Noam Chomsky y el reto de las universidades públicas

03 julio 2014

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Luis Maldonado Venegas

El pasado mes de fe­brero el lingüista Noam Chomsky, profesor emérito del Instituto Tecnológico de Massachusetts y uno de los científicos más consolidados del momento, ofreció una conferencia para el Sindica­to de Profesores Adjuntos de la Unión de Trabajado­res del Acero, en Pittsburg, Pensilvania (Adjunct Facul­ty Association of the United Steelworkers), donde expuso lo que a su juicio, es la amena­za más importante que están enfrentando las universida­des públicas y el desarrollo científico (http://ssociologos.com/2014/03/13/noam-chom­sky-el-trabajo-academico-el-asalto-neoliberal-a-las-uni­versidades-y-como-deberia-ser-la-educacion/).
Chomsky afirma que las universidades públicas del mundo están encarando una visión gerencial de la edu­cación y de la producción de conocimiento, que poco ofrece para la humanidad. Su análisis cuestiona que los gobiernos pongan atención primordial al costo que supo­nen las instituciones y no a los alcances de la formación de las nuevas generaciones para lograr verdadero desarrollo.
Según Chomsky, son dos los aspectos más representa­tivos y de mayor peligro de la visión gerencial en las univer­sidades públicas. El primero es querer evaluar la calidad de las universidades por in­dicadores, cuya atención es la eficacia y no la eficiencia de los procesos educativos. El segundo es la imposición de agendas a las universida­des que les condiciona la vida interna e impide pensar por y para la humanidad.
Las dos acciones que Chomsky considera más ne­gativas, derivadas de lo ante­rior, son: 1. Que las universi­dades, so pretexto de la admi­nistración efectiva de sus re­cursos, reduzcan la cantidad de sus profesores de carrera e incrementen la contratación de profesores de asignatura o profesores temporales; 2. Que la administración de los procesos educativos y de pro­ducción de ciencia se pongan en manos de "administrado­res profesionales" y elimine en los hechos las decisiones colegiadas visionarias de los académicos, en cuyas espal­das descansa el sentido de la actividad académica.
De las acciones anteriores, según este científico, se puede predecir una debacle en la ca­lidad y profundidad del pen­samiento de los educandos de esas universidades.
Directamente de la prime­ra acción, Chomsky predice que las universidades van a imponer un ambiente auto­ritario, de restricciones y miedo sobre las decisiones y libertades de los profesores. Se aprovechará las desventa­jas económicas de su condi­ción laboral para imponerles control, en detrimento de su creatividad y libertades de pensamiento y crítica.
De las segunda acción, pre­dice pérdida de autenticidad de pensamiento y reducción en la calidad y el compromiso científico de las plantas do­centes. Además, prevé la con­solidación de una necesidad institucional desmedida por la aprobación externa, que a la larga generará desencanto y "enfado" en las plantas de profesores y se reflejará en la pérdida de competitividad académica y científica de las universidades.
La sociedad moderna en­frenta retos muy significati­vos, que no podrán ser resuel­tos sin la aplicación oportuna y visionaria del conocimiento científico. Las universidades, particularmente las públicas, están emplazadas a evaluar continuamente la forma en que están funcionando y ase­gurar que su dinámica de los resultados que esos retos de­mandan.
Las plantas de profesores tienen la obligación de poner más atención a lo que sucede en sus instituciones. Su res­ponsabilidad central está en ejercer la docencia con ética y profesionalismo, pero tam­bién en exigir que lo que se hace proteja el interés público de contar con instituciones comprometidas con el desa­rrollo de la sociedad que las sostiene. ¿O usted que opina?
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