El Centinela
17 agosto 2026

A menos de 24 horas de que dos hombres fueran asesinados a balazos prácticamente frente a Palacio de Gobierno, la Gobernadora Yeraldine Bonilla llegó al festejo por el Día del Servidor Público y decidió que el doble homicidio podía esperar.

Los periodistas preguntaron. Insistieron. La Mandataria no respondió.

Eso sí, para hablar de uniformes escolares y del sorgo sinaloense con destino a China, sí hubo disposición.

El contraste resulta difícil de ignorar. Dos personas fueron asesinadas a unos metros de la sede del Poder Ejecutivo estatal, en una de las zonas más vigiladas e institucionales de Culiacán, y la Gobernadora optó por no pronunciar una sola palabra sobre el hecho.

No se trató de un homicidio ocurrido en un camino rural, en una colonia alejada o en algún punto perdido del estado. Ocurrió frente a Palacio de Gobierno.

Y aun así, la respuesta institucional fue el silencio.

Bonilla llegó a la Gubernatura para sustituir temporalmente a Rubén Rocha Moya, un Gobernador con licencia cuyo nombre ha sido colocado por autoridades estadounidenses en señalamientos relacionados con presuntos vínculos con el crimen organizado. En ese contexto, la exigencia de explicaciones sobre seguridad pública no debería ser una molestia para la Mandataria: debería ser parte de su responsabilidad.

Pero este domingo, mientras dos familias acababan de recibir la noticia de que Yair Alexander, de 29 años, y Miguel, de 32, habían sido asesinados, la Gobernadora decidió hablar de otros asuntos.

El no mensaje es preocupante.

Porque gobernar no consiste únicamente en inaugurar, entregar, celebrar o anunciar. También implica enfrentar los momentos incómodos, explicar lo que está ocurriendo y dar la cara cuando la violencia alcanza incluso los alrededores del edificio que simboliza al Gobierno del Estado.

El sábado fueron dos hombres.

Este domingo fue el silencio.

Mucho revuelo ha causado el tema del cierre del Teatro Ingenio, el Museo Trapiche y el Centro de Innovación y Educación.

En redes sociales la raza ya comenzó a atacarse entre quienes están a favor del cierre y quienes lo ven negativo con información y leñazos dignos de guardarse para futuros cotorreos.

Unos han sacado un catálogo de fotografías de bodas privadas que se han realizado dentro del museo Trapiche, por lo que seguramente cobraron un buen billete, tal y como pasó en algún momento con la raza que está en contra de lo que llaman privatización del Jardín Botánico en Culiacán.

Por el otro lado han llegado al extremo de llevar a niños al pleito con pancartas y leyendas lacrimógenas que hagan ver como pobrecitos a quienes administraban el lugar y quienes trabajaban ahí.

La gran bronca que tienen estas obras es que son identificables todavía después de tantos años de ser planeadas, diseñadas y ejecutadas con el gobierno de Mario López Valdez... es decir, ejecutadas sin planeación, menos de diseño y lo peor, sin justificación ni manera de comprobar su sustentabilidad desde lo público.

Por eso no sorprende que el gobierno actual haya decidido que ya fue suficiente de estar entregando millones de recursos públicos a un barrilito sin fondo.

Por eso ya no hay academia de beisbol en Culiacán, ni museo, ni Salón de la Fama y hoy ahí están las oficinas del Instituto Sinaloense del Deporte.

Por eso ya no hay Parque Temático, que hoy ocupa en parte las oficinas del Colegio de Bachilleres y así como están abandonados los Centros de Usos Múltiples que construyó en Mazatlán y Los Mochis.

Pues ayer, la Gobernadora interina decidió dejar en manos de Ahome la continuidad de recintos culturales a los que ya le cerró la llave llavecita de recursos.

La justificación es muy simple, pues es que el Ayuntamiento de Ahome es propietario de los inmuebles y, por tanto, tiene la última palabra sobre su operación.

En pocas palabras, que el Trapiche se rasque con las uñas del Municipio, en este caso, Ahome.

Desde hace algunas semanas, los cortes de energía eléctrica esporádicos en diferentes partes del estado han sido el pan de cada día.

Hace apenas unos días, sin mucho desparpaje de aire ni tormenta eléctrica, más bien una leve llovizna, la raza de La Conquista, en Culiacán, se quejó de que la luz se fue sin avisar.

Algo muy parecido, o más bien potenciado, ha ocurrido en los límites de Culiacán con Navolato, que la luz se va cada que comienza a humedecerse el ambiente.

Ni se diga ya que empieza a soplar el aire y a tronar el cielo, empieza una lucha del servicio por mantenerse y termina cediendo después de unos cuatro intentos.

Luego la energía se va de plano entre unos 40 minutos y una hora, y ya después regresa, aunque son algunos momentos de energía en intermitencia.

En lugares como San Pedro, Navolato, no hay tanta bronca por la oscuridad, pues el alumbrado público tiene años sin funcionar al oriente de la calle Antonio Rosales.

La bronca principal es el calorón marca Llorarás que hace, aún y con el aire soplando.

Y como siempre, que uno siempre le saca a la posibilidad de que los aparatos electrónicos se arruinen porque el suministro de energía va y viene de manera tan agresiva.

Ojalá que desde la CFE se pongan las pilas para solucionar este problema en esta zona, de manera integral, para que ya no haya broncas.

¡FOUL!... El Gobierno estatal se dejó caer con $1.2 millones para la fiesta sindical y otro fondo para un incremento de 10 por ciento ¡Ahí no hay crisis!

