El Centinela
22 junio 2026

Vaya novedad la que nos recetaron desde la delegación del IMSS en Sinaloa, porque ahora resulta que para entrar al Hospital Regional número 1 o a la Clínica 35 en Culiacán, casi casi se va a necesitar salvoconducto y una revisión digna de aduana aeroportuaria.

La delegada Tania Clarisa Medina López anunció con bombo y platillo un reforzamiento de seguridad, pero lo que la ciudadanía percibe es un blindaje que aleja a la institución de quienes le dan vida que son los derechohabientes.

Lo que llama la atención y bastante es que la seguridad ya no queda en manos de los guardias de siempre, ahora opera la protección federal enviada directamente desde el centro del País.

¿Tan mal estamos que los pasillos de un hospital deben ser custodiados como si fueran instalaciones estratégicas de alto peligro?, porque según la versión oficial, es para ordenar el ingreso, pero la realidad es que el acceso quedó restringido solo para el que traiga cita en mano, mandando a los familiares y acompañantes a la banqueta, bajo el inclemente sol de Culiacán, bajo el argumento de aplicar reglas internas.

Y como el lenguaje oficial siempre tiene otros datos, la delegada salió a explicar la vergonzosa imagen de un hombre tirado en el piso del área de Urgencias.

Dice la funcionaria que era un paciente de Ciudad Obregón, de tercer nivel, esperando una biopsia.

¡Vaya consuelo!, ahora resulta que la atención especializada incluye, por lo visto, una valoración a nivel de piso y si esa es la atención activa en Urgencias, no queremos imaginar cómo está la pasiva.

Para rematar, la recomendación de la Delegación es que, si no se está muriendo, mejor ni se acerque a Urgencias, que para eso están las unidades de Medicina Familiar.

El problema es que el IMSS parece olvidar que la gente acude a los hospitales grandes porque en sus clínicas a veces no hay ni citas.

Al final, entre filtros de seguridad y guardias federales, lo único que se está reforzando es la barrera entre el derecho a la salud y el ciudadano de a pie.

Queremos menos uniformes federales y más sensibilidad humana, que el IMSS es de los trabajadores, no una fortaleza.

Imelda Castro Castro ya está en campaña, aunque todavía nadie pueda decirlo oficialmente. La Senadora con licencia de Morena solicitó separarse de su cargo para participar en el proceso interno de su partido y, desde hace semanas, sus movimientos políticos apuntan hacia un mismo objetivo: la Gubernatura de Sinaloa.

En esa construcción de una candidatura propia hay un detalle que no pasa desapercibido. La morenista parece cada vez más interesada en presentarse como una figura independiente, con agenda y proyecto propios, dejando en segundo plano una relación política que durante años fue evidente: su cercanía con Rubén Rocha Moya.

No se trata de una diferencia ideológica repentina ni de una ruptura pública. Simplemente, el nombre del Gobernador con licencia aparece cada vez menos en el discurso de quien busca sucederlo.

La distancia cobra relevancia porque Castro formó parte del grupo político que acompañó a Rocha en su ascenso dentro de Morena y en la consolidación de su proyecto en Sinaloa. Sin embargo, desde que el Mandatario quedó atrapado en la controversia nacional derivada de señalamientos sobre presuntas facilidades al crimen organizado, acusaciones que él ha negado, la cercanía dejó de ser una fotografía conveniente para algunos aspirantes.

La lógica electoral es sencilla: cuando una figura política enfrenta desgaste, quienes buscan crecer procuran construir una identidad propia. No necesariamente rompen, pero tampoco se esfuerzan por aparecer demasiado cerca. Es una regla tan vieja como la política misma.

Por eso, más que preguntarse si Imelda Castro se ha alejado de Rocha Moya, quizá la cuestión sea otra: ¿qué tan útil considera hoy la Senadora que resulte esa cercanía en una contienda interna que apenas comienza? Porque en Morena todos hablan de unidad, pero conforme se acerca la sucesión, cada quien empieza a cuidar su propia sombra.

Otro que le ha metido acelerador a este arranque anticipado de campañas en el que ya a todo mundo le valió, es el dirigente estatal de Movimiento Ciudadano, Sergio Esquer, quien tuvo actividad partidista el sábado en los municipios de Choix y El Fuerte, en el norte de Sinaloa.

Y la verdad es que no queremos defender a nadie, pero ¿por qué el MC tendría que quedarse con los brazos cruzados ante la evidente fuera de lugar que ningún árbitro quiere marcarle a Morena en Sinaloa?

Otra cosa, por supuesto que no es ni de cerca la actividad del Pío Esquer, de visitar a sus comités municipales, como también lo ha hecho el Partido Revolucionario Institucional y el Partido Sinaloense.

Que estas actividades tienen más justificación razonable que los Mundialitos que trae la Senadora Imelda Castro desde el año pasado, y las giras inventadas de las diputadas local Teresa Guerra y nacional Graciela Domínguez los fines de semana, que les ayudó a recorrer casi todo el estado.

Y a estas actividades hay que sumar las reuniones gremiales, como las realizadas con comunicadoras hace unos días, que hacen pensar que no podemos sorprendernos con cualquier otra reunión parecida cada semana.

Así es que no creemos que haya bronca para el Movimiento Ciudadano para hacer sus movimientos partidistas, porque pues habrá que partir desde que “arrieros somos y en el camino andamos” o que “el que se lleva se aguanta”.

¡FOUL! El Presidente Municipal de Eldorado, Faustino Torres, advirtió que la administración que dirige enfrenta dificultades graves debido al presupuesto y rezago de infraestructura... ¡¿y qué esperaba?!