Noam Chomsky y el reto de las universidades públicas
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Luis Maldonado Venegas
El pasado mes de febrero el lingüista Noam Chomsky, profesor emérito del Instituto Tecnológico de Massachusetts y uno de los científicos más consolidados del momento, ofreció una conferencia para el Sindicato de Profesores Adjuntos de la Unión de Trabajadores del Acero, en Pittsburg, Pensilvania (Adjunct Faculty Association of the United Steelworkers), donde expuso lo que a su juicio, es la amenaza más importante que están enfrentando las universidades públicas y el desarrollo científico (http://ssociologos.com/2014/03/13/noam-chomsky-el-trabajo-academico-el-asalto-neoliberal-a-las-universidades-y-como-deberia-ser-la-educacion/).
Chomsky afirma que las universidades públicas del mundo están encarando una visión gerencial de la educación y de la producción de conocimiento, que poco ofrece para la humanidad. Su análisis cuestiona que los gobiernos pongan atención primordial al costo que suponen las instituciones y no a los alcances de la formación de las nuevas generaciones para lograr verdadero desarrollo.
Según Chomsky, son dos los aspectos más representativos y de mayor peligro de la visión gerencial en las universidades públicas. El primero es querer evaluar la calidad de las universidades por indicadores, cuya atención es la eficacia y no la eficiencia de los procesos educativos. El segundo es la imposición de agendas a las universidades que les condiciona la vida interna e impide pensar por y para la humanidad.
Las dos acciones que Chomsky considera más negativas, derivadas de lo anterior, son: 1. Que las universidades, so pretexto de la administración efectiva de sus recursos, reduzcan la cantidad de sus profesores de carrera e incrementen la contratación de profesores de asignatura o profesores temporales; 2. Que la administración de los procesos educativos y de producción de ciencia se pongan en manos de "administradores profesionales" y elimine en los hechos las decisiones colegiadas visionarias de los académicos, en cuyas espaldas descansa el sentido de la actividad académica.
De las acciones anteriores, según este científico, se puede predecir una debacle en la calidad y profundidad del pensamiento de los educandos de esas universidades.
Directamente de la primera acción, Chomsky predice que las universidades van a imponer un ambiente autoritario, de restricciones y miedo sobre las decisiones y libertades de los profesores. Se aprovechará las desventajas económicas de su condición laboral para imponerles control, en detrimento de su creatividad y libertades de pensamiento y crítica.
De las segunda acción, predice pérdida de autenticidad de pensamiento y reducción en la calidad y el compromiso científico de las plantas docentes. Además, prevé la consolidación de una necesidad institucional desmedida por la aprobación externa, que a la larga generará desencanto y "enfado" en las plantas de profesores y se reflejará en la pérdida de competitividad académica y científica de las universidades.
La sociedad moderna enfrenta retos muy significativos, que no podrán ser resueltos sin la aplicación oportuna y visionaria del conocimiento científico. Las universidades, particularmente las públicas, están emplazadas a evaluar continuamente la forma en que están funcionando y asegurar que su dinámica de los resultados que esos retos demandan.
Las plantas de profesores tienen la obligación de poner más atención a lo que sucede en sus instituciones. Su responsabilidad central está en ejercer la docencia con ética y profesionalismo, pero también en exigir que lo que se hace proteja el interés público de contar con instituciones comprometidas con el desarrollo de la sociedad que las sostiene. ¿O usted que opina?
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