Malecón

El Centinela
09 junio 2026

El empleo también decidió abandonar Sinaloa

Hay quienes dicen que las cifras no mienten y las del IMSS son particularmente sinceras: en un año han desaparecido casi 14 mil empleos formales en Sinaloa y, si la memoria alcanza hasta 2024, la pérdida supera los 25 mil puestos de trabajo.

Pero no pasa nada. Siempre habrá quienes como María Luisa Alcalde expliquen que la economía está fuerte, que la inversión sigue llegando y que todo forma parte de una percepción exagerada de la realidad.

Mientras tanto, los números hacen lo suyo, pues ya son cinco meses consecutivos de 2026 con menos trabajadores registrados que en el mismo periodo del año pasado. Ni enero, ni febrero, ni marzo, ni abril, ni mayo lograron revertir la tendencia.

La parte más llamativa es que el desplome se concentra en el empleo eventual. Es decir, los primeros en desaparecer son precisamente los puestos más vulnerables, los que suelen ocupar jóvenes, trabajadores temporales y quienes apenas logran incorporarse al mercado laboral. Parece que la flexibilidad laboral terminó convirtiéndose en flexibilidad para quedarse sin trabajo.

Mientras los empleos se esfuman, el discurso oficial permanece intacto. Se insiste en que las variables económicas resisten, que no hay motivos para alarmarse y que la actividad productiva sigue su curso. Debe ser que los miles de trabajadores que ya no aparecen en los registros del IMSS simplemente decidieron tomarse unas vacaciones muy largas.

Hace unos meses, los organismos empresariales pidieron una declaratoria de emergencia económica. La respuesta fue que no era necesaria porque la economía seguía sólida. Hoy las cifras muestran una reducción de más de 25 mil empleos respecto al escenario previo a la crisis de violencia. Al parecer, la emergencia consiste en esperar a que los datos sean todavía peores.

El problema ahora se ha convertido en una realidad que afecta familias, negocios y el futuro del estado, aunque desde las oficinas oficiales todavía parezca que todo marcha de maravilla.

Echa PAN más mezcla

Como ya dijimos, mientras en los pasillos del poder federal se presume que todo va viento en popa en Sinaloa, los registros del Seguro Social tienen otros datos que no son precisamente para presumir.

Resulta que en Sinaloa, en tan solo un año, se han esfumado 25 mil empleos, sí, leyó bien y no es solo una cifra, son miles de familias que se quedaron mirando al techo mientras más de 4 mil 700 empresas bajaron la cortina para no volverla a subir.

Dice la dirigencia del PAN que el mercado local se ha encogido un 40 por ciento y no es que la gente no quiera gastar, es que el miedo no factura y con las calles convertidas en lo que muchos ya describen como un sitio de guerra, los ciudadanos prefieren el encierro a la incertidumbre.

Los restaurantes y la vida nocturna están devastados, y por más que se vean patrullajes militares de aquí para allá, los resultados nomás no se palpan en los bolsillos ni en la tranquilidad de la gente.

Por si el horno no estuviera para bollos con la parálisis económica, llega la CFE con sus recibos de infarto que calificaron como un auténtico robo a despoblado, los cobros excesivos son el último clavo en el ataúd de la economía familiar.

Ya van decenas de quejas ante la Profeco, pero el plan de recuperación económica del Gobierno del Estado parece estar extraviado en algún cajón de la burocracia.

La inestabilidad que nos trae de cabeza ahora se vincula con los líos jurídicos de políticos locales en Estados Unidos y detonó una crisis que el gobierno actual no ha podido o no ha querido frenar.

Mientras la gente se cansa de vivir con el Jesús en la boca, todavía hay quienes intentan ponerle bozal a la transparencia y debilitar a los organismos de acceso a la información.

Sin garantías para disfrutar de una tarde en el parque o un día en la playa, Sinaloa se debate entre el discurso oficial y la cruda realidad de una economía que se desangra.

Diputados atrapados

Si algo quedó claro este martes en el Congreso del Estado es que la paciencia de muchos sinaloenses está tan agotada como sus bolsillos.

Los habitantes de Villa Juárez llegaron al recinto legislativo con una exigencia concreta: una solución a los altos cobros de energía eléctrica. Fueron a reclamar por recibos que consideran impagables y por una problemática que arrastran desde hace años.

La escena fue inusual, pero reveladora. Primero ingresaron al pleno para pedir ser escuchados. Después rechazaron la propuesta de ser atendidos por una comisión porque querían hablar con toda la Legislatura. Finalmente, cuando la sesión terminó y los diputados intentaron abandonar el recinto, encontraron las puertas bloqueadas por ciudadanos decididos a impedir que la clase política se marchara sin antes darles una respuesta.

La imagen es poderosa: legisladores buscando salir y ciudadanos cerrándoles el paso. Una metáfora involuntaria de la distancia que suele existir entre representantes y representados.

Por supuesto, bloquear accesos no resuelve el problema de fondo. Pero tampoco lo resuelve instalar mesas de diálogo que terminan sin acuerdos, ni enviar a los inconformes de ventanilla en ventanilla mientras los recibos siguen llegando puntualmente.

Lo preocupante es que, después de dos horas de tensión, todos se fueron exactamente igual que como llegaron. Los manifestantes sin respuesta. Los diputados sin compromiso concreto. Y el problema de los cobros de la CFE, intacto.

La protesta dejó una pregunta incómoda para los legisladores: ¿cuántas veces más tendrán que cerrarles las puertas para que escuchen lo que ocurre fuera de ellas?

¡FOUL!... Lo que faltaba, apenas hubo presencia de fuerzas federales en el sur de Sinaloa, por la visita de la Gobernadora Yeraldine Bonilla, a Escuinapa, anoche se confirmó el hallazgo de cinco cadáveres carbonizados en Matatán, Rosario.