¿Qué traen los reyes?

05 enero 2007

""

Suana Guevara

Con frecuencia se les dice a los niños: "Si te portas mal el Niño Dios no te traerá juguetes..." Es lo más común en estas fechas cuando se busca su obediencia, y como hasta los más pequeños entienden esas frases, se puede asegurar que desde ahí parte la educación inadecuada recibida por los hijos sobre nuestra religión; y no sólo en teoría sino que prácticamente puesto que relaciona al Niño Dios con una mentira nuestra.
Generalmente se considera ésa una afirmación inofensiva que en pocos años quedará aclarada cabalmente, pero es indicadora de la enseñanza religiosa poco consistente que hemos recibido y vamos dando.
La verdad es hermosa en sí misma y es una lástima enseñar a mentir. Puede haber verdades amargas o simplemente intrascendentes e insípidas: las primeras quisiéramos generalmente cubrirlas cuando menos con el disimulo y a las segundas no les damos importancia, pero en el caso de la Navidad, cambiamos gran parte de una bella realidad con pensamientos interesados que alejan la intención de aquello que realmente lo merece y opacamos una verdad, hermosa por ser verdad y por el contenido que encierra.
Pensando en los juguetes, los niños le restan consideración al motivo que se festeja y difícilmente podrán ponerlo después en el lugar que le corresponde, si su mentalidad tiene ya los patrones de los cuales echa mano año con año para esa fecha.
Crece el niño hasta adulto y sigue sacando su guardado patrón al cual le hace las correcciones de acuerdo a la edad; pero romperlo por inadecuado y adquirir el correcto, es algo tan difícil que lo podemos constatar en la mayoría de nosotros; nos da trabajo "quitarles la ilusión a los pequeños", dejando que la verdad les llegue como una sorpresa desagradable por uno de los mayorcitos enterados de la realidad.
Se comentaron en un grupo de tres casos ilustrativos: en todos, los niños escriben cartas con la misma ilusión, pero unos creen que el Niño Dios les traerá personalmente los juguetes (lo que en algunos lugares le toca a Santa Clos); otros saben que sus papás se los darán como regalos para festejar el nacimiento de Dios niño y días antes pueden los regalos estar bajo el arbolito, pero ellos saben que son para abrirlos hasta el día de Navidad y "se saborean" pensando que ya se acerca para poder disfrutarlos.
En el tercer caso, le piden al Niño Dios que les dé recursos a sus papás de comprarles tal o cual juguete o regalo para festejar Navidad, pero no los tienen a la vista, sino que les "amanecen" de sorpresa y los disfrutan, se puede asegurar, como los primeros sin tener el riesgo de frustrarse después o sentirse avergonzados por el engaño del cual los otros fueron motivo.
Tarde o temprano se darán cuenta que sus padres mintieron y, siendo sus modelos a seguir, se sentirán autorizados a decir mentiras. Todo esto seguramente no lo razonan, pero automáticamente lo imitan.
Tal vez en los lugares donde son los Reyes Magos quienes "traen" los juguetes y obsequios, quede la Navidad con su más auténtico significado, sin distraer la atención de que nace el Niño con la paquetería alegremente envuelta, y el regocijo ajeno a ese advenimiento, pero lo importante, en cualquier caso, será reeducarnos para decir la verdad sin restar alegría en tan señalada ocasión portadora para los creyentes de verdadera felicidad.
San Lucas Narra el acontecimiento con tal sencillez que nacen deseos de estar entre los pastores aquellos "que vivían en el campo y en la noche se turnaban para cuidar los rebaños". A ellos se les apareció el ángel del Señor y les dijo: "No teman, porque yo vengo a anunciarles una buena nueva y que será motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy nació para ustedes en la ciudad de David un Salvador que es Cristo Señor. En esto lo reconocerán: hallarán a un niño recién nacido, envuelto en pañales y acostado en una pesebrera". "Veamos lo que ha sucedido".
Eso le dijeron los pastores......"y fueron apresuradamente y hallaron a María y a José y al recién nacido, acostado en la pesebrera". Entonces contaron lo que los ángeles les habían dicho: "Una buena nueva que será motivo de alegría para todo el pueblo".
Esa es la razón para que la conmemoración de la Navidad exista, y trae consigo, como cosa propia, la "mucha alegría" para vivirla con veracidad. Los regalos y juguetes son un "adorno" sobre la fecha y la madurez cristiana nos pide su lugar correspondiente...