Malecón
Les cerraron la puerta... y el problema sigue afuera
Este martes, mientras un grupo de ciudadanos llegaba a Palacio de Gobierno para protestar por los recibos de la luz y los cortes del servicio, las puertas del edificio les fueron cerradas.
Eso, aunque parezca un detalle menor, termina mandando un mensaje, porque este no era un grupo que apareció de un día para otro. Son las mismas personas que llevan semanas protestando. Han ido a la CFE, al Congreso, a Profeco, hasta viajaron a la Ciudad de México para sentarse con funcionarios. Les dijo la CFE que ellos sólo cobran y que las tarifas las decide Hacienda. Entonces regresaron a Sinaloa a pedir que el Gobierno del Estado les ayudara a abrir esa puerta.
Y la primera puerta que encontraron... fue la de Palacio. Cerrada.
Lo curioso es que al final sí hubo un acuerdo para recibir a una comisión en los próximos días. Es decir, el diálogo sí era posible.
Entonces, ¿era necesario empezar cerrándoles el acceso?
Los símbolos pesan, pues una puerta cerrada puede parecer un protocolo interno, una medida de seguridad o una decisión administrativa. Pero para quien llega sintiendo que nadie lo escucha, se convierte en otra forma de decir: “espérate afuera”.
No hace falta estar de acuerdo con todas las demandas del movimiento para reconocer que el tema merece atención. Hay familias que aseguran haber recibido recibos imposibles de pagar, otras denuncian que ya les cortaron la energía y muchas siguen sin tener claro quién puede resolverles el problema.
Cuando una persona ya fue a la CFE, a Profeco, promovió un amparo, salió a marchar y terminó frente a Palacio, es porque siente que ya agotó casi todos los caminos.
La silla vacía
Han pasado casi dos semanas desde el nacimiento de la hija de la Gobernadora Yeraldine Bonilla Valverde. Desde entonces, su presencia pública prácticamente ha desaparecido. No hay giras, no hay actos oficiales encabezados por ella, no hay conferencias ni una agenda que permita conocer quién está tomando las decisiones cotidianas de un estado que enfrenta retos permanentes en materia de seguridad, economía y gobernabilidad.
No se trata de cuestionar que una madre dedique tiempo a su hija recién nacida. Todo lo contrario.
La maternidad, especialmente durante el puerperio, exige descanso, recuperación física, atención médica y la construcción de un vínculo irremplazable con un bebé que apenas comienza la vida. Ninguna mujer debería verse obligada a elegir entre cuidar a su hija o cumplir con una responsabilidad laboral, por importante que esta sea.
La propia Gobernadora sostuvo, antes del nacimiento, que no consideraba necesario solicitar una licencia por maternidad. La realidad demuestra que sí lo era.
No porque exista incapacidad para gobernar, sino porque ninguna persona puede entregarse plenamente, al mismo tiempo, a dos tareas que demandan presencia absoluta. Gobernar un estado es un trabajo de tiempo completo. Ser madre de una recién nacida también.
Pretender que ambas responsabilidades pueden ejercerse simultáneamente desde los primeros días posteriores al parto termina siendo injusto para todos: para la Gobernadora, que merece recuperarse sin la presión permanente del cargo; para su hija, que merece la presencia completa de su madre; y para los sinaloenses, que merecen un gobierno encabezado por alguien cuya atención esté concentrada en conducir el estado.
Las instituciones existen precisamente para estos momentos. La ley contempla mecanismos para garantizar la continuidad del Gobierno cuando el titular no puede ejercer plenamente sus funciones de manera temporal. Lejos de representar una debilidad política, activar esos mecanismos sería una muestra de responsabilidad institucional.
Gobernar no consiste únicamente en conservar el cargo; también implica reconocer cuándo es necesario delegar temporalmente para que el servicio público no dependa de la capacidad física o emocional de una sola persona.
Nadie debería reprocharle a la Gobernadora que priorice a su hija en estas semanas. Lo reprochable sería sostener la ficción de que el estado puede gobernarse con una titular inevitablemente concentrada en una etapa que exige toda su energía.
Sinaloa necesita una Gobernadora en plenitud. Su hija necesita una madre presente. Ambas cosas son compatibles, siempre que exista la voluntad de permitir que alguien asuma temporalmente la conducción del estado.
La licencia por maternidad no es un privilegio. Es un derecho. Y, en el caso de quien ocupa la más alta responsabilidad pública, también puede convertirse en un acto de responsabilidad con la institución que representa y con la sociedad a la que sirve.
Los ajustes desde el campo
Dicen por ahí que el optimismo es lo último que se muere, pero en el campo sinaloense lo que se está muriendo es la rentabilidad, ya que la AARC ha salido a decir lo que ya todos sentíamos en el bolsillo: el maíz está en una crisis de las grandes.
Con rendimientos que se quedaron cortos y un mercado internacional que paga la tonelada de 3 mil 900 a 4 mil 300 pesos, los productores andan haciendo malabares para ver si las cuentas cuadran.
La tierra prometida de los 6 mil pesos por tonelada parece más un truco de magia que una realidad económica, pues depende de que el Gobierno Federal y el Estatal suelten la lana de los apoyos.
Hablando de apoyos, el Estado dice que sus 400 pesitos ahí van fluyendo, pero la Federación, como siempre, tiene sus propios tiempos y apenas abrieron la ventanilla para los mil 300 pesos que faltan, y aunque los registros ya empezaron, el depósito de los primeros 800 pesos sigue perdido en el laberinto de los trámites.
Mientras el dinero está en proceso, los agricultores siguen con el Jesús en la boca, porque con la baja en el rendimiento, ni vendiendo todo el grano están sacando para la inversión.
También sin tiempo para llorar sobre el rastrojo, el campo ya está mirando hacia las hortalizas, la ventana fitosanitaria ya se abrió y para la última semana de julio empezarán con las plántulas de pimientos y berenjenas.
Y como el sector se nos está haciendo viejo y no es que los agricultores tengan la culpa, sino que el tiempo no perdona, ahora la apuesta es el Verano AARC, buscando desesperadamente ese relevo generacional para que los jóvenes dejen un rato el TikTok y se asomen al surco.
El presidente de la asociación admite que necesitan sangre nueva porque la agricultura de los abuelos ya no puede con los retos de hoy.
Habrá que ver si las dinámicas de integración son suficientes para convencer a la juventud de que el campo es negocio, especialmente cuando ven que el maíz está en terapia intensiva.
¡FOUL!... Los hoteleros en Culiacán levantan la voz y la Regidora Erika Sánchez se les suma, pues de los 15.2 millones de pesos por impuestos al hospedaje, sólo les han regresado ¡200 mil pesos!