Las llamadas reformas estructurales han sido el tema central del debate nacional desde que empezó el Gobierno de Vicente Fox.
07 agosto 2004
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Reformas estancadas
Las llamadas reformas estructurales han sido el tema central del debate nacional desde que empezó el Gobierno de Vicente Fox. Ninguna de esas reformas han sido aprobadas por el Congreso y eso, a su vez, ha dado lugar a otra polémica sobre si es o no posible que en lo que resta del sexenio sean autorizadas, si no todas, al menos una, la hacendaria o la energética. En este ámbito, Fox declaró que el Congreso es el culpable de frenar los cambios estructurales y que los diputados y senadores que votaron en contra de las reformas a la ley de pensiones del IMSS, aprobadas por el Congreso hace dos días, le están cerrando la salida al país. Hay políticos, académicos y comentaristas de los medios de comunicación que acusan a Fox de haber sido incapaz de convencer al Congreso de que autorizara las reformas estructurales. Incluso hay analistas que consideran que todo el sexenio es tiempo perdido, aun cuando faltan casi 2 años y medio para que termine. Los autores de un libro de próxima aparición sobre el Gobierno de Fox afirman que el tiempo de éste prácticamente se acabó desde el momento en que adelantó el proceso sucesorio y no consiguió las reformas necesarias para el desarrollo del país. No obstante, algunos empresarios son optimistas y creen, como Manuel Medina Mora, presidente de la Asociación de Banqueros de México, que las modificaciones a la ley del IMSS es el primer paso para que el PRI y el PAN logren acuerdos en los cambios estructurales pendientes. El mismo Fox no ha perdido la esperanza y se apresta para lanzar por tercera vez su reforma hacendaria que consiste básicamente en extender el cobro del IVA a medicinas y alimentos. Su proyecto lo presentará en el periodo ordinario de sesiones del Congreso que se inicia el 1 de septiembre. Lo que fundamentalmente ha impedido que las reformas salgan adelante es la falta de coincidencia entre los proyectos del Presidente y los de la mayoría de los legisladores. Esa situación no ha cambiado, por eso es difícil, muy difícil, pero no imposible, que las propuestas hacendarias y energéticas de Fox salgan adelante. Si la situación que existe hoy no se modifica substancialmente la historia puede repetirse con el sucesor de Fox, a menos que sea López Obrador, quien no tiene ningún interés en patrocinar las reformas de estructura. Todos los signos muestran que el estancamiemto o el punto muerto a que ha llegado el país en materia de reformas de estructura quizá se mantenga hasta 2006.