El Centinela
02 marzo 2026

El evento del sábado de la Presidenta Claudia Sheinbaum en Culiacán no sólo dejó imágenes de discursos y banderas ondeando. También dejó estampas que, sin proponérselo, revelaron más de lo que el guión oficial hubiera querido.

La logística fue el primer tropiezo. La vialidad colapsó temprano y el acceso se volvió un cuello de botella imposible. Funcionarios estatales caminaron varios kilómetros para poder llegar. El Secretario de Salud, Cuitláhuac González Galindo, terminó pidiendo “raite” en motocicleta, abrazado del conductor para no caerse. La Diputada Graciela Domínguez Nava también tuvo que avanzar a pie. La escena parecía más improvisación que organización gubernamental.

Pero el fondo fue todavía más revelador.

Camiones urbanos llenos de trabajadores del Gobierno estatal, del Ayuntamiento y de instituciones como el Cobaes llegaron en caravana. Testimonios hablan de presiones internas para asistir. El viejo libreto del acarreo volvió a escena, aunque se insista en que esa práctica quedó en el pasado. No se puede hablar de respaldo espontáneo cuando la convocatoria depende de jefes y listas de asistencia. Nada nuevo, pero se supone que ahora es “diferente”.

También hubo presencia nutrida de la Universidad Autónoma de Sinaloa. El Rector Jesús Madueña Molina enfrenta una crisis financiera institucional con la friolera de 1.3 mil millones de déficit, por lo que el respaldo federal resulta estratégico. En política, los aplausos no siempre son gratuitos.

Cuando el Gobernador Rubén Rocha Moya tomó el micrófono durante la colocación de la primera piedra del nuevo hospital de especialidades lo hizo para lo obvio: agradecer una y otra vez el apoyo de la Presidenta Claudia Sheinbaum, más que por el hospital que arrancaba y que es, en sí mismo, una gran obra, agradeció por no dejarlo solo con la guerra criminal que enfrenta desde hace casi 18 meses.

Mientras Rocha hablaba, se dirigió en varias ocasiones a la Presidenta, la mencionó una y otra vez directamente buscando conexión. La Presidenta asintió discreta y, cuando llegó su turno, respondió con el mismo lugar común: Sinaloa no está solo, pero tampoco hubo ningún comentario adicional. Sobre el tema, fue más efusiva en la mañanera realizada en Mazatlán, donde no dejó de reconocer que “hay dificultades” para enfrentar a los grupos criminales.

En un acto público, los gestos dicen tanto como las palabras. Y es que por más campaña y caravana, lo cierto es que Sinaloa sigue siendo la anomalía negativa de la estrategia nacional de seguridad pues los homicidios y otras violencias letales y patrimoniales nomás no terminan de bajar, lo que lejos de aportar triunfos políticos a Morena, más bien acumula críticas y desgaste, incluso a nivel nacional.

La logística falló. El entusiasmo se quedó a medias. Y en medio de motos improvisadas, caminatas forzadas y silencios elocuentes, el mensaje político es que Sinaloa está lejos de resolverse y las elecciones están a la vuelta de la esquina.

Para el sector restaurantero, el 2025 no fue un año perdido, sino un año de aprendizaje, pero habría que preguntarles a los dueños de los 100 establecimientos que bajaron la cortina el año pasado si la lección no les salió demasiado cara.

Con la pérdida de empleos que afecta a familias enteras y el golpe seco a los proveedores de carne y verduras, el panorama para este 2026 no pinta para echar las campanas al viento.

La meta ya no es crecer, sino simplemente alcanzar la estabilidad, una palabra que suena a lujo en medio de la incertidumbre.

Si a las pequeñas y medianas empresas les llueve, a los grandes les llovizna, pero que Grupo Panamá anuncie el cierre de sucursales en Mazatlán y Culiacán ha puesto a todo el gremio en alerta máxima.

Si un referente con ese colmillo y posicionamiento decide replegarse, el mensaje para los demás es claro: la cosa está difícil. De hecho, la advertencia ya está sobre la mesa, ya que la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados informó que este 2026 se perfila para ser tres veces más complejo que el cierre del año anterior.

No es pesimismo, dicen, sólo es no estar ciegos ante la realidad.

Ante el panorama, la industria se aferra a la tradición y espera que, entre el pescado, los mariscos y la bendita capirotada, las ventas suban entre un 30 y un 50 por ciento.

