparecen al enfrentar la muerte, dejando sólo lo que es verdaderamente importante. Recordar que uno va a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que hay algo por perder. Ya se está indefenso. No hay razón alguna para no seguir los consejos del corazón", expresó.
¿Afronto, eludo o retardo las decisiones?
rfonseca@noroeste.com
@rodolfodiazf