Presidentes enriquecidos
02 noviembre 2007
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Los presidentes de México, desde que se formó el PRI en 1929 y tal vez desde Obregón (20/24) y Calles (24/28), se enriquecieron a más no poder en sus períodos de cuatro años, mas tarde de seis.En ésta la más singularidad de sus actuaciones, pero ya nos acostumbramos. Hay algunos que abusaron en exceso su enriquecimiento. El Presidente Miguel Alemán de ser un licenciado veracruzano, clase media, se enriqueció desorbitadamente. Todavía sus herederos disfrutan de esa extraordinaria riqueza; y al parecer el pueblo se acostumbró y aceptó como cosa natural aquellos enriquecimientos, no sólo del Primer Mandatario, sino sus familiares y la mayor parte de sus secretarios de su gabinete, e igualmente los gobernadores de los estados y municipios. Esta corrupción generalizada de nuestros gobernantes era conocida no sólo en todo el pueblo mexicano, sino también en el mundo entero.
Recordamos el chiste ingenioso del cómico actor Panzón Soto, al cual le preguntaba su patiño en los teatros: de que país eran Alí Babá y los 40 ladrones, y el contestaba: Alí era Alemán y los 40 ladrones eran jarochos (del puerto de Veracruz), porque el Presidente Alemán formó su gabinete con pura gente del puerto.
Otros distinguidos presidentes que se enriquecieron desmesuradamente fueron Luis Echeverría y los que siguieron hasta Carlos Salinas, quienes fueron los responsables de la tremenda crisis que sufrió nuestro país en 1994 cuando nuestra moneda se fue de 12.50 pesos por dólar que estaba en 1970, hasta 3 mil 400 pesos y la deuda exterior que era de sólo 5 mil millones acumulada desde nuestra independencia, la subieron estos bribones hasta la tremenda cantidad de 160 mil millones de dólares, y todavía siguieron mangoneando el Gobierno presidencial hasta el año 2000.
Al fin tuvimos democracia plena: a partir del nuevo siglo se obtuvo por primera vez elecciones verdaderamente democrácticas, ganando la presidencia un candidato panista de la oposición: Vicente Fox Quesada, con lo cual creímos que este raterismo se reduciría y que la corrupción en el gobierno y en sus dos grandes paraestatales se acabaría completamente.
No fue así, al parecer siguió existiendo. Se ha iniciado una campaña pública, naturalmente por los priistas y perredistas, contra el ex Presidente Fox y la familia de su esposa, a quienes acusan de enriquecimiento ilícito, durante su sexenio. Al parecer hay algo de eso, sin embargo, se considera que no es comparable a la corrupción de los gobiernos anteriores priistas.
Desde luego se deben hacer investigaciones y aplicar la ley.
Esperemos que en lo sucesivo, con el actual Presidente Calderón no se pierda el prestigio de honradez de los miembros de su partido; y que el actual grado de corrupción que padece este país, dentro de los gobiernos federal, estatales y municipales, y desde luego con muy especiales excepciones, y de las dos grandes paraestatales: Pemex y Comisión Federal de electricidad; así podrá este gobierno reducir la vergonzosa situación de pobreza extrema que sufre un alto porcentaje del pueblo, sin que se tenga asimismo que incrementar los impuestos y el calor de los carburantes y de la electricidad que controla en forma absoluta el gobierno con precios ya demasiado elevados.
El petróleo es nuestro, se dice, pero nos cuesta a los mexicanos como si no fuera, o más. E igualmente la electricidad; con atacar la corrupción de las dos grandes paraestatales, se resolverán los problemas económicos y financieros en que se encuentran.