Las tres dimensiones de la Pascua
20 abril 2011
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1.El próximo sábado por la noche celebramos la festividad más importante para la fe cristiana, inclusive sobre la Navidad y cualquier otra fiesta patronal de algún santo: la resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Tal hecho marca el momento culminante del proceso pascual. Pero: ¿qué es la Pascua? Revisemos tres posibles enfoques de esta palabra: el histórico, el cristológico y el existencial (personal y comunitario).2. La Pascua tiene su origen histórico en la conmemoración judía de su liberación de la esclavitud en Egipto. Todavía hoy los judíos recuerdan que, guiado por Moisés, el pueblo de Israel cruzó a pie el Mar Rojo, abierto por la mano salvadora de Yaveh, para cerrarse cuando ingresaban los soldados del Faraón egipcio. Este hecho se convirtió en un paradigma de la historia judía hasta el día de hoy, y marcó en forma definitiva su imagen de Dios.
3. Y es que, a diferencia de los occidentales, que enfatizamos la acción creadora de Dios, y en ella ciframos su poder, la cultura judía ve a Dios como salvador, antes que creador. Si nosotros decimos: como Dios manifestó su omnipotencia creando al universo entero, con mayor facilidad podrá salvarnos de nuestros pecados, el pueblo judío afirma: si Dios mostró su poder sacándonos de Egipto, es señal de que también creó todas las cosas.
4. Como buen judío, Jesucristo llega a Jerusalén el Domingo de Ramos para la celebración de la Pascua. Él también descubre en su Padre Dios este elemento salvífico como distintivo de su divinidad, y llega a la ciudad santa a compartir con sus discípulos la cena pascual. Pero, además del paso de la esclavitud a la libertad que recuerda su pueblo, Jesucristo va a darle una nueva dimensión a la Pascua, la cristológica.
5. El paso pascual de Jesucristo será de la muerte a la vida, y para eso llega a Jerusalén, en donde sabe que será asesinado. Él es plenamente consciente de lo que le espera en esa ciudad, y rechaza, inclusive, las recomendaciones de sus discípulos de no acercarse a ella. Pero así como es importante su muerte, que recordaremos el próximo Viernes Santo, así es relevante, y todavía más, la Vigilia Pascual del Sábado.
6. El recuerdo histórico de la Pascua, y la apropiación de ella que hace Jesucristo nos llevan a la tercera dimensión del proceso pascual: la existencial. Ella consiste en el paso, personal y comunitario, que damos del pecado (esclavitud y muerte) a la gracia (libertad y vida). Es en esta perspectiva en donde cobra realce la necesaria conversión a la que fuimos llamados desde el inicio de la Cuaresma, el Miércoles de Ceniza.
7. Pero esta tercera dimensión pascual, la existencial, no es sólo personal, sino comunitaria. Y adquiere una especial importancia en la actual situación que vive nuestro País, asolado por la muerte y la violencia. Hoy más que nunca necesitamos resucitar a este México muerto, muriendo primero a nuestra indiferencia y apatía, para llegar a la vida que se comparte en la solidaridad y la participación ciudadana. ¡Felices Pascuas!
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