Gerardo Fernández Noroña vino a Sinaloa, se reunió en corto con Rubén Rocha Moya y cuando llegó la hora de responder por la tragedia que vive el estado, hizo lo que mejor sabe: brincar la pregunta, incendiar otra plaza y convertir la evasiva en espectáculo.
Le preguntaron por la inseguridad en Sinaloa, por los meses de violencia, por las familias atrapadas entre balaceras, por los negocios golpeados, por el miedo que ya se volvió rutina. Pero en vez de responder de frente, salió con Chihuahua, con Maru Campos y con la CIA. Es decir: le preguntaron por Culiacán y contestó sobre otro estado.
Ni una autocrítica seria. Ni una explicación concreta. Ni un dato duro. Ni una sola palabra que reconociera el tamaño del desastre que vive Sinaloa. Para eso no hubo tiempo. Sí lo hubo para la grilla, para el show y para la pose patriotera.
De Rocha dijo que le tocaron “momentos duros” y que “los ha ido resolviendo”. ¿Resolviendo dónde? Porque en las calles de Sinaloa la gente sigue viendo otra realidad: temor, incertidumbre, carreteras tensas, comercios afectados y una violencia que no se borra con frases de conferencia.
También presumió que con el Gobernador habla de libros, porque ambos son amantes de la lectura. Qué bueno que compartan biblioteca. El problema es que mientras comentan autores y páginas, afuera hay ciudadanos leyendo otra cosa: cifras rojas, noticias de ataques y una autoridad que parece escribir puras excusas.
Lo más revelador no fue lo que dijo, sino lo que evitó decir. No explicó resultados. No habló de responsabilidades. No exigió cuentas. No pidió cambios. Su visita terminó siendo una operación de respaldo político disfrazada de entrevista improvisada.
Noroña no vino a escuchar a Sinaloa. Vino a blindar a Rocha.
Y cuando un político prefiere atacar a Chihuahua para no hablar de Culiacán, queda claro que no trae respuestas: trae distractores.
Mientras las autoridades de los tres niveles de Gobierno “cacaraquean” que la seguridad en Mazatlán está “reforzada”, los hechos demuestran que es todo lo contrario.
Tan solo el viernes hubo tres personas asesinadas y un herido de bala. Y el sábado un asesinado y cuatro heridos a balazos.
El primer hecho violento del viernes fue un hombre hallado sin vida y con huellas de violencia en un camino de terracería de la colonia La Sirena.
Luego un trabajador fue atacado a balazos en una llantera de la avenida Munich, en la colonia Luis Echeverría, frente al panteón Renacimiento.
Minutos despúes, dos jóvenes, al parecer hermanos, fueron asesinados dentro de un taller de motos en la colonia Lomas del Ébano.
Más tarde se informó de un hecho violento afuera de un negocio de comida en la zona hotelera, aunque se reportaba otra cosa, se informó que fue una riña.
Y este sábado, la violencia en Mazatlán no descansó.
Tres hombres fueron atacados a balazos dentro de un taller de auto refrigeración en la colonia Jaripillo.
Minutos después se informó que un hombre realizó disparos en una calle del Infonavit Playas.
Pero la violencia siguió. Un hombre fue asesinado a balazos en la calle calle Doroteo Arango, en la colonia “Pancho” Villa.
Luego, para cerrar el día, un hombre a bordo de una motocicleta fue atacado a balazos y trasladado grave a un hospital. El ataque fue sobre la avenida De los Reyes en el fraccionamiento Santa Teresa.
Y qué cree amable lector, en todos los ataques a balazos se informó que participaron civiles armados a bordo de motocicletas.
Ayer domingo la situación se tranquilizó y no se reportaron hechos violentos, pero.... circularon mensajes intimidatorios que se adjudican a grupos criminales y que generaron inquietud.
Pese a que a diario se reúnen las autoridades de los tres niveles de gobierno en las llamadas Mesa Regional para la Construcción de Paz, para analizar el combate a la violencia, la percepción en Mazatlán es que no hay seguridad.
Y es que cada vez que suceden eventos de violencia en el puerto, las autoridades se esconden.
La Alcaldesa Estrella Palacios no registró el sábado algún evento al que asistiría, según la agenda pública del Gobierno municipal. Pero sí apareció de manera incógnita junto al Delegado de Programas para el Bienestar en Sinaloa, Jesús Ulises Piña García, en un evento de entrega de tarjetas del Bienestar en las instalaciones del Polideportivo de la UAS.
Todo parece indicar que su aparición no registrada en la agenda fue para que los medios de comunicación no le cuestionaran sobre la inseguridad.
Y otro que no se ha dejado ver en estos días, mientras la violencia pega fuerte en Mazatlán, es el Secretario de seguridad Jaime Othoniel Barrón Valdez, el que sólo responde, como disco rayado, que no puede dar información porque la Fiscalía General del Estado ya abrió una investigación.
En fin, mientras los mazatlecos sufren por la inseguridad, la Alcaldesa y el Secretario de seguridad juegan al bajo perfil.
¡FOUL!...La Senadora Imelda Castro aseguró que no le preocupa el expediente abierto en su contra por actos anticipados de campaña, que los preocupados deben ser los del PAN, ¡que no levantan en encuestas!
