Dicen que en política lo que no suena a lógica, suena a metáfora, pero aquí en Sinaloa los números del Instituto Mexicano del Seguro Social no son poesía, sino un cubetazo de agua fría para la realidad económica del estado.
Resulta que en febrero de 2026 nos despertamos con la noticia de que tenemos 14 mil 801 empleos formales menos que hace apenas un año. ¡Vaya forma de avanzar!
Lo que más cala, y donde parece que el hacha cayó con más fuerza, es en nuestro orgullo, el campo.
Los datos no mienten, la caída se ensañó con los trabajadores eventuales del campo, que pasaron de casi 60 mil en febrero de 2025 a poco más de 45 mil en el mismo mes de este año y estamos hablando de 14 mil 150 plazas que se esfumaron en los surcos.
Mientras el Gobierno seguramente querrá presumir que el empleo permanente se mantuvo estable por los 502 mil 685 trabajos permanentes que teníamos en 2025 y que ahora subieron a 502 mil 846, la verdad es que ese aumento de apenas 161 plazas palidece ante el desierto que dejaron los empleos temporales.
No es para echar las campanas al vuelo cuando la tendencia viene de bajada desde enero, mes que ya nos había advertido con una pérdida de más de 8 mil empleos.
¿Será que la sequía no sólo es de agua, sino también de certidumbre para quienes sudan la gota gorda en la parcela?
Por lo pronto, las cifras del cierre de febrero nos dejan con 600 mil 62 afiliados totales, una cifra que se ve muy lejos de los más de 614 mil que presumimos el año pasado.
Habrá que ver qué dicen los otros datos, porque estos, los de la realidad contable, nos dicen que el motor de Sinaloa está sufriendo y fuerte. ¡Aguas!
En México, la violencia contra las mujeres no sólo deja cifras en expedientes judiciales o carpetas de investigación. También deja huellas bajo tierra. Entre 2020 y 2024 se localizaron al menos 67 fosas clandestinas vinculadas con casos de feminicidio en 23 estados del País, de acuerdo con un análisis basado en datos de la Fiscalía General de la República. Es decir, este fenómeno se extiende ya por cerca del 70 por ciento del territorio nacional.
Las cifras, por sí solas, ya son inquietantes. Pero lo es aún más lo que revelan sobre la manera en que la violencia feminicida se entrelaza con otras dinámicas criminales en México. No se trata únicamente de agresiones individuales o conflictos aislados; detrás de muchos casos aparecen redes de violencia que incluyen disputas familiares, contextos de control machista o entornos donde operan actividades delictivas.
El dato que coloca a Sinaloa en este mapa tampoco es menor. En el periodo analizado se localizaron tres fosas clandestinas relacionadas con feminicidios en la entidad. Puede parecer una cifra baja frente a otros estados, pero el solo hecho de que existan confirma que la violencia extrema contra las mujeres también encuentra aquí espacios para ocultarse.
Durante esos cuatro años se documentó el hallazgo de 95 mujeres en fosas clandestinas.
Pero uno de los datos más perturbadores tiene que ver con los lugares donde se localizaron los cuerpos. El 36 por ciento de las mujeres fue encontrado en fosas dentro de domicilios. Es decir, el sitio que socialmente se asocia con seguridad y protección aparece también como uno de los principales escenarios donde se oculta la violencia feminicida.
Y aunque las estadísticas permiten dimensionar el problema, también evidencian sus límites: cada número representa una historia que terminó de manera violenta y que, en muchos casos, fue enterrada para intentar borrar la evidencia.
Las fosas, sin embargo, hablan. Y cuando lo hacen, muestran que el País todavía tiene una deuda enorme en la prevención de la violencia feminicida, en la investigación de estos crímenes y, sobre todo, en la protección de las mujeres.
Otra de las noticias que destacan por dar esperanza es que en Navolato se pusieron las pilas para esta temporada vacacional, después de haber sido golpeados severamente por la violencia y la inseguridad.
La guerra entre facciones del Cártel de Sinaloa, que empezó desde el 9 de septiembre de 2024, ha peleado también sus batallas en diferentes zonas del municipio de Navolato, sobre todo en la zona rural y en la franja costera.
Hoy, con la sensación de vivir un nuevo amanecer y la esperanza de que todo mejore, la raza de Navolato ya se prepara para consolidar la reactivación turística de la zona, aprovechando esta época.
La noticia se dio desde el Ayuntamiento, de que Navolato se prepara para recibir a más de 80 mil personas durante los tres días de actividades del próximo Carnaval de Altata.
El Presidente Municipal de Navolato, Jorge Rosario Bojórquez, dijo que esperan afluencia masiva de familias y turistas, por lo que han aplicado operativos especiales para la seguridad y el mantenimiento de las áreas naturales.
Además de la invitación a la ciudadanía a que acudan, también se hizo el exhorto para que colaboren con la limpieza y eviten el uso de envases de cristal en las zonas de playa, que eviten el uso de materiales no biodegradables y abandonar desechos afectan directamente a los manglares, esteros y especies marinas de la bahía.
La verdad que las peticiones no son tan difíciles de cumplir para todos los buenos momentos que nos dan las playas navolatenses.
Lo proyectado implica una buena asistencia, pero hay que recordar que Altata en los últimos años previo a la pandemia y la crisis había superado los cientos de miles de asistentes.
Pinta, entonces, como una cifra prudente, pero que sin duda se va a superar fácilmente, debido a que la raza tiene muchas ganas de ir a la playa.
¡FOUL! Almendra Negrete sigue con la realidad alterada: insiste en que de revocarse la sentencia a su favor por violencia política de género... ¡sería un retroceso histórico!
