Los partidos cuentan con muchos de estos politiqueros de ocasión y de acomodo.
02 agosto 2005
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Gestionan
Cuando escuchaba que el común denominador de los políticos es estar con los que tienen el poder a como de lugar, lo creía poco, cuando lo vi de cerca, lo creí totalmente. Los políticos tienen una misión, obtener el poder por cualesquier medio y permanecer el mayor tiempo posible, para eso son políticos. Dice un político que, cuando los opositores se le fueron a la yugular a base de declaraciones, por una situación cometida, pero permitida y explicable, al reclamarles, le contestaron, no te enojes, es la política. A lo que él l es dijo, eso es politiquería. Y bueno, como la línea que define y separa a una de la otra es muy difusa, por que todo es de acuerdo al cristal con que se mira, los políticos confunden a su conveniencia una cosa con la otra, lo que puede llevar a la conclusión de que en México y en Sinaloa, hay más politiqueros que políticos. Los partidos cuentan con muchos de estos politiqueros de ocasión y de acomodo, que buscan un puesto con cargo al erario, por eso se van con aquel que tiene más posibilidades. Total, si le fallan, nada más cambian con el ganador y ni se nota. Es lo que se conoce como la cargada. Ahora que, con la posibilidad de que llegue uno de cualquier partido, algunos politiqueros se han mandado hacer una camisa con mangas y cuellos tricolores, el frente azul y la espalda amarilla. No son necesarios ni el color verde, ni el naranja pues estos no pesan, y son los primeros en buscar cobijo con los grandes, pues son expertos en la triquiñuela, la corrupción electoral, pues amparados en las bondades de las leyes electorales reciben bastantes recursos para complementar la función de los politiqueros. Todo esto se me ocurre escribir al leer que en el PRI, todo está tejido. El Tucom, me dice alguien, es una comparsa que el propio Madrazo creó para su provecho, que los Jackson, los Martínez, los Montiel, los Yarrington y los ilusos, saben que son parte de un rompecabezas en donde ellos no tienen nada que hacer. Me gustaría que quien me lo afirmó se equivocara. Me enseñó las notas en donde el equipo de Madrazo confiesa, que busca en Estados Unidos a los despachos que crearon la imagen pública de su derrotado candidato demócrata Kerry, para que cree la imagen del tabasqueño, y luego, éste confiesa que busca a gente de Bush para que le asesore en la campaña que ya ha iniciado. Recontrarecórcholis¡, ¿cómo pues puede creer uno que el politiquero de Madrazo y jauría que le acompaña pueden tener seriedad y por tanto confianza? Criticaron a Fox porque había recibido recursos del extranjero, le rechiflaron a AMLO por contratar la asesoría de Gulliani, el ex Alcalde de Nueva York, y resulta que ellos si pueden recurrir a extranjeros para recibir consejos, recursos humanos, acuerdos, convenios y otras cosas para pelear por llegar a ser Presidente, y tener la verdad sobre el progreso, la pobreza extrema, las mujeres violadas, la corrupción, la mediocre educación de los jóvenes, los atletas mexicanos en olimpíadas, los pueblos indígenas, la política exterior, las relaciones con el tercer mundo, para hablar en la asamblea de la ONU, para viajar y ver al Papa, para ir a la cumbre en Davos, y para criticar y minimizar a las oposiciones, llenas también de politiqueros. Así, ¿cómo entusiasmarse por las campañas por venir?, ¿cómo remontar el abstencionismo?, si desde ya muestran lo que es una muestra de lo que harán cuando el voto ciudadano les dé la patente para hacer y para deshacer con el país, como lo hicieron muchos años, como lo hacen ahora los que están, que marean a la justicia, juegan con el derecho y buscan cualquier rendija para que el grupo político y quien lo encabece, gaste, gane, acumule, tenga preferencias, y luego explique que todo es dentro de la ley. No, con los politiqueros no se puede. Para todo tienen una explicación. Siempre hay alguien con título o sin él, para salir a defender, a justificar, a explicar. Ahí está el nudo gordiano de la política mexicana, la que a veces se presume como un modelo, aunque los hechos la muestren al mundo como un modelo equivocado. Cosa de cultura política dicen unos. Se pensó que cuando llegaran los estudiados, los masters, los doctores, los becados en Yale, en Harvard, y participaran en política, el sistema mexicano sería mejor, se planificaría mejor, se obtendrían mejores resultados. Una mejor salud, una mejor educación, una mejor forma de hacer política, un solo sentimiento, un solo motivo: la patria. Y no ha sido así.