¿Qué tienen en la cabeza?
08 abril 2015
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MAYRA ZAZUETA
Son tantísimos los abusos, las burlas, los atropellos de quienes gobiernan, independientemente del nivel de su responsabilidad y del color del partido que los colocó en el encargo, que no deberían sorprendernos esos "affaires", pero es cada vez mayor el cinismo con que actúan que no podemos dejar de maldecir la hora en que llegaron al poder.Uno esperaría que un Alcalde que ya cometió dos gravísimos errores anduviera caminando con pies de plomo para no tropezar de nuevo, sin embargo salta cínicamente de nuevo a la palestra con otra nueva ocurrencia que lo pinta de cuerpo entero, y no sólo a él, sino a todos los políticos que como él piensan que el poder es para hacer lo que les venga en gana.
Me refiero por supuesto al Alcalde de San Blas, Nayarit, Hilario Ramírez Villanueva, quien a la bufonada aquella de "Yo sí robo, pero poquito", y al escándalo de levantarle repetidamente la falda a la mujer con la que bailaba en uno de esos festejos que organiza con bastante frecuencia, añade ahora el absurdo de organizar un concurso de canto y baile en los que habrá cuatro ganadores que se llevarán un auto cada uno.
Pero el Alcalde Ramírez Villanueva no es el único al que le falta un tornillo, pues el Gobernador nayarita, Roberto Sandoval Castañeda, le aportó uno de los vehículos para ese concurso. O sea que también al Gobernador le parece correcto que desde el poder se organicen este tipo de acciones que nada tienen que ver con la responsabilidad que les ha sido conferida.
¿Acaso no entienden que el servicio público es abocarse a satisfacer las necesidades de la población, como el abastecimiento del agua potable, la recolección de basura, entre muchos otros servicios, y no organizar bailes, concursos o charlotadas?
A finales del año pasado el gobierno de León, Guanajuato, sorprendió con una idea igualmente absurda. Un concurso para elegir al funcionario mejor amigo, más simpático, además del hombre y la mujer más guapos de cada dependencia del Ayuntamiento.
Ante las presiones y las críticas de la sociedad al Ayuntamiento leonés por perder el tiempo en cosas tan veleidosas y tan absurdas, la Comuna canceló el referido concurso.
Nuestros gobernantes tienen la cabeza llena de cualquier cosa, menos de cerebro. Creen que decir chascarrillos, echar la bailada, meterse entre contingentes de ciclistas y motociclistas, subirse a un ring con una máscara, organizar concursos, rifar televisores y autos, es gobernar.
Nada más alejado de la realidad. Los gobernantes que recurren a ese tipo de estrategias lo hacen seguramente porque carecen de la capacidad para gobernar o porque los niveles de aceptación de sus gobiernos se han desplomado y no encuentran otro medio para recuperar todo lo perdido.
Y es en este punto donde salta la pregunta que encabeza este artículo. ¿Qué tienen en la cabeza nuestros gobernantes?
La ciencia ha demostrado que en la semana 36 el ser humano en gestación ya tiene completamente desarrollado el sistema nervioso y el cerebro posee ya un juego completo de 100 billones de neuronas, que continuarán concentrándose y reorganizándose a lo largo de toda su vida.
Uno se pregunta si el desarrollo del cerebro de ese tipo de funcionarios públicos logró completarse o si, por el contrario, nacieron con la caja craneal vacía.
A lo largo de la historia las sociedades han ido creando lo que hoy en día se denominan "filtros sociales", que son un marco de referencia para el individuo que busca que su actuar sea social, moral y políticamente correcto. Ignorar las voces de advertencia sobre acciones que por ningún motivo se deben realizar, máxime cuando se está en un nivel de responsabilidad tan grande como el gobierno de una ciudad, de un estado o de un país, es meterse conscientemente "entre las patas de los caballos".
No pueden alegar, quienes gobiernan con el estilo de los alcaldes de San Blas y de León y de tantísimos gobernantes que privilegian lo superfluo y las veleidades, que eso que hacen es lo correcto, que es lo que la sociedad espera de ellos. Si ese fuera el caso, entonces estaríamos ante autoridades autistas, autoridades que viven fuera de la realidad.
Me atrevo a pensar que todas esas "barrabasadas" las hacen plenamente conscientes, lo que indica claramente que en lugar de cerebro tienen un montón de basura. Esperar que con ese nivel de conciencia actúen correctamente es lo mismo que esperar que un cocotero produzca manzanas.
No podemos esperar a que ocurra un milagro para que la clase política corrija el rumbo, tenemos que cobrar conciencia del poder que tenemos para evitar que personas sin escrúpulos, sin moral y sin capacidad para gobernar sigan llegando a los diferentes niveles de gobierno.
Empecemos por votar en los próximos comicios a las mejores personas. Tenemos que llenar el Congreso con ciudadanos honestos y con la capacidad para legislar. Ese puede ser un buen principio.
jdiaz@noroeste.com