Dicen que en política lo que no suena a lógica, suena a metáfora, pero aquí en Sinaloa los números del Instituto Mexicano del Seguro Social no son poesía, sino un cubetazo de agua fría para la realidad económica del estado.
Resulta que en febrero de 2026 nos despertamos con la noticia de que tenemos 14 mil 801 empleos formales menos que hace apenas un año. ¡Vaya forma de avanzar!
Lo que más cala, y donde parece que el hacha cayó con más fuerza, es en nuestro orgullo, el campo.
Los datos no mienten, la caída se ensañó con los trabajadores eventuales del campo, que pasaron de casi 60 mil en febrero de 2025 a poco más de 45 mil en el mismo mes de este año y estamos hablando de 14 mil 150 plazas que se esfumaron en los surcos.
Mientras el Gobierno seguramente querrá presumir que el empleo permanente se mantuvo estable por los 502 mil 685 trabajos permanentes que teníamos en 2025 y que ahora subieron a 502 mil 846, la verdad es que ese aumento de apenas 161 plazas palidece ante el desierto que dejaron los empleos temporales.
No es para echar las campanas al vuelo cuando la tendencia viene de bajada desde enero, mes que ya nos había advertido con una pérdida de más de 8 mil empleos.
¿Será que la sequía no sólo es de agua, sino también de certidumbre para quienes sudan la gota gorda en la parcela?
Por lo pronto, las cifras del cierre de febrero nos dejan con 600 mil 62 afiliados totales, una cifra que se ve muy lejos de los más de 614 mil que presumimos el año pasado.
Habrá que ver qué dicen los otros datos, porque estos, los de la realidad contable, nos dicen que el motor de Sinaloa está sufriendo y fuerte. ¡Aguas!
En México, la violencia contra las mujeres no sólo deja cifras en expedientes judiciales o carpetas de investigación. También deja huellas bajo tierra. Entre 2020 y 2024 se localizaron al menos 67 fosas clandestinas vinculadas con casos de feminicidio en 23 estados del País, de acuerdo con un análisis basado en datos de la Fiscalía General de la República. Es decir, este fenómeno se extiende ya por cerca del 70 por ciento del territorio nacional.
Las cifras, por sí solas, ya son inquietantes. Pero lo es aún más lo que revelan sobre la manera en que la violencia feminicida se entrelaza con otras dinámicas criminales en México. No se trata únicamente de agresiones individuales o conflictos aislados; detrás de muchos casos aparecen redes de violencia que incluyen disputas familiares, contextos de control machista o entornos donde operan actividades delictivas.
El dato que coloca a Sinaloa en este mapa tampoco es menor. En el periodo analizado se localizaron tres fosas clandestinas relacionadas con feminicidios en la entidad. Puede parecer una cifra baja frente a otros estados, pero el solo hecho de que existan confirma que la violencia extrema contra las mujeres también encuentra aquí espacios para ocultarse.
Durante esos cuatro años se documentó el hallazgo de 95 mujeres en fosas clandestinas.
Pero uno de los datos más perturbadores tiene que ver con los lugares donde se localizaron los cuerpos. El 36 por ciento de las mujeres fue encontrado en fosas dentro de domicilios. Es decir, el sitio que socialmente se asocia con seguridad y protección aparece también como uno de los principales escenarios donde se oculta la violencia feminicida.
Y aunque las estadísticas permiten dimensionar el problema, también evidencian sus límites: cada número representa una historia que terminó de manera violenta y que, en muchos casos, fue enterrada para intentar borrar la evidencia.
Las fosas, sin embargo, hablan. Y cuando lo hacen, muestran que el País todavía tiene una deuda enorme en la prevención de la violencia feminicida, en la investigación de estos crímenes y, sobre todo, en la protección de las mujeres.
Otra de las noticias que destacan por dar esperanza es que en Navolato se pusieron las pilas para esta temporada vacacional, después de haber sido golpeados severamente por la violencia y la inseguridad.
La guerra entre facciones del Cártel de Sinaloa, que empezó desde el 9 de septiembre de 2024, ha peleado también sus batallas en diferentes zonas del municipio de Navolato, sobre todo en la zona rural y en la franja costera.
Hoy, con la sensación de vivir un nuevo amanecer y la esperanza de que todo mejore, la raza de Navolato ya se prepara para consolidar la reactivación turística de la zona, aprovechando esta época.
La noticia se dio desde el Ayuntamiento, de que Navolato se prepara para recibir a más de 80 mil personas durante los tres días de actividades del próximo Carnaval de Altata.
El Presidente Municipal de Navolato, Jorge Rosario Bojórquez, dijo que esperan afluencia masiva de familias y turistas, por lo que han aplicado operativos especiales para la seguridad y el mantenimiento de las áreas naturales.
Además de la invitación a la ciudadanía a que acudan, también se hizo el exhorto para que colaboren con la limpieza y eviten el uso de envases de cristal en las zonas de playa, que eviten el uso de materiales no biodegradables y abandonar desechos afectan directamente a los manglares, esteros y especies marinas de la bahía.
La verdad que las peticiones no son tan difíciles de cumplir para todos los buenos momentos que nos dan las playas navolatenses.
Lo proyectado implica una buena asistencia, pero hay que recordar que Altata en los últimos años previo a la pandemia y la crisis había superado los cientos de miles de asistentes.
Pinta, entonces, como una cifra prudente, pero que sin duda se va a superar fácilmente, debido a que la raza tiene muchas ganas de ir a la playa.
¡FOUL! Almendra Negrete sigue con la realidad alterada: insiste en que de revocarse la sentencia a su favor por violencia política de género... ¡sería un retroceso histórico!