El Centinela
12 septiembre 2023

Con la conferencia Semanera de este lunes ya van varias en la que el Gobernador Rubén Rocha Moya enfila contra alguien de la prensa.

En esta ocasión le tocó a Ríodoce, pues el reportero del semanario que cubre la conferencia le cuestionó sobre unas irregularidades detectadas por la Auditoría Superior del Estado y a Rocha Moya no le gustó.

“Te pido que no exageres. Se me hace que tú estás mandado por lo de la UAS, se me hace que a ustedes también les dan feria los de la UAS. Me quieres empatar, esa es la intención de Ismael Bojórquez”, le dijo el Gobernador, denostando el trabajo periodístico y minimizando el cuestionamiento.

Alguien, de tanta gente que forma parte del equipo de Rocha, debería explicarle que cuando se le cuestiona al Gobernador por el actuar de su administración no siempre van a ser cosas acomodadas y de boletín, pues para hablar de todo lo bonito tiene un área de comunicación social. A los medios les toca investigar, contrastar y encarar a las fuentes.

Qué necesidad de que el Gobernador caiga en el recurso fácil de desacreditar a los medios, tal cual lo hace su jefe mayor, el Presidente Andrés Manuel López Obrador, sobre todo cuando se debería reflexionar en lo peligroso que es el mensaje que se manda a los comunicadores al reaccionar así.

La conferencia semanal la implementó el gobernador y es eso, una rueda de prensa donde los reporteros hacen preguntas en un orden que el área de comunicación establece, además de atender a los medios en giras o en las entrevistas que guste conceder el mandatario. El ejercicio es bueno y necesario, no lo echen a perder atacando al mensajero cuando se pregunta.

Cabe recordar que el Instituto de Protección a Personas Defensoras de los Derechos Humanos y Periodistas ya hizo un primer llamado al Gobernador para evitar estas actitudes y él mismo se comprometió a acatarlo.

Falta ver si es capaz de alguna medida mejor que solo el exhorto esporádico y selectivo, pues desde otros actores públicos como Radio UAS y el PAS se ataca también a medios y periodistas, pero sobre todo eso el Instituto no ha dicho ni pío.

Mientras, parece que el Gober no se aguanta y en esos excesos perdemos todos: diluye el mandatario su palabra al tiempo que el gremio periodístico resulta afectado.

Si los morenistas anduvieron de festejo en festejo todo el domingo, el que amaneció con la cruda al parecer fue Marcelo Ebrard, y es que el ex Canciller le siguió de largo con eso de su impugnación al proceso interno de Morena del que salió triunfadora Claudia Sheinbum y todavía se puso de condicionador.

Sí, Ebrard condiciona su permanencia en Morena; cuando debería darse cuenta que a estas alturas solo permanecerá si se ciñe a los lineamientos de su partido y no los suyos, digamos que ya se ganó un nicho pero de esos funerarios porque si no voltea para los lados su carrera política está acabada.

La política, si bien es cierto, es una montaña rusa, debería Ebrard voltear y checar las lecciones de historia de quienes se han querido anteponer a los intereses de su partido.

Y es que en sus discursos se resbala: si no se atiende su impugnación sobre las irregularidades del proceso ya no tendría interés de estar en Morena.

Bueno, que alguien le diga que después de lo que vimos el domingo, ya no está, así de sencillo, como dicen las frases de la política de antaño: “El que se mueve no sale en la foto”.

Pero están las otras opciones, donde podrá hacer ruido contra su partido a como le plazca.

Si ya bailó con el diablo, bien puede echarse el último vals.

De ninguna manera queremos desde este espacio retar a los funcionarios y ex funcionarios señalados de las irregularidades, mañosadas, y maniqueísmos, para que saquen a más universitarios de la Casa Rosalina a las calles, pero es que lo de ayer ya cae en una verdadera grosería.

Los procesos se están dando, les han dado todas las oportunidades de llevar su defensa con todas las de la ley, pero no, lo señores quieren sacar a trabajadores, estudiantes, maestros a las calles para realizar manifestaciones para defender lo indefendible, no la autonomía como lo han querido hacer creer una y otra vez, no, esto es para defender las tropelías, opacidad, corrupción, negativa a la rendición de cuentas.

Si bien es cierto que todos tienen derecho a manifestarse y apoyar a cualquier bando, la amenaza de paralizar al estado es inadmisible.

En un comunicado de la Universidad sobre lo que pasó ayer y el porqué de la manifestación se advierte, y lo ponemos textual.

“Ante la parcialidad y las inconsistencias que se han presentado durante las audiencias en contra del Rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Jesús Madueña Molina y funcionarios universitarios, cientos de trabajadores de la Casa Rosalina realizaron una manifestación pacífica y enérgica frente a la Fiscalía General del Estado y simultánea en las cuatro unidades regionales y advirtieron que si en la próxima audiencia en contra del Rector se resuelve destituirlo de su cargo se paralizará todo el estado”.

Y no hablamos de otra cosa, ahora el objetivo es que no quiten a Jesús Madueña Molina de la Rectoría, y ante tanto grito ya lo estamos viendo venir.

Quien se le fue a la yugular al Alcalde Juan de Dios Gámez Mendívil, fue Paola Gárate, como dirigente del PRI estatal.

Y es que la cercanía que mantiene el Alcalde de Culiacán con el Gobernador Rubén Rocha Moya ha levantado ámpula, ya que para muchos se le está preparando para algo fuerte en el proceso de 2024.

El PRI Sinaloa le exigió al “ahijado” que tome las riendas de su administración y no ande “encampañado” junto al Gobernador.

Eso después de que ambos asistieron el domingo a la toma de protesta de Claudia Sheinbaum como Coordinadora de la Defensa de la Cuarta Transformación, en la Ciudad de México.

Dijo Gárate que Juan de Dios Gámez Mendívil en las giras y los eventos solo saca la cara tras los pantalones del padrino, mientras la ciudad se cae con los servicios deficientes.

Nos suponemos que como es su costumbre, el Alcalde no contestará nada, aunque debería porque si no, pues cuándo se atreverá a fijar postura, y mire que lo va a necesitar si es que quiere algún hueso o continuar con el mismo en 2024.

No digamos que se ponga a arremeter también, no, pero algo más de acción personal sobre lo que pasa en la ciudad, no le caería nada mal.

Hasta ahora, su estilo de bajo perfil lo mantiene lejos del protagonismo que se necesita para hacer carrera política de altos vuelos.

Y está en el mejor momento y en una inmejorable posición de mostrarse. Veremos si la aprovecha.