Minas
15 marzo 2006
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Geovanni Osuna
El 31 de marzo de 1969 un estallido en las minas de Barroterán, Coahuila, mató a 153 mineros. Casi 37 años después, el pasado 19 de febrero, una explosión en el yacimiento de carbón Pasta de Conchos, en San Juan de Sabinas, provocó la muerte de 65 trabajadores.En ambos casos el origen de la desgracia es similar: la negligencia y la irresponsabilidad patronales, la carencia de medidas de seguridad con tal de aumentar las ganancias, el contubernio entre empresarios y autoridades laborales, la corrupción sindical, hicieron del socavón una trampa mortal para los obreros.
Documentación testimonial recogida directamente en la zona por el Centro de Reflexión y Acción Laboral (Cereal), con información de trabajadores de la misma empresa y de los familiares de los obreros atrapados, reveló que la mina 8 Pasta de Conchos operó casi dos años en condiciones de riesgo para los trabajadores y tardó siete meses en contestar un oficio que le envió la autoridad para corregir la inseguridad y no activó de forma inmediata el paro de emergencia.
Todos las alertas fueron ignoradas por Grupo México, explotadores de la mina, además de que nunca modificó el deficiente sistema eléctrico, y la estructura misma de la mina tenía problemas serios, ya que no contaba con soportes de madera construidos entre cada arco, para dar forma al túnel, y, por si fuera poco, no se aplicó el sistema de polveo inerte, que sirve para quitar combustibilidad al carbón.
Los testimonios de los trabajadores señalan que había serios problemas de ventilación y que 10 días antes de la explosión ya se quejaban de que estaba muy "gaseada"; además, el único tiro vertical para ventilar la mina se encontraba 2 kilómetros al fondo, que era el área de trabajo de la mayoría.
Exponen que la mina tampoco tenía red de hidrantes, ni extinguidores, ni camillas, ni botiquines, ni casetas de emergencia o rutas de evacuación, ni salida de emergencia con cuerda de vida. Había hasta cables expuestos, amarres con alambres recocidos, etcétera.
"El día del siniestro, el turno de la mañana registró niveles de gas por encima de lo recomendado, de modo que pararon una de las máquinas cortadoras de carbón. El segundo turno trabajó sólo media hora con la misma máquina. El turno de la noche había amenazado con un paro si la mina no era ventilada para bajar los niveles de gas", expresaron los obreros.
Pero la ganancia estaba primero, el lucro, las estadísticas, los márgenes de ganancia, en general las cifras macroeconómicas, la protección descarada al inversionista, el olvido de los derechos, finalmente es empleo, esgrimen los economistas. Hay que considerar que todos los precios de los minerales producidos por Grupo México aumentaron de manera notable entre 2001 y 2004.
El cobre se incrementó 77 por ciento, el zinc 20 por ciento, la plata 53 por ciento, el oro 51 por ciento y el molibdeno 56 por ciento. Nada mal. Los precios internacionales del carbón también aumentaron en 2004 y 2005 por la demanda de China y la debilidad del dólar. La producción en Nueva Rosita siguió a la baja debido al agotamiento de las vetas ya explotadas.
Por eso es bueno recordar que dada la fría toma de decisiones económicas hay un sacrificio en el costo de la mano de obra y sus prestaciones a cambio de ganancias mayores a los 30 mil millones de pesos por año, en un lugar donde el carbón está a flor de tierra, se paga así descaradamente jornadas en que el domingo sólo es un día más y las horas extras son el único recurso para ganar un poco más de lo ofrecido.
Pero lo aún más terrible es ver como la información se disipa en peleas funestas entre dirigentes oscuros y políticos corruptos, sin poder encontrar responsables y darle algo de paz a los dolientes.
He ahí que las horas pasan e irremediablemente se perfila el funesto final en Pasta de Conchos. En medio de la tragedia, algunos medios de comunicación han reclamado por las generosas facilidades que las autoridades federal, estatal y empresarial otorgan a Televisa en su cobertura en la mina carbonera.
La causa parece ser sencilla: Germán Larrea Mota Velasco no sólo es presidente del consejo de administración y director general del Grupo México, propietario, entre otras muchas cosas, de la mina Pasta de Conchos, sino feliz integrante del consejo de administración de Televisa, presidido por Emilio Azcárraga Jean.
Pero Televisa puede obviar la explotación de los mineros y las condiciones infrahumanas en las que laboran, pero otros no; porque la tragedia se puede volver a repetir, ya que la ilegalidad en que laboran diferentes minas en el país no puede quedar en silencio.
De 1902 a la fecha han ocurrido más de 24 tragedias similares con la pérdida de más de 800 vidas de mineros; los lugares son los mismos: Barroterán, Nueva Rosita, Sabinas..., las muertes por accidentes "menores", caídas, aplastamientos, mutilaciones y las ocasionadas por polvo en los pulmones (neumoconiosis) no se cuentan (como si no existieran); la empresa despide e indemniza a capricho, evade cuotas del IMSS al dar de alta con salario mínimo a las víctimas con el fin de no pagar lo que corresponde y ocultando información.
La calamidad de los mineros en Pasta de Conchos y el drama de sus deudos ha puesto al descubierto, de la misma manera en que lo han hecho las revelaciones sobre las condiciones de trabajo en la industria maquiladora, la naturaleza de las relaciones laborales y del sindicalismo realmente existente en el país.
Ante esta desnudez, la lección es clara: para que haya justicia en México, la democracia en ciernes y los medios de comunicación no bastan.