La estrategia es clara en convencer al culichi que se queda en la ciudad de que puede sentirse de vacaciones aunque no salga de la capital. Al final, el sector sobrevive creando espacios de convivencia y alegría, incluso cuando el entorno no da para mucho festejo.

El Gobierno estatal jura y perjura que hay estrategias para recuperar la noche, pero en las calles la realidad tiene otros datos y el avance es lento, siendo generosos.

La mayoría de los negocios siguen operando con el horario de miedo heredado del 2025, cerrando sus puertas a las 10:00 u 11:00 horas y parece que en Culiacán, la vida nocturna sigue teniendo toque de queda, se diga lo que se diga en los boletines oficiales.

Hoy, la Universidad Autónoma de Sinaloa comenzará con su proceso habitual para preinscripciones para el nivel superior con la promesa política de cobertura universal, como siempre.

Lo habitual y como siempre, hoy tienen una resonancia diferente, después de todo el contexto que existe sobre los señalamientos de corrupción de parte de quienes hoy todavía gobiernan la Universidad y la evidente descompostura con que echan a andar la maquinaria universitaria en cuestión de finanzas.

Ya no alcanza, los trabajadores son demasiados, las necesidades de los alumnos son mayores que los recursos que van a recibir, pero aún hay promesas como eso de la cobertura universal y de la excelencia educativa.

Y aunque con el trastabillado liderazgo del Rector Jesús Madueña Molina se han tomado decisiones, afectando incluso a quienes ya le dieron su vida a la Universidad, parece no ser suficiente y han estado valorando realizar otros movimientos más.

Sin embargo los problemas lucen de un origen mayor, de vicios y decisiones tomadas desde fuera, para favorecer a muchos que no eran la Universidad.

Por eso es que las decisiones que se tomen seguramente no van a tener buenos resultados y siempre, desde la administración universitaria, van a traer la banderita de “ayúdennos, no nos alcanza el presupuesto”, pero a diferencia de otros años, pinta que esta la tengan levantada de manera permanente, lo que resta de todo el 2026.

¡FOUL! Una nueva de la Universidad Autónoma de Sinaloa: según la Auditoría Superior de la Federación registra pendientes por aclarar ¡57 millones de pesos!

El evento del sábado de la Presidenta Claudia Sheinbaum en Culiacán no sólo dejó imágenes de discursos y banderas ondeando. También dejó estampas que, sin proponérselo, revelaron más de lo que el guión oficial hubiera querido.

La logística fue el primer tropiezo. La vialidad colapsó temprano y el acceso se volvió un cuello de botella imposible. Funcionarios estatales caminaron varios kilómetros para poder llegar. El Secretario de Salud, Cuitláhuac González Galindo, terminó pidiendo “raite” en motocicleta, abrazado del conductor para no caerse. La Diputada Graciela Domínguez Nava también tuvo que avanzar a pie. La escena parecía más improvisación que organización gubernamental.

Pero el fondo fue todavía más revelador.

Camiones urbanos llenos de trabajadores del Gobierno estatal, del Ayuntamiento y de instituciones como el Cobaes llegaron en caravana. Testimonios hablan de presiones internas para asistir. El viejo libreto del acarreo volvió a escena, aunque se insista en que esa práctica quedó en el pasado. No se puede hablar de respaldo espontáneo cuando la convocatoria depende de jefes y listas de asistencia. Nada nuevo, pero se supone que ahora es “diferente”.

También hubo presencia nutrida de la Universidad Autónoma de Sinaloa. El Rector Jesús Madueña Molina enfrenta una crisis financiera institucional con la friolera de 1.3 mil millones de déficit, por lo que el respaldo federal resulta estratégico. En política, los aplausos no siempre son gratuitos.

Cuando el Gobernador Rubén Rocha Moya tomó el micrófono durante la colocación de la primera piedra del nuevo hospital de especialidades lo hizo para lo obvio: agradecer una y otra vez el apoyo de la Presidenta Claudia Sheinbaum, más que por el hospital que arrancaba y que es, en sí mismo, una gran obra, agradeció por no dejarlo solo con la guerra criminal que enfrenta desde hace casi 18 meses.

Mientras Rocha hablaba, se dirigió en varias ocasiones a la Presidenta, la mencionó una y otra vez directamente buscando conexión. La Presidenta asintió discreta y, cuando llegó su turno, respondió con el mismo lugar común: Sinaloa no está solo, pero tampoco hubo ningún comentario adicional. Sobre el tema, fue más efusiva en la mañanera realizada en Mazatlán, donde no dejó de reconocer que “hay dificultades” para enfrentar a los grupos criminales.

