Maquillaje...
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JANNETH ALDECOA /JOSÉ ALFREDO BELTRÁN
"Frente al enorme y fino espejo, demasiado grande para su estatura pero insuficiente para su vanidad, Enrique, de forma minuciosa se contemplaba para asegurar el arreglo perfecto de su figura, auxiliado por su experimentado valet italiano, Giotto Barbieri, quien cuidaba el nudo de la corbata, el asentamiento exacto del peinado y observando con plena satisfacción que el reciente arreglo de las cejas quedó con un delineado muy natural.
"Enrique aspiró con fuerza el delicado aroma de su loción Carolina Herrera, y si bien es cierto que de un tiempo para acá no estaba del todo satisfecho por lo marcado que se veían sus pómulos, hizo un gesto de afirmación ante los favorecedores efectos en su piel, que le acarreaban los productos Clinique.
"Para ese día, en que tendría un importante encuentro con los gobernadores, Barbieri dispuso para su jefe el último traje recibido de Bijan. Un terno adquirido en 12 mil dólares, toda una ganga considerando lo que ha pagado por otros juegos de prendas.
"Durante ese trance, a Enrique nada lo distraía. Ni el transcurrir de las horas y mucho menos el hecho de que sus tres principales colaboradores tenían poco más de dos horas esperándolo, para enterarlo de los últimos datos e indicadores de su gestión y pasarle las notas que ocuparía con los representantes de los gobiernos estatales.
"En el bien tallado cristal también se reflejaba el video que corría justo a la espalda de Enrique, en el cual se daba cuenta de los logros atribuidos a su gobierno. Creación de empleos de clase mundial, miles de mexicanos y mexicanas cuya alimentación diaria dependía de la generosidad de sus acciones sociales, largas filas de viejitos esperando la ayuda mensual de 600 pesos, misma que les había permitido asegurar una mejor calidad de vida, según aseguraban los promocionales emitidos por su oficina de difusión social.
"Entre cada corte de la propaganda aparecía la vieja portada del Times, ilustrada con una foto de Enrique, acompañada del pie de nota: 'Salvador de México'.
"Sin duda, se dijo para sus adentros, las cosas van caminando muy bien, gracias a los rieles que representan las reformas estructurales para el País, lo cual permite que fundamente mi afirmación de que estamos moviendo a México hacia el lugar que le pertenece dentro del concierto mundial, y con ello me estoy asegurando un lugar en la historia.
"Una vez que quedó satisfecho de su arreglo, Giotto se retiró y Enrique se dirigió al salón donde lo esperaban los tres hombres fuertes de su equipo de trabajo. Al momento de su ingreso, la triada se levantó como impulsada por un resorte, y de inmediato les pidió que se sentaran, instruyéndoles que fueran al grano, pues le urgía que le dieran los argumentos necesarios para solventar en el menor tiempo posible los asuntos que trataría con los gobernadores, quienes seguramente lo atosigarían con una y mil peticiones de apoyo para sus entidades y a quienes a la hora de cuestionarlos respecto a su capacidad de recaudación, sólo gemían como niños indefensos.
"Nuño, su jefe de oficina, tomó la iniciativa y le extendió en la mesa las gráficas de cinco encuestas levantadas entre la ciudadanía, por diferentes compañías, para medir la percepción acerca de los resultados del gobierno de Enrique, la cual promediaba en un 33.33 por ciento. Algo histórico, sin duda, ya que hasta el locuaz Vicente obtuvo una calificación por arriba del 50 por ciento al término de su tercer año de gestión.
"Aquellos números reprobatorios los sintió como una seguidilla de ganchos al hígado, sin embargo, su rostro no acusó el efecto y de inmediato reviró argumentando que seguramente aquellas encuestas estaban amañadas y ordenadas por la oposición, que se moría de envidia por lo exitoso que estaba resultando su mandato.
"Si los perros ladran es que vamos avanzando, le espetó a sus colaboradores, agregando que hoy como nunca estaba convencido de lo atinado de la frase de Borges (así lo dijo, que conste.)
"Agregó que aquellos estudios de opinión no correspondían a la realidad, pues en los recientes comicios los votantes le reiteraron su apoyo absoluto, y que por ello, el PRI había obtenido de nueva cuenta la mayoría en la siguiente legislatura.
"Nuño le contestó tímidamente que no era correcta su apreciación, ya que su partido obtuvo la mayoría gracias a las alianzas que trabó con los verdes.
"Enrique volvió a la carga y ordenó que se contactara con las televisoras y demás medios de comunicación amigos, para que de inmediato se levantaran encuestas con base en los padrones de la oficina de Rosario y los que maneja su partido.
"Lo ordenado se cumplió y a la semana siguiente, los índices de aceptación de Enrique subieron hasta las nubes. El maquillaje había cumplido su función".
Maquillaje a granel es la característica que están teniendo las acciones de gobierno de Enrique Peña Nieto, y por ello, continúa percibiendo una realidad que está muy lejos del diario vivir del grueso de sus gobernados.
¡Buen día!
osunahi@hotmail.com