Transfuguismo político

31 julio 2007

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A dos meses y 14 días de los comicios locales el proceso electoral va tomando color.
Uno de los temas que mayor tonalidad va adquiriendo es la inconformidad de algunos militantes partidistas que, al no lograr alguna candidatura o posición, descargan su inconformidad cambiando a otros partidos.
En un sistema de libertad no debería preocuparnos que los políticos cambien de siglas políticas cuando sus objetivos son truncados, pero no deja de chocar con el paradigma de la congruencia de principios y percepción del mundo que pregona la clase política, la cual, según el discurso, ve por el bien colectivo.
Es decir, en Sinaloa no parece un mero ejercicio de decisión auténtica el hecho de que los frustrados se vayan a donde les abren la oportunidad sino más bien una elección pragmática de intereses personales.
El pragmatismo político se come a la filosofía política. Lo cual es, al final de cuentas, la llamada real politik que enseñaba Maquiavelo.
En Ahome, el periodista Víctor Torres se registró como candidato a la Alcaldía por el PRD, una vez que no logró sus aspiraciones por el PAN.
En Sinaloa de Leyva, Saúl Rubio Valenzuela, hijo de Saúl Rubio, asesinado cuando era Diputado, iría al PRD también porque no logró su propósito en el albiazul sinaloíta.
El finado legislador, presidió Sinaloa Municipio bajo las siglas del PAN, pero antes perteneció a las filas del PRI.
Armando Leyson Castro es otro más en la lista, ya que después de haber sido Presidente Municipal de Guasave y haber ocupado algunos cargos como priista, ahora va por la Alcaldía del valle del Petatlán como albiazul.
Por el sur también se cuecen habas. Aarón Flores, ex Alcalde del Rosario por el sol azteca, pretende regresar a la Presidencia Municipal pero ahora como panista.
La lista es amplia, más si nos remontamos a otras candidaturas.
Todo estos políticos que pasan de un partido a otro, o adoptan una idelogía opuesta a la que tenían son considerados tránsfugas.
El ciudadano sinaloense antes había presenciado el fenómeno del transfuguismo, pero no en una escala tan vasta como se está dando en esta temporada electoral.
Esperemos que se trate de un fenómeno temporal, porque de otra manera el cinismo seguiría siendo la tónica de la política electoral sinaloense.