En un acto público, los gestos dicen tanto como las palabras. Y es que por más campaña y caravana, lo cierto es que Sinaloa sigue siendo la anomalía negativa de la estrategia nacional de seguridad pues los homicidios y otras violencias letales y patrimoniales nomás no terminan de bajar, lo que lejos de aportar triunfos políticos a Morena, más bien acumula críticas y desgaste, incluso a nivel nacional.

La logística falló. El entusiasmo se quedó a medias. Y en medio de motos improvisadas, caminatas forzadas y silencios elocuentes, el mensaje político es que Sinaloa está lejos de resolverse y las elecciones están a la vuelta de la esquina.

Para el sector restaurantero, el 2025 no fue un año perdido, sino un año de aprendizaje, pero habría que preguntarles a los dueños de los 100 establecimientos que bajaron la cortina el año pasado si la lección no les salió demasiado cara.

Con la pérdida de empleos que afecta a familias enteras y el golpe seco a los proveedores de carne y verduras, el panorama para este 2026 no pinta para echar las campanas al viento.

La meta ya no es crecer, sino simplemente alcanzar la estabilidad, una palabra que suena a lujo en medio de la incertidumbre.

Si a las pequeñas y medianas empresas les llueve, a los grandes les llovizna, pero que Grupo Panamá anuncie el cierre de sucursales en Mazatlán y Culiacán ha puesto a todo el gremio en alerta máxima.

Si un referente con ese colmillo y posicionamiento decide replegarse, el mensaje para los demás es claro: la cosa está difícil. De hecho, la advertencia ya está sobre la mesa, ya que la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados informó que este 2026 se perfila para ser tres veces más complejo que el cierre del año anterior.

No es pesimismo, dicen, sólo es no estar ciegos ante la realidad.

Ante el panorama, la industria se aferra a la tradición y espera que, entre el pescado, los mariscos y la bendita capirotada, las ventas suban entre un 30 y un 50 por ciento.

La estrategia es clara en convencer al culichi que se queda en la ciudad de que puede sentirse de vacaciones aunque no salga de la capital. Al final, el sector sobrevive creando espacios de convivencia y alegría, incluso cuando el entorno no da para mucho festejo.

El Gobierno estatal jura y perjura que hay estrategias para recuperar la noche, pero en las calles la realidad tiene otros datos y el avance es lento, siendo generosos.

La mayoría de los negocios siguen operando con el horario de miedo heredado del 2025, cerrando sus puertas a las 10:00 u 11:00 horas y parece que en Culiacán, la vida nocturna sigue teniendo toque de queda, se diga lo que se diga en los boletines oficiales.

Hoy, la Universidad Autónoma de Sinaloa comenzará con su proceso habitual para preinscripciones para el nivel superior con la promesa política de cobertura universal, como siempre.

Lo habitual y como siempre, hoy tienen una resonancia diferente, después de todo el contexto que existe sobre los señalamientos de corrupción de parte de quienes hoy todavía gobiernan la Universidad y la evidente descompostura con que echan a andar la maquinaria universitaria en cuestión de finanzas.

Ya no alcanza, los trabajadores son demasiados, las necesidades de los alumnos son mayores que los recursos que van a recibir, pero aún hay promesas como eso de la cobertura universal y de la excelencia educativa.

Y aunque con el trastabillado liderazgo del Rector Jesús Madueña Molina se han tomado decisiones, afectando incluso a quienes ya le dieron su vida a la Universidad, parece no ser suficiente y han estado valorando realizar otros movimientos más.

Sin embargo los problemas lucen de un origen mayor, de vicios y decisiones tomadas desde fuera, para favorecer a muchos que no eran la Universidad.

Por eso es que las decisiones que se tomen seguramente no van a tener buenos resultados y siempre, desde la administración universitaria, van a traer la banderita de “ayúdennos, no nos alcanza el presupuesto”, pero a diferencia de otros años, pinta que esta la tengan levantada de manera permanente, lo que resta de todo el 2026.

¡FOUL! Una nueva de la Universidad Autónoma de Sinaloa: según la Auditoría Superior de la Federación registra pendientes por aclarar ¡57 millones de pesos!