Malecón
El problema es el árbitro y sus lentes
Mire, rápido y sin enredos: el PAN no está empezando otra pelea desde cero. Lo que hizo fue impugnar, o sea, pedir que se revise la decisión del Instituto Electoral del Estado de Sinaloa que básicamente dijo: aquí no pasó nada con la Senadora Imelda Castro Castro y sus supuestos actos anticipados de campaña.
Y ahí es donde empieza lo bueno.Porque si con eventos, bardas, fotos y videos la autoridad concluye que no hay campaña adelantada, entonces uno se queda pensando: ¿qué sigue? ¿Que repartan volantes con calendario electoral incluido o qué tendría que pasar para que ahora sí cuente?
Ese ya no es un tema del PAN, es un tema del reglamento... o de cómo se está interpretando.Ahora, tampoco hay que comprar el paquete completo, porque la dirigencia de Wendy Barajas Cortés no se queda sólo en lo legal y aprovecha para echarle de paso un par de piedras a Imelda Castro Castro. Y pues sí, así el reclamo pierde un poco de seriedad.Pero ojo, porque el fondo sí importa.
Si el criterio del árbitro es tan flexible que todo cabe en “no pasa nada”, entonces el mensaje es clarísimo: puedes empezar campaña cuando quieras... siempre y cuando no le digas “campaña”.
Y si eso se vuelve costumbre, no va a ser un caso aislado. Va a ser deporte nacional.Al final, esto no es PAN contra Morena. Es algo más simple: si el Instituto Electoral del Estado de Sinaloa necesita lentes nuevos o sólo decidió ver el partido desde muy lejos.
Porque cuando el árbitro no marca las faltas, el juego deja de ser justo... y se convierte en ver quién se anima primero a romper las reglas.
Los destapados por Alito
El Partido Revolucionario Institucional decidió desempolvar una vieja fórmula: reorganizarse desde arriba, repartir encargos y bautizar la estrategia con un nombre rimbombante. Esta vez, bajo el título de “Defensores de México”, presentado por Alejandro Moreno Cárdenas, el PRI intenta convencer de que está listo para competir rumbo a 2027. La pregunta inevitable es: ¿con quiénes?
En Sinaloa, los elegidos son Mario Zamora Gastélum y Paloma Sánchez Ramos (fingimos sorpresa). Dos perfiles conocidos, sí, pero también cargados de pasado político que no necesariamente juega a su favor en términos de credibilidad ciudadana.
El caso de Paloma Sánchez resulta particularmente incómodo para la narrativa que hoy pretende vender el PRI. No hace tanto, su figura estuvo asociada a la representación plurinominal, esa que no pasa por las urnas, y que llegó a presumir como una vía que no requería el respaldo directo de la ciudadanía. Hoy, ese mismo perfil es presentado como “defensora” en un contexto donde la exigencia social es, precisamente, la contraria: cercanía, legitimidad y votos reales.
Porque si algo ha cambiado en el ánimo público es la poca tolerancia a las figuras que parecen surgir más de acuerdos de cúpula que del trabajo territorial. Y ahí es donde el discurso del PRI empieza a hacer agua. ¿Cómo hablar de defensa del País cuando algunos de sus rostros más visibles representan justo lo que muchos votantes han rechazado en las urnas?
Por su parte, Mario Zamora carga con su propio historial electoral, marcado por derrotas que todavía pesan en el imaginario político local. Apostar nuevamente por él puede interpretarse más como falta de renovación interna que como estrategia sólida.
Al final, más que “Defensores de México”, la estructura parece una defensa interna de lo que queda del partido. Y en ese intento, el PRI corre el riesgo de confirmar lo que muchos ya piensan: que sigue mirando hacia atrás cuando el electorado le exige, desde hace tiempo, otra cosa.
Triunfo de la razón y sentido común
La sobria y lógica decisión que tomó ayer la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación reacomodó las cosas en su lugar e hizo olvidarnos de la amenaza que evidentemente se estaba incurriendo en el derecho de la libertad de expresión.
El palo a la revocación de un fallo que le daba a la Diputada con licencia Almendra Negrete la razón sobre que una funcionaria incurrió en violencia política de género en su contra no es en sí lo que se festeja, sino lo absurdo que resultaba que se hubiera tomado una conversación de WhatsApp cómo las pruebas que sostenían la acusación.
La antes aliada del colectivo de inclusión de Sinaloa se había convertido ya en un meme a nivel nacional, no sólo por las condiciones de su demanda, sino por ser funcionaria además de Morena y de intentar dibujar una figura suya que no concuerda con la que muchos conocemos.
Almendra no sólo defendió su argumento cuando el fallo de la Sala Regional de Guadalajara le dio la razón, sino que dedicó semanas a “explicar” en cualquier post de redes sociales de quien sea que comentara el tema, viralizado a nivel nacional, porque lo comentó la Senadora Lily Téllez, otros influencers y televisoras y medios nacionales.
Se dijo víctima no sólo por los malos comentarios que la funcionaria Emma Zermeño hizo en el chat con un tercero, sapísimo por cierto, sino de supuestas amenazas que no pudo comprobar, ignorando de paso las decenas o quizás cientos de testimonios en contra suya por malos tratos, comportamientos ideáticos y déspotas, que ha cometido contra sus colaboradores y cercanos desde que fue cubierta por el manto de Morena.
El palo del fallo fue obvio, porque el proyecto aprobado de manera unánime por los magistrados de sala superior le regresaron a la conversación privada de WhatsApp la inviolabilidad que le da la Constitución, además de que evidentemente ni la acusada ni la quejosa fueron las que aportaron la prueba, sino el mismísimo señor frog.
Mucho tendrá que reflexionar la diputada con licencia, ahora que su carrera política está desgastada, expuesta y ridiculizada, como su intención inicial de obtener con esa demanda una reparación de daño por 300 mil pesos.Qué bonito es que triunfe la justicia.
¡FOUL! Los trabajadores jubilados de la UAS salieron a la calle para recordar que a finales del año pasado el Gobernador Rubén Rocha Moya les prometió “examinar” la situación de los descuentos por la reingeniería... ¡ya es marzo y no han sabido nada!