Malecón
Que todo seguirá igual
En su segundo evento como Gobernadora interina, Yeraldine Bonilla Valverde dejó ver un mensaje bastante claro de que por ahora, todo seguirá igual.
Habló de la reunión con autoridades federales y del respaldo en materia de seguridad, pero también dijo que no se ha pedido reforzar la seguridad en el estado y que, por lo tanto, no habrá un despliegue adicional.
Incluso, al ser cuestionada sobre el ataque reciente en un casino, señaló que ya hay presencia de seguridad en estos espacios y en todo el estado, por lo que no se contempla un refuerzo especial. Es decir, no habrá cambios en ese punto.
Tampoco se prevén ajustes en la estrategia. La Gobernadora aclaró que se mantendrá la misma coordinación entre fuerzas federales, estatales y municipales, sin modificaciones.
Otro detalle que mencionó es que no ha tenido comunicación reciente con el Gobernador con licencia Rubén Rocha Moya. La última vez que hablaron, dijo, fue el día que ella asumió el cargo, cuando él la llamó para felicitarla.
Sobre cuánto tiempo durará la licencia, mencionó que no hay certeza y que ese tema corresponde a la Fiscalía General de la República.
En general, el mensaje fue de continuidad. Que los programas siguen, que el Gabinete se mantiene y que el enfoque está en coordinarse con su equipo y con los alcaldes.
Más que anuncios nuevos, lo que se vio fue una intención de mantener el funcionamiento del Gobierno tal como está, en medio de un contexto donde hay muchas expectativas sobre lo que podría venir.
La crítica que viene del Congreso
Vaya despliegue que vimos con la visita del Secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, y los altos mandos federales.
Mucho helicóptero y mucho retén, pero la crítica desde el Congreso es feroz y dicen que sólo vinieron a presentar una cómoda lectura de datos mientras la realidad afuera se cuenta en cenizas y sangre.
Los legisladores del PRI no se tragaron el cuento de la reducción del 44 por ciento en la criminalidad, tachándola de tramposa y mentirosa por comparar peras con manzanas; es decir, usar los picos más altos de violencia para simular un descenso que nadie siente en las calles.
La pregunta que flota en el aire, y que lanzaron directo al centro, es ¿quién cuida al ciudadano?
Resulta irónico que mientras se anunciaba con bombo y platillo la protección especial para el Gobernador con licencia, en el sector Tres Ríos, ese que se supone está siempre vigilado, un casino ardía en un ataque provocado que le costó la vida a una trabajadora.
Al parecer, los operativos federales son muy efectivos para blindar a los funcionarios en la Novena Zona Militar, pero para la gente de a pie, el saldo sigue siendo de terrorismo y desamparo.
En los pasillos del poder sinaloense parece que están jugando a las sillitas y con las recientes licencias y cambios, la denuncia es que estamos ante un gatopardismo puro, cambiar todo para que nada cambie.
Los nombres y apellidos se repiten, perdiendo la oportunidad de traer perfiles con prestigio que realmente rompan con la inercia de la crisis.
Mientras tanto, la lista de las 10 personas con fines de extradición sigue ahí, acumulando polvo, sin que el Estado Mexicano se decida a cumplir con su parte del trato.
Y si por el lado de la seguridad llueve, por el campo no escampa.
Se va Berdegué de la Secretaría de Agricultura federal tras ser señalado de déspota y grosero con los productores locales.
Ahora entra Columba López Gutiérrez, pero el beneficio de la duda está muy flaco.
Los productores están en bancarrota, los apoyos no alcanzan para cubrir deudas de ciclos pasados y, para colmo, tienen que andar cosechando entre balas perdidas y el miedo de ser levantados en los surcos.
No son sólo porcentajes acomodados para el discurso oficial, ya que son 3 mil 188 asesinados en lo que va de esta guerra en el estado, incluyendo a más de 100 niñas y niños.
Son más de 20 mil empleos formales perdidos y una economía que se va en picada mientras el Secretario de Economía local prefiere filosofar que atender al sector productivo.
En Sinaloa, parece que lo único que sobra es la impunidad y lo que falta es, precisamente, un gobierno que deje de protegerse a sí mismo para empezar a proteger a los demás.
La reunión que hicieron a la sorda
Pese a que la Gobernadora interina Yeraldine Bonilla Valverde dijo que durante la semana sostendría una primera reunión con alcaldesas y alcaldes de Sinaloa, tras haber asumido el cargo hace cuatro días, las redes sociales de los gobernantes locales la delataron con imágenes de un evento realizado ayer.
La reunión, que incluyó a la mayoría de presidentes, se realizó muy a la sorda, no hubo invitación para los medios.
Según la Gobernadora interina, esta reunión tendría como objetivo fortalecer la coordinación institucional y dar seguimiento a las acciones de gobierno en los municipios.
Gracias a las publicaciones de los otros ediles, supimos que durante el encuentro, la nueva Mandataria estatal reafirmó su compromiso de dar continuidad a los programas y a las obras contempladas en el Plan Sinaloa para la Reactivación Económica y Social, con el objetivo de mantener el desarrollo en las distintas regiones del estado.
Obviamente, y tras la sacudida que sufrió el estado por las acusaciones contra el Gobernador Rocha Moya, el Senador Inzunza, el Alcalde Juan de Dios y otros siete funcionarios y ex funcionarios, no todos los municipios tienen el apoyo para quienes están acusados de relacionarse con el narcotráfico.
Por ello es que en la fotografía grupal compartida por el Gobierno del Estado no aparece el Presidente Municipal de Navolato, Jorge Rosario Bojórquez Berrelleza, del PRI, ni tampoco la presidenta municipal de Choix, Yoneida Gámez Vázquez, del PAN.
Y no nos hagamos, el que sobra ahí es Richard Millán, de Elota.
¡Sal de ahí, Richard, esa no es tu familia!
¡FOUL!... El dirigente local del PAN, Eduardo Ortiz, anunció que los diputados Roxana Rubio y Jorge González, al no votar en contra de la designación de la Gobernadora interina, ¡serán desconocidos!