A menos de 24 horas de que dos hombres fueran asesinados a balazos prácticamente frente a Palacio de Gobierno, la Gobernadora Yeraldine Bonilla llegó al festejo por el Día del Servidor Público y decidió que el doble homicidio podía esperar.

Los periodistas preguntaron. Insistieron. La Mandataria no respondió.

Eso sí, para hablar de uniformes escolares y del sorgo sinaloense con destino a China, sí hubo disposición.

El contraste resulta difícil de ignorar. Dos personas fueron asesinadas a unos metros de la sede del Poder Ejecutivo estatal, en una de las zonas más vigiladas e institucionales de Culiacán, y la Gobernadora optó por no pronunciar una sola palabra sobre el hecho.

No se trató de un homicidio ocurrido en un camino rural, en una colonia alejada o en algún punto perdido del estado. Ocurrió frente a Palacio de Gobierno.

Y aun así, la respuesta institucional fue el silencio.

Bonilla llegó a la Gubernatura para sustituir temporalmente a Rubén Rocha Moya, un Gobernador con licencia cuyo nombre ha sido colocado por autoridades estadounidenses en señalamientos relacionados con presuntos vínculos con el crimen organizado. En ese contexto, la exigencia de explicaciones sobre seguridad pública no debería ser una molestia para la Mandataria: debería ser parte de su responsabilidad.

Pero este domingo, mientras dos familias acababan de recibir la noticia de que Yair Alexander, de 29 años, y Miguel, de 32, habían sido asesinados, la Gobernadora decidió hablar de otros asuntos.

El no mensaje es preocupante.

Porque gobernar no consiste únicamente en inaugurar, entregar, celebrar o anunciar. También implica enfrentar los momentos incómodos, explicar lo que está ocurriendo y dar la cara cuando la violencia alcanza incluso los alrededores del edificio que simboliza al Gobierno del Estado.

El sábado fueron dos hombres.

Este domingo fue el silencio.

Mucho revuelo ha causado el tema del cierre del Teatro Ingenio, el Museo Trapiche y el Centro de Innovación y Educación.

En redes sociales la raza ya comenzó a atacarse entre quienes están a favor del cierre y quienes lo ven negativo con información y leñazos dignos de guardarse para futuros cotorreos.

Unos han sacado un catálogo de fotografías de bodas privadas que se han realizado dentro del museo Trapiche, por lo que seguramente cobraron un buen billete, tal y como pasó en algún momento con la raza que está en contra de lo que llaman privatización del Jardín Botánico en Culiacán.

Por el otro lado han llegado al extremo de llevar a niños al pleito con pancartas y leyendas lacrimógenas que hagan ver como pobrecitos a quienes administraban el lugar y quienes trabajaban ahí.

La gran bronca que tienen estas obras es que son identificables todavía después de tantos años de ser planeadas, diseñadas y ejecutadas con el gobierno de Mario López Valdez... es decir, ejecutadas sin planeación, menos de diseño y lo peor, sin justificación ni manera de comprobar su sustentabilidad desde lo público.

Por eso no sorprende que el gobierno actual haya decidido que ya fue suficiente de estar entregando millones de recursos públicos a un barrilito sin fondo.

Por eso ya no hay academia de beisbol en Culiacán, ni museo, ni Salón de la Fama y hoy ahí están las oficinas del Instituto Sinaloense del Deporte.

Por eso ya no hay Parque Temático, que hoy ocupa en parte las oficinas del Colegio de Bachilleres y así como están abandonados los Centros de Usos Múltiples que construyó en Mazatlán y Los Mochis.

Pues ayer, la Gobernadora interina decidió dejar en manos de Ahome la continuidad de recintos culturales a los que ya le cerró la llave llavecita de recursos.

La justificación es muy simple, pues es que el Ayuntamiento de Ahome es propietario de los inmuebles y, por tanto, tiene la última palabra sobre su operación.

En pocas palabras, que el Trapiche se rasque con las uñas del Municipio, en este caso, Ahome.

Desde hace algunas semanas, los cortes de energía eléctrica esporádicos en diferentes partes del estado han sido el pan de cada día.

Hace apenas unos días, sin mucho desparpaje de aire ni tormenta eléctrica, más bien una leve llovizna, la raza de La Conquista, en Culiacán, se quejó de que la luz se fue sin avisar.

Algo muy parecido, o más bien potenciado, ha ocurrido en los límites de Culiacán con Navolato, que la luz se va cada que comienza a humedecerse el ambiente.

Ni se diga ya que empieza a soplar el aire y a tronar el cielo, empieza una lucha del servicio por mantenerse y termina cediendo después de unos cuatro intentos.

Luego la energía se va de plano entre unos 40 minutos y una hora, y ya después regresa, aunque son algunos momentos de energía en intermitencia.

En lugares como San Pedro, Navolato, no hay tanta bronca por la oscuridad, pues el alumbrado público tiene años sin funcionar al oriente de la calle Antonio Rosales.

La bronca principal es el calorón marca Llorarás que hace, aún y con el aire soplando.

Y como siempre, que uno siempre le saca a la posibilidad de que los aparatos electrónicos se arruinen porque el suministro de energía va y viene de manera tan agresiva.

Ojalá que desde la CFE se pongan las pilas para solucionar este problema en esta zona, de manera integral, para que ya no haya broncas.

¡FOUL!... El Gobierno estatal se dejó caer con $1.2 millones para la fiesta sindical y otro fondo para un incremento de 10 por ciento ¡Ahí no hay crisis!