Mientras en Aguaruto se contaban muertos, en el Gobierno todavía esperaban la llamada.
La mañana de este domingo dejó una escena que retrata con precisión el estado de descontrol y desinformación en Sinaloa: una riña dentro del Penal de Aguaruto ya había sido confirmada públicamente desde las 7:30 horas por la propia Secretaría de Seguridad Pública, pero hora y media después la Gobernadora seguía sin saber si había muertos o heridos.
“No me confirmó muertos, no me confirmó heridos”, dijo Yeraldine Bonilla Valverde poco antes de acudir al mitin de respaldo a Claudia Sheinbaum. Para entonces, afuera del Penal ya circulaban versiones de víctimas, tensión y movilización.
La frase no sólo exhibe la falta de coordinación entre las autoridades estatales. También revela la distancia entre el discurso de control y la realidad que se vive dentro de los centros penitenciarios de Sinaloa.
Porque no se trató de un incidente menor. Horas después, la propia autoridad terminó confirmando siete personas muertas y un herido. Siete. Y aun así, la titular del Ejecutivo estatal seguía “esperando la llamada” para saber qué había ocurrido.
El problema no es únicamente que la información llegara tarde, sino que en una crisis de seguridad, nadie parecía tener claridad sobre lo que estaba pasando.
Mientras los ciudadanos buscaban respuestas, el Gobierno ofrecía incertidumbre.
Y en Sinaloa, donde la violencia ya dejó de ser excepcional para convertirse en rutina, la improvisación institucional también empieza a normalizarse.
Qué triste el hecho de que la vida de un ciudadano dependa de si un rescatista logró juntar suficientes monedas en un semáforo.
Mientras el discurso oficial presume avances, la realidad de Grupo Gerum Ambulancias, Rescate y Salvamento Culiacán nos da un baño de realidad, ya que para salir a atender una emergencia, ocupan 500 pesos de pura gasolina, y al día el gasto sube a los 2 mil pesos.
Así, entre el tráfico y la urgencia, tienen que botear diariamente para que las unidades no se queden paradas.
Gerum comparte con claridad que del Gobierno no recibe nada y todo el soporte viene de la Iniciativa Privada y de ciudadanos que sí entienden lo que es el servicio social.
Lo peor es que la ola de violencia no sólo trae heridos, sino que también le pegó al bolsillo de los rescatistas, porque empresas que los apoyaban quebraron o cancelaron contratos, obligando al grupo a vender unidades para poder seguir operando.
Es decir, la inseguridad pega doble y genera la emergencia y quita el recurso para atenderla.
Resulta más que lógica la propuesta que lanzan si ya nos cobran una cuota voluntaria, que de voluntaria tiene poco cuando vamos a la Unidad de Servicios Estatales a pagar placas o licencias, ¿por qué no dejar que el ciudadano elija a quién ayudar?.
Actualmente, ese dinero se va a una sola institución, mientras grupos como Gerum, que son los primeros en llegar a los incidentes, tienen que andar estirando la mano.
No piden las perlas de la virgen, piden un ingreso mensual fijo para dejar de ser colectores y ser, de tiempo completo, salvavidas.
A diferencia de otros que opacan sus cuentas, en Gerum invitan a la gente a su base una casa adaptada para que vean en qué se gasta cada peso en tecnología y equipos modernos que salvan vidas.
Ojalá los políticos se pusieran la camiseta, como dicen los rescatistas, y en lugar de tantas fotos, legislaran para que el auxilio ciudadano no dependa de la buena voluntad de un conductor en un crucero.
Porque cuando el fuego quema o el accidente ocurre, lo que se ocupa es una ambulancia propia y no excusas presupuestales.
La que continuó con su gira estatal este fin de semana fue la Diputada María Teresa Guerra Ochoa, al encabezar reuniones con líderes gremiales y realizar sus diálogos del bienestar en zonas rurales.
Después de visitar la ciudad de Los Mochis, este fin de semana la Presidenta de la Junta de Conciliación Política del Congreso del Estado, visitó un tianguis de la ciudad de Mazatlán, y luego otra zona urbana en las afueras, específicamente en El Venadillo.
Resulta que la doctora Guerra está realizando acciones como las que tanto criticó, igualito que la viveza que según ejerce la Senadora Imelda Castro con todo el asunto de la campaña adelantada.
Igualito que lo que Noroeste pudo documentar y evidenciar en su momento con la agenda oculta del entonces Presidente municipal de Culiacán, hoy con licencia, que armó sus diálogos del bienestar y la ejecutó como un burdo acto de campaña.
Pues ahora la doctora Guerra se anda prestando para estas acciones.
Saltan luego a decir que es una responsabilidad de que el Congreso del Estado tenga acercamiento con la sociedad, de manera directa, cara a cara, y pues resulta que eso es cierto, por eso hay un Diputado por cada región, y otra es que de algo estamos seguros, si eso no se tratara de una chamba para mostrar su persona con fines electorales, lo delegaría incluso hasta a personal que trabaja para el Congreso, aunque no sea de la Legislatura.
Miren, ya los estamos escuchando a estos morenistas justificar sus hechos rancios de priista del pasado para agandallar lo que puedan agandallar, diciendo que la ley no lo prohíbe.
Pero, insistimos, es justo por lo que por años se estuvieron quejando y ahora ellas mismas las aplica
Pensamos burdamente que temas como la Transparencia iba a estar segura con figuras como la doctora en el Congreso, pero ahora vemos cómo le da vuelo a la hilacha en otras cosas que no le sirven a nadie más que a ella.
Por cierto, quienes no lo sepan, la doctora había sido desde el principio de la corriente Imeldista pero queda claro que su intención ahora es poderse colar a ver si puede obtener una candidatura importante en las próximas elecciones.
Casi no se nota, ¿verdad?
¡FOUL!... La Gobernadora Yeraldine Bonilla llegó la mañana del domingo a la explanada de Palacio para el acto de celebración de la Presidenta Sheinbaum ¡sin información sobre la riña del Penal!