El Centinela
02 noviembre 2026

En Sinaloa la violencia ya alcanzó hasta al púlpito. El Padre Clemente Morales Topete estuvo tres días privado de su libertad, fue golpeado, quemado y amenazado de muerte reiteradamente, según reveló la Diócesis de Culiacán. Lo retuvieron para exigirle información que ni siquiera tenía.

El sacerdote regresó, pero las heridas físicas y emocionales no desaparecen con la liberación. Y mientras intenta recuperarse, queda una pregunta pendiente: ¿quiénes lo hicieron y por qué?

El Obispo Jesús José Herrera Quiñónez aprovechó para decir lo que las autoridades parecen resistirse a reconocer: las estrategias de seguridad no han sido suficientes. Después de más de dos años de violencia, las desapariciones, los homicidios y los feminicidios siguen marcando la vida de las familias sinaloenses.

Porque los operativos y las estadísticas pueden llenar conferencias de prensa, pero no necesariamente devuelven la tranquilidad. La seguridad no se presume, se demuestra. Y en Culiacán todavía hay demasiadas familias que esperan respuestas.

Lo único que se sabía del caso era que había desaparecido, que luego de la denuncia pública y la presión de la iglesia católica a nivel federal, el sacerdote regresó en su camioneta, por su decisión y a su parroquia.

En este medio hicimos una solicitud a la Fiscalía General del Estado y a la vocería de la Diócesis en ese momento, sólo para confirmar su regreso, y ninguno quiso hacerlo.

Este domingo, a través de un escrito, el obispo decidió sacudir la opinión pública, con este escrito que señala la privación de la libertad del sacerdote por un grupo de personas desconocidas, que fue golpeado, quemado y retenido durante tres días.

Aunque hay que recordar que el caso del Padre Clemente no debe merecer atención únicamente por tratarse de un sacerdote. En Sinaloa hay personas que llevan meses o años desaparecidas y familias que siguen buscando. Todas merecen la misma respuesta institucional.

El Obispo pidió detener la violencia. Una exigencia que parece elemental, pero que en este estado sigue siendo urgente. El padre Clemente volvió a casa. Miles de familias todavía esperan que los suyos también regresen.

Ahora falta esperar una respuesta de la autoridad, ojalá que sí la hagan sin enchuecar la boca.

Pese a la presencia de decenas de militares y policías federales y estatales en las calles de Sinaloa, y los anuncios solemnes que casi a diario comparten la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo o el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, en Sinaloa aún sufrimos meses como el de octubre que acaba de cerrar con más de 200 homicidios.

Según los números que llevamos en Noroeste, de esta guerra entre facciones que comenzó desde el pasado 9 de septiembre de 2024, la cifra supera por 31 por ciento de asesinatos a los otros.

Y una de las razones por las que creemos que esta situación continúa es por cómo el conflicto se ha mudado hacia el sur y ha alcanzado niveles y formas de violencia extraordinaria.

De Culiacán, Navolato y Elota, el fenómeno se trasladó 20 meses después a Escuinapa, Rosario y Mazatlán.

Y aunque las características de los primeros enfrentamientos ya cambiaron con respecto a lo que ocurre en el sur, los medios seguimos contabilizando víctimas mortales y hechos de violencia, a veces simultáneos.

¿Qué tanto nos quedará de seguir recibiendo y reportando noticias qué tengan qué ver con la guerra?, ¿cuánto tiempo veremos militares en nuestras calles?, ¿cuántas personas más deberán morir para que esto acabe?

En Culiacán, donde últimamente las noticias suelen venir acompañadas de sobresaltos, los panteones dieron una buena noticia este Día de Muertos: las familias pudieron acudir a recordar a sus seres queridos sin que se reportaran mayores incidentes. Entre flores, limpieza de tumbas y recuerdos, la jornada transcurrió con orden.

Protección Civil Municipal reportó que las atenciones brindadas fueron principalmente por fatiga y cansancio, además de apoyo a personas adultas mayores que necesitaron ayuda para desplazarse entre las tumbas. También se delimitaron zonas de riesgo por la presencia de abejas. Nada que empañara una tradición en la que miles de personas se reúnen para mantener viva la memoria de quienes ya no están.

El saldo también habla del trabajo preventivo de quienes estuvieron pendientes de los visitantes. La coordinación entre corporaciones municipales, estatales y federales permitió mantener la vigilancia y responder a las necesidades que surgieron durante la jornada. Porque cuidar a quienes van a despedirse, recordar o simplemente pasar un rato junto a una tumba también es parte de hacer comunidad.

En días en los que recuperar la tranquilidad parece una tarea cuesta arriba, que una celebración multitudinaria transcurra en orden es motivo para reconocer tanto la responsabilidad de la ciudadanía como el trabajo de quienes estuvieron al pendiente. Ojalá que esa armonía no se quede en los panteones y también se contagie al resto de Culiacán.

El Diputado federal Mario Zamora alcanzó ya a los morenistas y su chanchuy de realizar actos anticipados de campaña al realizar este fin de semana una reunión con panistas, abogados y empresarios en Guamúchil, cabecera municipal de Salvador Alvarado.

Por si tiene usted dudas de lo que se trató la reunión, el propio equipo de Comunicación de Zamora compartió material sobre la reunión y su contenido.

Por ejemplo, el material informó que Zamora destacó la necesidad de sumar esfuerzos para la seguridad y economía de Sinaloa.

Y pues también subrayó la importancia de la colaboración ante el proceso electoral de Sinaloa.

Imagínese. Esta raza ya anda encampañada y hablando a calzón quitado.

¡FOUL!... Cada año los floristas pueden obtener buenas ventas en esta época, pero ayer comentaron que apenas vendieron entre el ¡20 y 30 por ciento!