Se les extrañaba

María Julia Hidalgo
30 octubre 2006

""

Cuando se empezaban a echar de menos, sale a la luz pública otro escenario apocalíptico: "para 2050" los recursos del planeta se "colapsarán (sic)". Todo empezó, supongo, con Malthus y sus proyecciones: aritmética para los alimentos y exponencial para la población. Era razonable hacerlo y el resultado era un fin del mundo absoluto, creíble y racional. Sospecho que no sucedió.
Recuerdo, hace algunas décadas, la predicción de una nueva edad del hielo que terminaría por aniquilar a casi todos los humanos... pero tiempo después, eso cambió a la predicción del calentamiento global. Total que por frío o calor la humanidad llegaría a su fin. También, hubo otra predicción, la nueva versión de Malthus: no habría alimentos antes de iniciar el siglo 21... cuando ahora la preocupación de muchos países es la falta de crecimiento de la población.
Ahora es el turno de la organización WWF, una que prohíbe que "la liga de Internet (de su boletín pueda)... proporcionarse a ningún tercero y bajo ninguna circunstancia puede ser publicado en una página web pública". Pero busqué en Google esas siglas, y llegué al boletín de prensa sin problema. Lo que dicen ellos es simple.
Todo se acabará en menos de 50 años para la humanidad. La razón: estamos consumiendo los recursos terrestres más rápido de lo debido. Las especies animales disminuyen y la biocapacidad ha sido excedida. El boletín de prensa, no dice mucho más que eso, sobre lo que se justifica la urgencia de un cambio total de vida para la humanidad. Lo de siempre: una medición, una proyección, un escenario apocalíptico y una solicitud de hacer ahora mismo algo. La rutina usual de la queja usual, los recursos se acaban.
A eso, debo agregar un dato de hace ya tiempo. Una cita muy usada en estos casos y que viene de la Discover Magazine: "Para (salvar al planeta) necesitamos conseguir un apoyo amplio, capturar la imaginación del público. Eso, por supuesto, implica conseguir fuerte cobertura de medios. Entonces, debemos ofrecer escenarios de miedo, hacer aseveraciones simplificadas, dramáticas y poner poca atención en las dudas que podamos tener... Cada uno de nosotros tiene que decidir el balance correcto entre ser efectivo y ser honesto".
Eso lo dijo en una entrevista en esa revista, de octubre de 1989, un ambientalista muy citado, experto en cambio climático, el profesor Stephen Schneider. Es decir, es válido y legítimo exagerar hasta la falsedad los descubrimientos, cuando uno se ha adjudicado la misión de salvar a alguien. El objetivo es llamar la atención por medio de la cobertura de medios. Y que mejor encabezado de medios que "El mundo se acabará en 2050, dice un estudio".
No creo que eso me quite el sueño y en realidad me parece que es otra ocasión para revisar algunos conceptos. Somos una especie a la que fascinan los problemas y los buscamos en todas partes, porque somos solucionadores naturales de esos problemas. Es lo que nos ha hecho sobrevivir. Nuestra curiosidad natural, además, es fascinada por las predicciones del futuro y en buena parte nuestra vida es más afectada por lo que creemos que será el futuro que por el pasado.
Más aún, tenemos medios que reflejan esa naturaleza humana: inquietos, traviesos, curiosos y con una pasión por llamar la atención. Por eso pocas cosas mejores puede haber que el reporte de la WWF. Es como una película de terror, muy taquillera. No diferente a las creencias del fin del mundo en el inicio del año 2000. O el 6 de junio de 2006.
En 1970, Peter Collier en Mademoiselle, dijo que "la tasa de muertes se incrementará hasta que al menos 100 ó 200 millones al año mueran por hambre durante los siguientes 10 años". El mismo año, Denis Hayes, en The Living Wilderness, dijo que "ya es demasiado tarde para evitar la hambruna masiva".
No estoy proponiendo ignorar problemas, pero sí estoy diciendo que debemos alejarnos de las exageraciones y las inexactitudes. Nuestra experiencia pasada con ellas ha sido mala, muy mala. Y no hay razón para pensar que las predicciones presentes sean mejores que las de Malthus y el resto. Muchos derivan su forma de vida de las exageraciones y los escenarios apocalípticos: seguir sus consejos es lo que en verdad sí sería el fin de nuestros días.

egg@contrapeso.info
www.contrapeso.info