Gerardo Fernández Noroña vino a Sinaloa, se reunió en corto con Rubén Rocha Moya y cuando llegó la hora de responder por la tragedia que vive el estado, hizo lo que mejor sabe: brincar la pregunta, incendiar otra plaza y convertir la evasiva en espectáculo.
Le preguntaron por la inseguridad en Sinaloa, por los meses de violencia, por las familias atrapadas entre balaceras, por los negocios golpeados, por el miedo que ya se volvió rutina. Pero en vez de responder de frente, salió con Chihuahua, con Maru Campos y con la CIA. Es decir: le preguntaron por Culiacán y contestó sobre otro estado.
Ni una autocrítica seria. Ni una explicación concreta. Ni un dato duro. Ni una sola palabra que reconociera el tamaño del desastre que vive Sinaloa. Para eso no hubo tiempo. Sí lo hubo para la grilla, para el show y para la pose patriotera.
De Rocha dijo que le tocaron “momentos duros” y que “los ha ido resolviendo”. ¿Resolviendo dónde? Porque en las calles de Sinaloa la gente sigue viendo otra realidad: temor, incertidumbre, carreteras tensas, comercios afectados y una violencia que no se borra con frases de conferencia.
También presumió que con el Gobernador habla de libros, porque ambos son amantes de la lectura. Qué bueno que compartan biblioteca. El problema es que mientras comentan autores y páginas, afuera hay ciudadanos leyendo otra cosa: cifras rojas, noticias de ataques y una autoridad que parece escribir puras excusas.
Lo más revelador no fue lo que dijo, sino lo que evitó decir. No explicó resultados. No habló de responsabilidades. No exigió cuentas. No pidió cambios. Su visita terminó siendo una operación de respaldo político disfrazada de entrevista improvisada.
Noroña no vino a escuchar a Sinaloa. Vino a blindar a Rocha.
Y cuando un político prefiere atacar a Chihuahua para no hablar de Culiacán, queda claro que no trae respuestas: trae distractores.
Mientras las autoridades de los tres niveles de Gobierno “cacaraquean” que la seguridad en Mazatlán está “reforzada”, los hechos demuestran que es todo lo contrario.
Tan solo el viernes hubo tres personas asesinadas y un herido de bala. Y el sábado un asesinado y cuatro heridos a balazos.
El primer hecho violento del viernes fue un hombre hallado sin vida y con huellas de violencia en un camino de terracería de la colonia La Sirena.
Luego un trabajador fue atacado a balazos en una llantera de la avenida Munich, en la colonia Luis Echeverría, frente al panteón Renacimiento.
Minutos despúes, dos jóvenes, al parecer hermanos, fueron asesinados dentro de un taller de motos en la colonia Lomas del Ébano.
Más tarde se informó de un hecho violento afuera de un negocio de comida en la zona hotelera, aunque se reportaba otra cosa, se informó que fue una riña.
Y este sábado, la violencia en Mazatlán no descansó.
Tres hombres fueron atacados a balazos dentro de un taller de auto refrigeración en la colonia Jaripillo.
Minutos después se informó que un hombre realizó disparos en una calle del Infonavit Playas.
Pero la violencia siguió. Un hombre fue asesinado a balazos en la calle calle Doroteo Arango, en la colonia “Pancho” Villa.
Luego, para cerrar el día, un hombre a bordo de una motocicleta fue atacado a balazos y trasladado grave a un hospital. El ataque fue sobre la avenida De los Reyes en el fraccionamiento Santa Teresa.
Y qué cree amable lector, en todos los ataques a balazos se informó que participaron civiles armados a bordo de motocicletas.
Ayer domingo la situación se tranquilizó y no se reportaron hechos violentos, pero.... circularon mensajes intimidatorios que se adjudican a grupos criminales y que generaron inquietud.
Pese a que a diario se reúnen las autoridades de los tres niveles de gobierno en las llamadas Mesa Regional para la Construcción de Paz, para analizar el combate a la violencia, la percepción en Mazatlán es que no hay seguridad.
Y es que cada vez que suceden eventos de violencia en el puerto, las autoridades se esconden.
La Alcaldesa Estrella Palacios no registró el sábado algún evento al que asistiría, según la agenda pública del Gobierno municipal. Pero sí apareció de manera incógnita junto al Delegado de Programas para el Bienestar en Sinaloa, Jesús Ulises Piña García, en un evento de entrega de tarjetas del Bienestar en las instalaciones del Polideportivo de la UAS.
Todo parece indicar que su aparición no registrada en la agenda fue para que los medios de comunicación no le cuestionaran sobre la inseguridad.
Y otro que no se ha dejado ver en estos días, mientras la violencia pega fuerte en Mazatlán, es el Secretario de seguridad Jaime Othoniel Barrón Valdez, el que sólo responde, como disco rayado, que no puede dar información porque la Fiscalía General del Estado ya abrió una investigación.
En fin, mientras los mazatlecos sufren por la inseguridad, la Alcaldesa y el Secretario de seguridad juegan al bajo perfil.
¡FOUL!...La Senadora Imelda Castro aseguró que no le preocupa el expediente abierto en su contra por actos anticipados de campaña, que los preocupados deben ser los del PAN, ¡que no levantan en encuestas!