Lo bueno de la cancelación

El Centinela
08 noviembre 2020

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Cuando un Presidente cancela una gira a un estado muchos se ponen a llorar, tener a la máxima figura de la política en un País siempre es bueno.

Sin embargo, no siempre es mala una cancelación, sobre todo si se gana tiempo para resolver problemas, que de otra manera no se hubieran resuelto.
Y esto es lo que pasó con el tema de los comuneros de la Presa Santa María, que no han conseguido llegar a un acuerdo con sus pretensiones de compensación por los terrenos que perdieron con el proyecto de la presa.
Los comuneros ya alistaban varias protestas durante la visita del Presidente Andrés Manuel López Obrador, que estaba programada para el sábado en Rosario, pero que fue cancelada, debido a las inundaciones en Tabasco, que obligaron al Presidente a volar a esa zona.
Gobierno del Estado anunció que la gira del Presidente se repondrá el 21 y 22 de noviembre, lo que dará oxígeno a la negociación con los comuneros, que mantienen bloqueado el proyecto de la presa.
El asunto de fondo es dinero, como siempre. Los comuneros solicitan una indemnización de alrededor de 200 millones de pesos, una cantidad que está muy lejos de lo que pueden pagar los gobiernos estatal y federal.
El problema es que si los comuneros no llegan a un acuerdo con las autoridades para el día que el Presidente regrese a Sinaloa, el proyecto simplemente se podría ir para otra parte del País, una decisión que sería funesta para todos los actores involucrados.

Damnificado de Tabasco
Cuenta la raza mazatleca malora que el primer damnificado por las lluvias en Tabasco fue el Alcalde de Mazatlán, Luis Guillermo “El Químico” Benítez.
Resulta que el Mandatario viajero, que gusta de viajar en camioneta del año, andaba apuntadísimo para recibir al Presidente Andrés Manuel López Obrador, durante la gira anunciada por el sur de Sinaloa, el sábado.
“El Químico” se disponía a recibirlo para pedirle su venia para lanzarse en busca de la candidatura de Morena a la Gubernatura o ya de perdis por la reelección en la Alcaldía del puerto.
Usted se preguntará ¿por qué le iba a preguntar al Presidente si debía de lanzarse en busca de la Gubernatura y no al partido, donde finalmente se decidirá a quién le van a otorgar la candidatura?
Le pedimos, estimado lector, que no sea ingenuo, y que no se haga ese tipo de preguntas, esos asuntos de respetar a los compañeros, al partido, a los electores, son temas de países democráticos, por favor.

La estrategia
La estrategia del Alcalde Luis Guillermo “El Químico” Benítez era muy sencilla, él mismo la explicó: se iba a plantar frente al Presidente y según como lo sintiera, de ahí iba a tomar la decisión.
Ya, ya sabemos que esto está muy confuso, así que trataremos de explicarlo de mejor manera y como lo dijo el propio Alcalde.
“Yo espero que hoy venga el Presidente, me guiñe un ojo, es más, en cuanto lo vea cómo me saluda, voy a saber qué es lo que quiere”.
Estimado lector, no nos vaya a salir con que esto es una muestra del presidencialismo más puro, de aquellos tiempos oscuros del presidencialismo priista, cuando todos esperaban la más mínima señal para interpretar los designios del hombre que decidía las vidas de sus seguidores.
No señor, estamos en otros tiempos, en los tiempos de la Cuarta Transformación, atrás quedó el centralismo, el presidencialismo, el sometimiento a los más poderosos, ahora nuestros políticos son independientes, no necesitan andar pidiendo permiso, salvo al pueblo que es el que realmente les da el poder y se los quita.

Las señales
El problema es que llovió en Tabasco, llovió tanto que en algunas zonas el nivel del agua superó los tres metros, lo que obligó al Presidente a cancelar su gira a Sinaloa y a dejar al Alcalde Luis Guillermo “El Químico” Benítez sin la ansiada señal que necesitaba para beneficiar a los sinaloenses, que se mueren porque los gobierne.
Sin embargo, nosotros queremos ayudar al Alcalde, para evitar que tenga que esperar otras dos semanas, a ver si ahora se hace la mentada gira del tabasqueño por el sur de Sinaloa.
Desde aquí le vamos a enviar las señales que ha dado el Presidente y que no entendemos por qué no las ha recibido o no las ha entendido.
Para empezar, le recordamos a “El Químico” que si vas a una casa y tocas la puerta y no te reciben, quiere decir que no eres bienvenido.
Esto lo sacamos a colación porque hace unas semanas, el Alcalde porteño se presentó en Palacio Nacional con la intención de pedirle al Presidente su bendición para ser Gobernador o Alcalde, pero ni siquiera fue recibido, le dieron cualquier pretexto y le pidieron que regresara por donde vino.
Si nos vamos un poco más atrás ha habido otras señales más sutiles, como las ocasiones en que el Presidente ha preferido al Gobernador Quirino Ordaz Coppel en sus visitas a Mazatlán y a él ni siquiera lo invitan a las reuniones.
Tampoco llegaron a Mazatlán los millonarios recursos que “El Químico” le solicitó al Presidente cuando llegó al poder, ni la amistad que tanto presumía con el Presidente se ha visto por ningún lado.
Señales ya hay, el asunto es si quiere verlas.

Los otros damnificados
Las ocurrencias del Alcalde Luis Guillermo “El Químico” Benítez no solo lo afectan a él, mientras se pasea por el poder como “chivo en cristalería” y va dejando víctimas colaterales.
Además de verse muy arrogante al andar presumiendo que iba a pedirle permiso al Presidente Andrés Manuel López Obrador para ser Gobernador o reelegirse como Alcalde, ni se le ocurre pensar en sus compañeros de partido.
Él ya sabe que Rubén Rocha Moya o Imelda Castro Castro están haciendo fila para contender por la candidatura de Morena por la Gubernatura, pero ni siquiera le importan un comino, él va directamente y se la pide al Presidente.
Al que también deja mal es al propio Presidente, quien ha manifestado en más de una ocasión que no le interesa andarse metiendo en la vida del partido y que no va a elegir a los candidatos.