Meses tuvieron las autoridades educativas para preparar las escuelas de Sinaloa para el regreso a clases y, aun así, este lunes, 86 planteles iniciaron el ciclo escolar con problemas que debieron estar resueltos antes de que regresaran las niñas, niños y adolescentes a las aulas.
La explicación oficial es que las condiciones de cada escuela son distintas y que, donde no hay electricidad suficiente, se aplicarán esquemas de asistencia gradual. Es decir, mientras unos estudiantes acudirán determinados días, otros tendrán que hacerlo en jornadas diferentes.
Y ahí está precisamente el problema: que la solución termine siendo adaptar a los estudiantes y a los maestros a las deficiencias de los planteles, en lugar de garantizar que las escuelas estén listas para recibirlos.
La propia Secretaría de Educación Pública y Cultura reconoce que 41 de las 86 escuelas podrían quedar listas durante las primeras dos semanas de septiembre. Eso significa que, para cientos o miles de estudiantes, el inicio formal del ciclo escolar ocurre mientras las obras todavía están en curso.
Las lluvias de los últimos días pueden explicar algunos encharcamientos y trabajos de última hora, pero difícilmente explican meses de pendientes en materia de infraestructura eléctrica.
El regreso a clases no es una fecha que tome por sorpresa a nadie. El calendario escolar se conoce con anticipación y las autoridades saben desde meses antes cuándo deberán estar funcionando los planteles.
Por eso resulta difícil no preguntarse por qué se llegó al 31 de agosto con 86 escuelas todavía en estas condiciones.
La educación pública no debería comenzar con improvisaciones ni con horarios diseñados para administrar carencias. Mucho menos cuando se trata de algo tan básico como tener electricidad en una escuela.
Ahora habrá que esperar que esas 41 escuelas realmente queden listas en las primeras dos semanas de septiembre y que las otras 45 no se conviertan en una lista de pendientes que se prolongue indefinidamente.
Porque una cosa es enfrentar una emergencia inesperada y otra muy distinta es llegar al primer día de clases sabiendo que las escuelas todavía no están listas.
El Senador Enrique Inzunza regresó al Congreso de la Unión y ofreció una conferencia de prensa en donde apechugó a todos los señalamientos y cuestionamientos de los periodistas, y, habrá que decirlo, algunos muy desubicados y desinformados sobre el tema.
Quizás este es el trago más grueso que el propio Inzunza se ha tenido que tragar, más allá de que vaya a seguir yendo al Senado y lo vayan a seguir viendo, pero de todos los cuestionamientos ya salió, digamos, casi bien librado.
Y es que no hay que perder de vista quién es el señalado, un abogado con muchas armas de lenguaje y mucha experiencia en alegatos jurídicos.
Encima échele que le gusta tirar barra con temas de filósofos, de políglotas e intelectuales históricos.
Pero, por la misma estatura que podemos decir que fue Magistrado y mandamás de ese poder en Sinaloa por tantos años, no por falta de manejos, decisiones y hasta maquiavelismo, Inzunza Cázarez dejó claro que no solicitará licencia, pese a las sugerencias de la Presidenta Claudia Sheinbaum y de colegas legisladores.
También fue insistente en que es inocente de lo que dijo una “embestida política”, de la ultraderecha y de sus personeros, aquí en México.
“Soy inocente constitucional y verídicamente“, dijo.
Recordó que estos ataques comenzaron en su contra desde que encabezó un posicionamiento contra la Gobernadora de Chihuahua, quien fue acusada de facilitar a operadores internacionales de realizar acciones en México contra el narcotráfico, presuntamente sin el permiso del Gobierno federal.
Resulta extraño que Inzunza Cázarez salga hasta hoy a responder preguntas, porque según él el rompimiento con Morena no es tal, puesto que se ha mantenido trabajando con su equipo en la elaboración de propuestas como Presidente de la Comisión de Estudios Parlamentarios.
Y sobre todo que su actitud sea de no importarle si está o no con el partido, incluso señaló “yo seguiré siendo el que soy ahorita”.
Otro momento cúspide fue la del Senador defendiendo al Gobernador Rubén Rocha Moya.
“Analicen sus trayectoria, él ha sido profesor, humanista toda la vida y ha escrito una docena de libros escritos; tiene una trayectoria que lo avala”, señaló.
Pero cuando le preguntaron si ponía las manos al fuego por Rocha, expresó que él sólo puede responder por él y no por los demás.
Increíble que con la mano en la cintura los diputados que pidieron licencia para el proceso de la Coordinación Estatal de la Defensa de la 4T en Sinaloa, todos del partido Morena, podrían regresar a cobrar al Congreso del Estado.
El propio Presidente de la Junta de Coordinación Política, Eligio López Portillo, confirmó que los diputados pueden regresar a sus funciones con normalidad.
Y la primera y más importante en la cadena de mando es la doctora María Teresa Guerra Ochoa, que justo dejó el cargo que hoy ocupa Eligio.
¿A poco usted cree que la doctora Guerra va a despreciar las prerrogativas y rechazar esa rebanada de poder en Sinaloa?
Ya de cara al proceso electoral mejor ni hablamos, por lo menos durante un rato, porque más parece que la oportunidad que en algún momento el rochismo le ofreció a Guerra Ochoa, no fue aprovechada ni de cerca de lo que se pensaba.
Nombre, aquella tigresa que rugía en la arenga cuando era activista, terminó en el Congreso llena de grises.
En el proceso de Morena, las mayores preocupaciones para Imelda por su inminente triunfo, desde el principio fueron Gracela Domínguez, hoy ya Gobernadora interina, y la propia Guerra Ochoa.
Los demás fueron desde siempre mera comparsa, algunos envalentonados por el rochismo.
Hoy ya con Graciela bien colocada, parece que la doctora regresará sólo a preparase para la candidatura por la Presidencia Municipal de Culiacán por Morena.
Ojalá que por lo menos acá sí renueve el ronroneo y comience a recuperar la voz que le conocimos.
De los demás, pues... mejor hasta aquí la dejamos.
¡FOUL!... Al regreso a clases, la Secretaría de Educación Pública y Cultura admitió que todavía hay ¡86 escuelas con fallas eléctricas!